“Lo indígena” como circo en el regreso de la interculturalidad

“Lo indígena” como circo en el regreso de la interculturalidad
Por: Aura Cumes

En el Año Internacional de las Lenguas Indígenas (2019) resucitó con fuerza algo que pensé que habíamos dejado en el pasado, la famosa “interculturalidad”, entendida como neo-folklor, un mecanismo usado cómodamente desde el poder para pacificarnos a los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes, generando la percepción de que se nos está “incluyendo” en un mundo hecho a su medida. Una pequeña muestra de lo ridículamente evidente es que el Organismo Judicial celebrará el año internacional de las Lenguas Indígenas con la “Primera Feria Intercultural” que incluye: “Muestras gastronómicas”, “Danzas Interculturales”, “Exposición de Productos Tradicionales” y Juego de Pelota Maya. Vaya creatividad la de estos letrados, al estilo actividad de escuelita primaria-colonial. Pero dejemos el asunto de la creatividad y enfoquémonos en el provecho que el poder saca de ello.

Por desgracia, basta un poco de circo, para que algunos indígenas se olviden que les están devorando lentamente hasta la dignidad. Así vemos a nuestra gente adornando las mesas de sus devoradores antes de que sus colmillos se ensarten en sus cuerpos. Y es que ahora, después de mucho pataleo, los patrones han aceptado que ya no se puede “excluir a sus sirvientas y a sus mozos indígenas”, porque el mundo moderno es “intercultural”. Ahora, hay que “incluirlos” y aceptar que hacen ricas comidas, que bailan curioso y que sus coloridas ropas siguen siendo un buen negocio.

No puedo entender que pasa por la cabeza y el corazón de esos funcionarios indígenas que usan a otros indígenas y afrodescendientes como personajes de circo para divertir a los patrones. Me imagino a las funcionarias y funcionarios kaxlanes en primera fila y a los “negros” e “indios” bailando enfrente para divertirlos. Me imagino a nuestra gente ofreciéndoles nuestra comida a los kaxlanes y a éstos haciendo muecas de condescendencia y de asco a la vez antes de comérsela.

Los saqueadores están urgidos de mecanismos de pacificación para poder seguir robando y haciendo negocios con nuestras vidas y con nuestros bienes sin encontrar oposición. Y por desgracia siempre hay indígenas que no quieren saber de su historia, que no tienen memoria, que no tienen vergüenza, que no tienen dignidad al vender a su Pueblo.

El folklor ya no es exclusivo del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), del Ministerio de Cultura y Deportes y de los empresarios oportunistas; líneas similares a las del Organismo Judicial y la Corte Suprema de Justicia siguen la Defensoría de la Mujer Indígena (DEMI), el Fondo Indígena Guatemala (FODIGUA), por mencionar algunos entes indígenas, que con sus tristísimas agendas evidencian el éxito de estas instancias para reforzar al Estado colonial. Seguro y por desgracia tendremos más circo para este “Gran año Internacional de las Lenguas Indígenas”, y esto no sería posible sin el apoyo de la cooperación internacional que favorece la agenda de pacificación de los Pueblos Indígenas.

18 de julio del 2019.

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Canchitos de “alcurnia”, recuerden que ustedes son los verdaderos colonizadores en este país

Canchitos de “alcurnia”,
recuerden que ustedes son los verdaderos colonizadores en este país

Por Aura Cumes

Es el colmo que en nuestra cara, ustedes los descendientes de los viejos y actuales colonizadores, y sus leales sirvientes hablen de colonialismo y de soberanía, cuando están en juego sus turbios intereses. Es ridículo escuchar llamados a la defensa de la soberanía nacional a un tal “señorito” Arzú, que llega a presidir el Congreso de la República, no por sus méritos, sino gracias a los negocios de su papi. Igualmente grotesco es escuchar al señor James Morales, “presidente” de la “república”, diciendo que estamos siendo víctimas de una nueva colonización con los espejitos de la CICIG. ”Altezas”, recuerden que la vida que ustedes tienen, solo ha sido posible por el saqueo de la vida de los Pueblos Originarios y campesinos. Los privilegios que ustedes gozan, están construidos sobre la sangre, la muerte y el empobrecimiento de nuestra gente.

Mucha tinta se ha gastado en escribir la historia sobre la manera en que sus antepasados construyeron este país que ustedes disfrutan. En 1821, se recetaron una República y un Estado a su medida para gozar de lo robado durante los trescientos años de colonización y para seguir robando durante la dictadura liberal. Les quitaron las tierras y muchos otros bienes a sus verdaderos dueños los Pueblos Originarios, como lo siguen haciendo ahora, además los sometieron políticamente y mediante leyes concretas los sujetaron a servidumbre y trabajo forzado. Sus antepasados han resguardado lo saqueado creando instituciones y leyes a su favor, han gozado de privilegios fiscales y el Estado ha estado a su servicio para rescatar a sus empresas cada vez que ustedes lo piden.

Ahora que se enfrentaron a un poder que les llego a tocar ciertos intereses apelan a un vacío nacionalismo diciendo que la CICIG es una fuerza intervencionista. ¡Hipócritas!, si la CICIG estuviera a su favor estarían de rodillas, tal como lo hicieron sus abuelos y padres en 1954 y durante el Conflicto Armado Interno, cuando vendieron el país a los gringos anticomunistas ¿Cuándo ustedes han pensado en una nación, si tratan a sus trabajadores no como ciudadanos sino como sus sirvientes?, prueba de ello es que congelaron el salario mínimo para el 2019, gracias al Pacto de Corruptos, mientras se presumen “generosos” a través de sus fundaciones de beneficencia.  

Ustedes no tienen límites. Los Pueblos han luchado a lo largo de su existencia, los Pueblos han demandado pacíficamente un alto al saqueo de su vida, pero no se enfrentan a élites con voluntad de construir una nación, sino con élites acostumbradas a sacar las armas y usar la violencia extrema contra quienes les interpelan, porque ustedes defienden con violencia, lo que han quitado con violencia. Es una burla para los Pueblos Originarios escuchar en sus bocas las palabras colonialismo y soberanía cuando se trata de defender sus intereses. En cambio, la lucha contra el colonialismo y por la soberanía es un gran pendiente de los Pueblos Originarios, frente a la tiranía de las élites económicas, militares y políticas de este país, que ahora dicen sentirse víctimas.

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