Se están cumpliendo cinco siglos de la invasión colonial, pero también cinco siglos de lucha permanente, que es preciso rememorar. Este es un momento para desvelar los relatos coloniales que encubren el robo de nuestra vida, mediante los cuales nos han obligado a ver a nuestros verdugos, cual si fueran nuestros salvadores. Incluso, la visión colonial nos lleva a colocar como aspiracional la vida de los criollos y ladinos. ¿Cuál es nuestra aspiración? ¿Queremos imitar a quienes para vivir han asesinado, esclavizado, robado y despojado? O por el contrario, podemos dialogar con nuestras formas de vida, aquellas que nos han permitido vivir, en medio de la depredación. Tenemos mucho que aprender de nosotros mismos, reflexionar sobre aquello que nos ha dado la vida, defender lo que nos ha posibilitado la vida, porque ello podría seguir garantizando nuestra existencia.