¡No! ¡No fue el volcán!

¡No! ¡No fue el volcán!

¡No!
¡No fue el volcán!

Fue el sistema económico, político y social colonial y racista. Ha sido el despojo continuado y cínico el que ha obligado a nuestra gente a sobrevivir en los lugares más peligrosos, marginadas en la pobreza y extrema pobreza, exponiéndose a morir por inundaciones, por deslaves, por erupciones… 

Es un sistema que asesina con sus armas, pero también con robo, con corrupción, con desprecio, con indiferencia, con olvido…

 Desde hace 494 años, nuestra gente es asesinada día a día con hambre, por enfermedades curables, por luchar en pro de la justicia, por defender nuestros territorios…

Nunca debemos olvidar que el racismo mata, muchas veces con muerte lenta, muchas veces con muerte abrupta.

Solo nos queda continuar resistiendo y luchando.

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