Una Revolución ladina, la utopía de la autoderminación maya

Una Revolución ladina, la utopía de la autoderminación maya
Por Jorge Santiago Matías

Reseña del libro: Comunidad y Estado durante la Revolución. Política comunal maya en la década de 1944-1954 en Guatemala, de Edgar Esquit. Publicado por Tujaal Ediciones, 2019.

El libro que  presenta el investigador, historiador y antropólogo Edgar Esquit es producto de reflexiones, análisis y lecturas sobre la relación entre los pueblos indígenas y el Estado, en medio una Revolución ladina. La argumentación y soporte del texto se desarrolla sobre su larga trayectoria de investigación en historia local, en el altiplano central y occidental de Guatemala.

La publicación, asumida por Tujaal Ediciones, nos proyecta un escenario de la autogestión, independencia y autonomía en la producción literaria desde los pueblos mayas; es traer la palabra desde adentro y circularla como mecanismo de disputa de espacios, sentidos y saberes. Es hacer historia desde adentro, narrar desde nuestras voces, desde la lucha y resistencia.

El autor, caracteriza los dispositivos que establecieron el poder criollo-ladino en la génesis y configuración del Estado, fortalecidos con la Reforma Liberal en 1871, siendo ellos el control de la política municipal, la tenencia de la tierra, el trabajo forzado, resaltando la continuidad colonial. Es el racismo el que opera para definir el lugar del indígena dentro de la jerarquía socio-racial.

La narrativa en el libro, se contrapone a una narrativa que despolitiza y esencializa al indígena en la historiografía. El autor caracteriza la agencia política indígena mediante sus fuentes y análisis que nos retrata a los mayas en continuidades de luchas y resistencia. Nos muestra las múltiples formas en que la capacidad indígena interviene tanto en lo coyuntural como en la apuesta a un proyecto de autodeterminación.

La autodeterminación maya es uno de los argumentos que el autor coloca para el debate. Para eso sitúa a la comunidad como el espacio donde se disputa el poder político, en el que se producen los encuentros y tensiones de los proyectos del nacionalismo y la modernidad de la Revolución y la autodeterminación comunal indígena. Plantea que los mayas aprovecharon las transformaciones económicas y socio-políticas de la Revolución para alimentar la utopía de autodeterminación, cuestión que generó conflictos con los propios revolucionarios; para el autor, los intelectuales de la revolución no pudieron interpretar la complejidad de la agencia política indígena.

A la hora de referirse a lo maya no lo hace como una cuestión homogénea, sino que explica las heterogeneidades dentro de la propia comunidad, detallando las múltiples tensiones y complejidades, trayectorias, estratificaciones, alianzas y disputas, en la lucha por lo comunal y anticolonial. Es allí donde las identidades políticas mayas, forjadas en la comunidad, son atravesadas por lo ancestral, colonial, estatal y la propia revolución. Es así que se distancia de pensar al indígena como manipulado, controlado desde la dominación y lo ubica como un sujeto que ha tenido lectura del tiempo político e histórico, un hacedor de sueños.

En conclusión, el libro nos invita a que desde la perspectiva de lo comunal, se retome, revise y analice el pasado. Con ello acercarnos a conocer e interpretar, la configuración del pensamiento político y la historia maya.

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Defender la comunidad en tiempos del neoliberalismo, Patzún y la protección del Centro Comunal

Patzún

Defender la comunidad en tiempos del neoliberalismo, Patzún y la protección del Centro Comunal

Por: Lilia Cap Sir y Edgar Esquit

“Como era camino a Xibalba donde jugaban, fueron escuchados por Jun Kame y Wuqub Kame, señores de Xibalba: ¿-Qué es lo que está pasando sobre la faz de la tierra? Están saltando y corren haciendo bulla. ¡Que los vayan a traer! Que vengan a jugar pelota aquí, que habremos de derrotarlos. Ya no nos tienen deferencia, no nos respetan y tampoco tienen vergüenza. Que los vayan a jalar de allá arriba, dijeron todos los de Xibalba al tomar una decisión en conjunto.”

“Lo que deseaban los de Xibalba eran los implementos de juego de Jun Junajpu y Wuqub Junajpu: sus protectores de cuero, sus cinturones, sus protectores de brazos, sus penachos, sus pañuelos protectores, los atavíos de Jun Junajpu y Wuqub Junajpu.”

“Que traigan todos sus implementos de juego; han dicho los señores. ¡Está bien! Solo que deben esperarnos, tenemos que ir a despedirnos de nuestra madre, contestaron los muchachos. Se fueron pues para su casa, dijeron entonces a su madre –su padre ya estaba muerto- -tenemos que irnos, madre nuestra; acaban de llegar, vinieron los mensajeros de los señores a llevarnos. ¡Que vengan!, han dicho; según manifiestan los enviados. Pero aquí se quedará nuestra pelota, dijeron. En seguida fueron a amarrarla al tapanco de la casa.”

“En seguida se fueron Jun Junajpu y Wuqub Junajpu. Iban guiados por los mensajeros cuando bajaron al camino de Xibalba, descendieron por unos escalones, bajaron y salieron por unos barrancos de aguas turbulentas, barranco agitado, barranco ruidoso, se llamaba el lugar por donde pasaron. Pasaron luego en medio de turbulentas y espinadas corrientes, eran incontables las espinas pero no sufrieron daño.”

 

Estos fragmentos del Popol Wuj evocan hechos importantes en la historia y el presente de los mayas. Para nosotros el viaje a Xibalba muchas veces ha sido una huida, un escape, una ausencia, sin embargo, en muchas otras ocasiones ha sido un momento de valor para enfrentar a los poderosos o a sus partidarios en diferentes situaciones, lugares y tiempos. Desde que llegaron los españoles el viaje a Xibalba también ha implicado enfrentar la dominación colonial, es decir, todas las prácticas y pensamientos que han sido usados para despojar a los mayas de su vida y de su tierra.

La lucha histórica de los pueblos indígenas ha sido siempre contra el despojo de espacios vitales, pero también en contra del robo de nuestras ideas y de nuestro ser, contra las humillaciones, contra el trabajo forzado, contra la destrucción de las ideas sobre la vida, la espiritualidad, el mundo y universo, contra la muerte. Toda esta lucha siguió durante el régimen liberal, continuó ante las ideas de asimilación, frente a los regímenes militares y sigue ante el neoliberalismo actual.

En el siglo XIX, el Estado Republicano también introdujo las ideas que propugnaban por la propiedad privada de la tierra e implementó cualquier mecanismo para destruir la organización, el pensamiento y las prácticas comunales en todos los pueblos en donde hemos habitado los indígenas. Muchos líderes comunales lucharon con fuerza ante esta imposición estatal y en diversas ocasiones lograron preservar la legitimidad y los espacios que habían construido. Aunque en ese tiempo muchas de las tierras se volvieron privadas, otras mantuvieron su calidad comunal y los líderes mayas las usaron para organizar su vida y su lucha.

De cualquier manera, a lo largo de los siglos XIX y XX el Estado siguió fomentando la propiedad privada y continuó diciendo que la propiedad comunal era antigua, improductiva y frenaba el progreso. Todos sabemos que la propiedad privada, que se justifica como el poder del individuo, en realidad es una idea que sirve a los capitalistas para acumular riqueza. A los pobres de los pueblos nos han venido con la idea de que lo privado es lo mejor y lo normal. Pero cuando nosotros aceptamos las ideas de los poderosos ellos nos usan, porque entonces ya no son los agentes del Estado ni los intelectuales de los criollos los que trabajan en este sentido, sino que nosotros mismos trabajamos para los criollos, trabajamos en nuestra propia destrucción. Así, los que en el siglo XX empezaron a creer que el desarrollo era el único destino y camino de los indígenas, comenzaron a trabajar para el poder de los ricos. De esta manera, ser desarrollado o moderno, aún entre nosotros empieza a ser tipificado como lo bueno, mientras que propugnar por lo comunal, por los derechos indígenas comienza a pensarse como malo y atrasado. Nos olvidamos de lo que realmente significa jun utziläj k’aslem.  

Hace apenas unos meses muchos líderes comunitarios de Patzún empezaron a hacer ruido sobre las cabezas de los poderosos y de los seguidores de los criollos y terratenientes de Guatemala. La recuperación de la propiedad comunal por la que están trabajando los mayas en todas partes es algo que enfada a los señores de la muerte, a Jun Kame y a Wuqub Kame, que decir de los criollos, del ejército de Guatemala, de los ricos de los pueblos, de los tribunales del Estado que usan sus leyes para acallar a la gente que quiere la vida, un lugar para construirla y seguirla reproduciendo. Los tribunales de Xibalba, del Estado de Guatemala, criminalizan a los hombres y mujeres de Patzún que juegan a la pelota, que buscan hacer crecer el maíz en las tierras comunales que los antepasados kaqchikeles lograron preservar con unidad, sudor, sangre y lágrimas.

Los líderes que dirigen el movimiento por el Centro Comunal en Patzún, fueron electos en asamblea comunal, son hombres y mujeres que están luchando por la recuperación de un espacio que nació con un carácter comunitario pero que, con el paso de los años fue cooptado y usurpado por individuos que empezaron a lucrar con las instalaciones; ellos no produjeron beneficios para la población. En los últimos 20 años el Centro Comunal estuvo en manos de personas que usaron a su antojo el espacio físico y el nombre de la organización. El cuestionamiento hacia esta práctica, llevó a la gente refutada a criminalizar al comité elegido en asamblea. Hoy, muchos miembros de este grupo organizado están siendo señalados por los tribunales estatales; las acusaciones en contra de ellas no difieren de las que han recibido los presos políticos en relación a la minería e hidroeléctricas.

Por otro lado, también hay que pensar en las autoridades municipales. Durante todo el siglo XIX y la primera parte del siglo XX, los líderes comunitarios lucharon frente a los ladinos para tener un lugar verdadero en la municipalidad. Los líderes dejaron la vida en la contienda para que los indígenas lograran algo de dignidad frente al racismo y la humillación que los ladinos habían impuesto sobre los indígenas, lucharon por una educación que los liberara del poder ladino, buscaron espacios políticos para darse una vida propia. Personas como Esteban López en Patzún, enfrentaron el miedo e hicieron suyo el deseo de la gente de su pueblo y ganaron; en los años setenta, del siglo XX, ellos gobernaron el municipio. En los años ochenta los indígenas que se sumaron a los partidos políticos a nivel local, destruyeron décadas de sueños y luchas de los antiguos líderes indígenas al entregar en las manos de los partidos, del Estado y de los ricos los municipios habitados por los mayas y de esa manera también contribuyeron y contribuyen a destruir la vida comunal.

Actualmente, en Patzún se alega que las propiedades son municipales y no comunales. Esta es una vieja cantaleta de los alcaldes que han fungido en muchos lugares, desde principios del siglo XX, sin embargo, es importante entender que ese discurso lo usaron los ladinos que gobernaban nuestros pueblos, con el fin de apropiarse de los bienes. La propiedad en donde está CECOPA es municipal no comunal, afirman algunos en estos momentos. Los que hablan de esta manera están entregando su pueblo en manos del Estado y los ricos de Guatemala. Fue el Estado liberal de Justo Rufino Barrios, el que creó la idea de tierras municipales con el fin de dejar en las manos de la corporación municipal, dirigida entonces por sus clientes ladinos, aquellas tierras que legítimamente eran y siguen siendo comunales. Muchas autoridades indígenas que dirigen las municipalidades actualmente, usan ese argumento para imponerse pero, con ello, a propósito o no, destruyen la vida de su propia gente, la que confió en ellos en algún momento.   

Ante esta situación también es importante hacer mención de la posición del resto de la población, la mayoría no reacciona, por lo menos en lo que podría esperarse ¿Por qué somos indiferentes? ¿Por qué prevalece ahora la noción del individualismo en nuestros municipios? Quizá es por el miedo que durante siglos nos han infundido los poderosos, el ejército, los tribunales y los ladinos. Tal vez es el temor al castigo, a la humillación, a la muerte. Pero también, en estos tiempos, se suele escuchar en cualquier lado entre los mismos kaqchikeles: el que es pobre es porque así lo quiere, solo puede comer el que trabaja. Los neoliberales y los modernos quieren que pensemos de esta manera, quieren que reproduzcamos estas ideas en nuestros pueblos. Todo este pensamiento es lo que también han hecho que seamos indiferentes. Muchos somos insensibles porque ahora ya no nos importa si nuestros antepasados lucharon por  los espacios comunitarios, porque el trabajo fuera común en nuestros municipios, por defender las tierras comunales. Pareciera que nos están ganando, que todo lo relacionado a comunidad se está desvaneciendo en nuestra memoria y lo que queda son solamente rasgos. En verdad los liberales, los criollos nos han quitado nuestras comunidades y nosotros contribuimos en todo esto. Las nociones de desarrollo y propiedad privada que vienen desde los criollos se han impregnado en nuestros municipios.

Ojalá todo este pensamiento de dominación solamente sea superficial en nuestro pueblo y con el tiempo podamos barrarla. Ojalá la palabra komon samaj aún tenga sentido en nuestras vidas. La idea de komon samaj articula a la comunidad, aboga por la unidad para lograr el bien común y no los intereses de unos pocos. Los kaqchikeles manejamos conceptos y nociones que rigen la vida comunitaria, a nivel cotidiano las tenemos presentes y las ponemos en práctica. Desde hace siglos la gente ha hecho trabajo en común, lo hicieron para pagar el tributo que les exigían los españoles y la iglesia, entonces las personas se apoyaron unas en otras, xkipoqonaj ki’. La gente se juntaba, como se hace actualmente en nuestros pueblos, durante los momentos difíciles tomaban y toman como propio el dolor ajeno o en otros momentos se asumen que la alegría de una familia, también era y es la alegría de todos. Actualmente las mujeres son solidarias entre ellas en los trabajos de una fiesta, de un velorio, en los rituales para los santos o para orar por los que sufren. Komon samaj era trabajar para la comunidad y no existe indicios de lucro en esta noción, no hay señales de intereses individuales en ese concepto.

En los últimos años, la criminalización de líderes comunitarios ha sido efectiva para los grupos de poder, ya que de esta manera frenan los movimientos sociales y a los grupos organizados, los que se oponen por razones legítimas al despojo que ejercen las grandes corporaciones mineras e hidroeléctricas, las que mutilan los suelos y secan la tierra. Estos grupos de poder, utilizan diferentes estrategias de represión; se apropian del aparato jurídico, usan la corrupción, los medios de comunicación, la militarización de los municipios, con ello muchas veces logran reprimir a la gente y consolidan sus objetivos. Quimy de León (2018), directora de Prensa Comunitaria, ha escrito sobre las estrategias de criminalización que son usadas en la actualidad. Una de ellas, afirma, es argumentar que los opositores son un grupo pequeño, es decir, se trata de introducir la idea de que éstos no representan a toda una comunidad. Por otro lado, cuando se ejerce el derecho de manifestación, se suele decir que éstos son disturbios o actividades guiadas por turbas delictivas que solamente provocan división en la comunidad. El siguiente paso para neutralizar las acciones de movilización, es la judicialización de la protesta. En este caso, los represores tratan de cooptar el sistema jurídico por medio de la corrupción, para llevar a los movimientos y grupos organizados a otra lucha que es en los tribunales.  

El proceso judicial en contra de los líderes comunitarios de Patzún es largo, desgastante, humillante, injusto, atroz y repugnante. Así, nuestros líderes juntos, van bajando por el camino a Xibalba, esquivando las piedras filosas, las turbulentas corrientes de los ríos subterráneos, las espinas que hieren la piel y el k’u’x de todos, caminan a través de los empinados barrancos. A pesar de todo esto ellos y ellas, las y los procesados, están comprometidos a seguir en este camino de lucha, y enfrentan las acusaciones. Están conscientes de que tal vez, asistir para declarar en un tribunal no sea la única forma de represión que enfrentarán, saben que habrá más pero, ellas y ellos están comprometidos, tienen convicción y seguridad de que lo que están haciendo no es nada malo. Con dignidad acuden a declarar ante este sistema de justicia que no es el de ellos, sino el de un Estado colonial. Pero lo hacen porque saben que han empezado a sembrar el maíz que dará alimento a la gente, a los niños, a las niñas, a los jóvenes y a los ancianos; caminan a Xibalba para recuperar la vida comunal para que los niños y los jóvenes de Patzún, de hoy y de mañana, tengan un lugar realmente para ellos y no un espacio robado.

Entonces ellas y ellos, la gente kaqchikel, tejerá otra vez, libres las personas modelarán el barro para crear hermosas cerámicas como las que hicieron nuestros padres, nuestras madres y abuelas…  Ahora, desde la nueva organización para el Centro Comunal, se ha creado una forma diferente de trabajo, se busca la transparencia, lo que se hace está a la vista de todos, muchos aportan su grano de maíz para enfrentar la adversidad. Hombres y mujeres trabajan de la mano, los jóvenes retoman las palabras de los ancianos, los auditores aportan revisando documentación y los abogados trabajan contra las leyes de los ricos, luchan por renovar nuestro pueblo. Los y las lideresas van a Xibalba, se dirigen a cumplir con la declaración, van a presentar su testimonio con la verdad, pero los que nos quedamos en el pueblo debemos seguir siempre vivos y con fuerza; ellos y ellas caminan con valor para demostrar su inocencia. Mientras se van nos hablan, y con la voz de los antepasados nos alientan a buscar ri utzuläj k’aslem, a luchar por nuestros derechos y aún más, nos invitan a alegrarnos por los tiempos que se construyen con verdad y con valor…

“Mientras tanto lloraba amargamente su madre, Ixmukane. –Vamos. No vamos a morir. No se pongan tristes dijeron al partir Jun Junajpu y Wuqub Junajpu.” “-¡Volveremos! Y jugaremos de nuevo. Ustedes ocúpense de tocar flautas, ocúpense del canto; continúen escribiendo, continúen esculpiendo. Mantengan el calor del hogar, alegren el corazón de su abuela, -instruyeron a Jun Batz’ y Jun Chowen al despedirse.” 

 

Referencias:
De León, Quimy (2018). “El acoso a la resistencia. Represión y cárcel política en Guatemala.” En: Pensar Guatemala desde la resistencia. El neoliberalismo enfrentado. FyG editores. Guatemala.
Sam Colop, Enrique (2012). Popol Wuj. FyG Editores. Guatemala.

Foto: Lilia Cap / Vista general de Patzún.

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Aura Cumes: “No somos sujetos culturales, somos sujetos políticos”

Aura Cumes: “No somos sujetos culturales, somos sujetos políticos”
Publicado Enconversa.org, el 19 de agosto de 2019.

Pensadora, escritora y activista Maya Kaqchikel.

Aura Cumes pensadora, escritora y activista Maya kaqchikel de Guatemala estuvo el pasado mes de julio en Barcelona para impartir el curso Seguimos vivos. Pueblos Mayas, colonización permanente y horizontes de vida organizado por el MACBA. Pudimos conversar y ahondar con ella sobre algunas de las principales cuestiones abordadas en el curso.

 

● El sujeto del Uno y la resistencia permanente al despojo

A lo largo del curso has arrojado muchos hilos de discusión sobre multiplicidad de temas que entretejen tu propuesta, ¿qué te parece si para empezar nos cuentas qué está detrás de la afirmación “Seguimos vivos” que titula el curso? ¿A qué te refieres?

Pues una gran pregunta, sí. “Seguimos vivos” se me ocurrió porque los pueblos indígenas en todo el mundo, diríamos, pero en América Latina y en Centroamérica, han tenido un proceso de colonización permanente, y ese proceso de colonización ha tenido como centro el despojo. Y si el despojo ha sido permanente, yo me pregunto: ¿cómo es que seguimos vivos dentro de ese despojo de los cuerpos individuales, colectivos, de los bienes…? Y si hemos sido constituidos en la historia como seres despojables ¿qué es lo que nos mantiene vivos? Entonces ese es un poco en el marco que estoy pensando, esta resistencia – resistencia no sé si sea la mejor expresión para nombrarlo – pero esta condición que hemos construido también permanentemente de sobrevivencia a pesar del Estado colonial.

Hablar del despojo provocado por la colonización permanente nos remite necesariamente a un ejercicio de identificación de quién despoja a quién, implica nombrar quién y cómo es el sujeto colonizador…, ¿cómo los nombras tú?

El sujeto colonizador en principio es aquel sujeto que al interior de las mismas sociedades europeas se constituye a sí mismo despojando, rapiñando, depredando a otros para irse constituyendo a sí mismo. Yo lo nombro como el sujeto del Uno, el sujeto que construye el mundo del Uno, porque es aquel que se distancia de la naturaleza por ejemplo, se disocia de la naturaleza como una posibilidad de colocarse por encima de la naturaleza, como una posibilidad de mandar sobre la naturaleza, de interrogar, de penetrar a la naturaleza. Pero también tiene que ver con ese sujeto que destruye el mundo de lo campesino europeo, que lo degrada, que lo sujeta y que vive a partir de allí. Es también ese sujeto que persigue a las mujeres, para colocarlas en el nivel de lo doméstico, eso entendido como el lugar de la nada, pero el lugar que da pero que no se reconoce, que se invisibiliza. Es el mismo sujeto que expulsa a moros, quema herejes como quema a las brujas. Ese sujeto también se diferencia frente a lo negro africano que lo esclaviza y luego frente a lo indio. Es ese sujeto europeo que se va constituyendo a sí mismo, es el que llega entonces a los países ahora nombrados como Latinoamérica y todo lo que ha ensayado al interior de Europa, que para mí es constructo central del capitalismo, lo lleva a nuestros países y allí este capitalismo adquiere una característica particular porque se monta sobre la raza. Pues este sujeto que ya se ha construido como el humano, como especie diferente y superior, y que al llegar allá se coloca a sí mismo sobre otras especies, en este caso indígenas, nombradas así, o indias, a quienes inferioriza y por supuesto, la intención central de la inferiorización es el despojo.

Frente a ese sujeto y el despojo que lo constituye, existe otro sujeto, el colonizado. Pero frente a la tentación de nombrarlo como un sujeto desposeído, tú reivindicas otra forma de nombrarlo, ¿cuál es?

Sí claro, porque sujeto desposeído parece ser aquel sujeto que no tiene nada y que está allí como un sujeto mendigo o convertido en eso que necesita ser rescatado. No, los pueblos indígenas no somos sujetos desposeídos ¿por qué?, primero porque con el recurrente despojo hemos seguido construyendo maneras de habitar cuidando los espacios que habitamos y por lo tanto no se nos ha sido quitado todo. Todo el tiempo creamos, somos potencia política, no somos sujetos desposeídos ni vulnerables ni débiles ni marginales ni excluidos, sino somos sujetos políticos que creamos vida en todas sus posibilidades en medio de la depredación permanente de este sujeto colonizador. Entonces no somos desposeídos, no esperamos ni vivimos por el dominador sino a pesar del dominador. Para mí, que el sujeto que no tiene nada y que solamente se construye a sí mismo depredando es el sujeto colonizador, no tiene absolutamente nada, no es capaz de construir para vivir su propia alimentación. Necesita depredar para existir, el colonizador necesita colonizar para existir, si no coloniza no existe. En el caso nuestro existimos porque construimos la vida diaria y en términos concretos es: cultivamos nuestros alimentos, tejemos nuestra ropa, impartimos nuestras propias formas de justicia, tenemos forma de autogobierno, tenemos una ética, un sentido del mundo, un sistema de salud propio que sigue funcionando y que si sigue funcionando es una de las grandes posibilidades que sostiene la vida de nuestros pueblos. Entonces todo este tipo de características ayudan o son las condiciones que no nos hacen depender del sujeto colonizador.

 

●●  Límites de lo cultural. La interculturalidad como una trampa

En el marco del ejercicio de nombrar las cosas surge el debate en torno a la cultura, quién la define y qué estamos entendiendo actualmente cuando la invocamos como concepto y como ámbito de acción política. Tú nos propones una revisión crítica de la genealogía del concepto, que nos permita identificar sus límites.

Lo que yo planteo es que siempre recordemos que los conceptos tienen historia y el concepto de cultura como los demás tiene su propia historia. A mí me llama mucho la atención la manera en que se han aplicado los conceptos en nuestras realidades y no se desvincula para nada a su aplicación global, es decir, que notamos inmediatamente de dónde surge determinado concepto. Por ejemplo, el término cultura así como se utiliza en este momento no está recordando que los pueblos a quienes se les está aplicando fueron nombrados inicialmente bajo parámetros deterministas que los sometieron como colectivo tales como los conceptos de -especie- por ejemplo. Y el concepto de especie, que es el antecedente de la raza, fue como uno de los mecanismos fundantes del resultado diferenciado, segregado y jerárquico de la sociedad latinoamericana, es decir, especie y raza sometió, inventó a los indios como sirvientes, como la servidumbre de nuestros países, a los afrodescendientes o a los africanos esclavizados como tales, como esclavos, y a los mestizos primero como hijos bastardos pero después más cercanos, más aliados a los criollos. Eso lo hace la categorización de las sociedades en especies, en razas, y luego eso da como resultado profundas jerarquías y profundos mecanismos de encadenamiento, de despojo en nuestros territorios al cabo de que cada quien existe porque despoja a otro. Y nos hemos relacionado con vínculos esclavistas, me parece a mí. Para mí el término cultura se ha usado durante mucho tiempo por la antropología pero también le da contenido ahora a otro término que sería la interculturalidad en el que se piensa que los migrantes que están llegando a otros países y que son expulsados de los mismos países colonizados, su problema es la cultura, y no es su sometimiento, su despojo a partir de la especie y de la raza. Y la manera en que los países europeos y norteamericanos se trazan como democracias generando eso que ahora quieren ver en términos de individuos marcados por culturas.

En ese marco también hablabas del concepto de etnia, como un término intermedio u otra forma de nombrar a esa otredad…

Bueno, el término etnia es una categoría que se usa principalmente después de la 2ª guerra mundial, por los destrozos que había causado el uso del término raza a principios del siglo XX. Previo a ello en toda Latinoamérica fue muy importante la discusión del racismo científico, para justificar la supuesta “inferioridad” de los indios y de los negros, y la supuesta “superioridad” de los blancos. Las elites criollas, blancas y ladinas creyeron en el racismo científico, le dieron una categoría de cientificidad al racismo. Cuando ocurrió el genocidio contra los judíos, los gitanos, homosexuales y otros grupos humanos, se consideró que la raza había tenido una participación importante y por lo tanto era necesario nombrar la diferencia a partir de otras categorías, y de ahí surge, por lo menos en América Latina, muy fuertemente el uso de la categoría etnia para nombrar a los pueblos indígenas. EEUU tiene mucha responsabilidad en el uso de esa categoría, desde la antropología, tanto como en el uso de la categoría cultura, para nombrar a aquellos bárbaros, buenos salvajes, que también eran como objetos curiosos a ser interpretados, interrogados, a ser pensados de por qué no han desaparecido. La categoría etnia construyó otra vez ese sujeto buen salvaje y le da fundamento al contenido de cultura.

De esto se desprende que el modelo de la interculturalidad como propuesta política resulta insuficiente a la hora de contrarrestar la condición segregada y jerárquica de los sujetos colonizados?

Yo no sé si insuficiente es la palabra, yo pienso que es una trampa. Si a ti te someten, por ser “raza inferior”, si te quitan lo que tienes por eso, y te colocan como un eterno sirviente, y cuando “te quieren liberar” te dicen que es por tus características culturales, jamás van a repararte, nunca te devolverán lo que te han quitado, sobre todo, no te van a concebir como sujeto político, a mí me parece que allí hay una trampa, lo que están haciendo es dulcificar el sometimiento y crear una imposibilidad de observar lo que lo está ocasionando. Posiblemente la interculturalidad podría usarse para acercar a sociedades o grupos conflictuados entre ellos pero que tengan una posición de horizontalidad en determinado territorio, pero no a grupos construidos en jerarquía, saqueo y despojo. La interculturalidad no va a tener resultados liberadores, sencillamente si lo que procura es la convivencia pacífica dentro de un sistema de dominación.

Es aquí donde nos propones una distinción entre el sujeto cultural y el sujeto político…

Nosotros tenemos expresiones culturales para mí de mucho sentido, producto de todos los procesos de creación de nuestra propia vida, Occidente lo nombra como cultura, está bien, pero no somos sujetos culturales, somos sujetos políticos, es decir, tenemos la posibilidad que cualquier otro sujeto, que ese sujeto blanco que jamás se le marca solamente por su cultura, porque a ese sujeto se le posiciona como universal, en cambio a nosotros siempre somos los étnicos, somos los culturales o somos los racializados como inferiores. Y es desde esa condición que nos piden integrarnos al sistema “democrático”. Es decir, no nos aceptan como sujetos pactantes sino como objetos pactados, porque la democracia en nuestros países y en el mundo, es una democracia montada favorablemente sobre condiciones generadas por la historia colonial e imperial. Ojalá que en algún momento se puedan pensar los pactos políticos que dan lugar a las naciones, porque en este momento todo lo que se le dice a los migrantes oscuros y empobrecidos es, muy bien, usted intégrese a partir de su cultura, acomódense lo mejor que puedan sin molestarnos a nosotros los verdaderos ciudadanos. Una democracia no puede concebirse de esa manera porque entonces es claramente una democracia colonial.

Qué bueno que lo mencionas, ya que son precisamente estos “pactos políticos” que pretenden dar lugar a las nuevas naciones, los que en el caso catalán han evidenciado los límites y contradicciones del proceso en Catalunya, donde, por ejemplo, no se les permitió votar el 1 de octubre a las comunidades migrantes que no estaban nacionalizadas como españolas, a pesar de haberse planteado un referéndum para la constitución de una nueva república.

No, pues, si las nuevas repúblicas, si son nuevas, tendrán que pensarse con el concurso de todos los sujetos políticos, qué lugar va a tener, en la construcción de la república, la gente que ha habitado estos territorios de hace muchísimo tiempo y que se les nombra bajo la categoría de migrantes, y además de eso nos invita a quienes venimos a estos países a no conformarnos con esas categorías que nos siguen minorizando y que nos quitan potencia política y lo único que nos conceden es adornar las mesas de los colonizadores, colocar nuestras banderas, nuestras ropas, nuestra comida, eso no es lo que queremos ser, y por lo tanto para mí lo primero que hay que hacer es que no nos conformemos nunca con esa posición.

Se reproducen entonces las lógicas coloniales donde la diferencia y pluralidad son convocadas desde una jerarquía que instrumentaliza, folcloriza y exotiza al sujeto colonizado, que le convoca a un supuesto diálogo intercultural y proceso político pero con una voz apagada y un voto o capacidad de decisión sobre los asuntos importantes condicionado a su estatus migratorio.

Sí, yo creo que el pluralismo, como la migración, han sido signos de todos los tiempos. El mundo ha sido siempre plural, lo que pasa es que ha inventado maneras de relacionarse con lo plural. Obviamente el mundo capitalista ha buscado destruir lo plural, o jerarquizarlo y constituir una hegemonía del Uno sobre lo plural. Todo aquello que es el otro de esa imagen del Uno, va a estar sometido, entonces lo plural no siempre se anula, en muchos casos no se aniquila, pero se usa, como posibilidad de sometimiento. Uno de los grandes desafíos de nuestro mundo actual es aprender a construir sobre lo plural, pero no a partir del sometimiento, sino de la coexistencia. Coexistir con lo plural es una cosa a lo que no se le pone importancia. Hasta ahora hemos aceptado los mecanismos que el mundo capitalista occidental piensa que debe hacerse con lo plural.

La interculturalidad es un concepto que nace del liberalismo, ¿cómo tratar la diferencia?, esa es una pregunta que se hizo el liberalismo, qué hacemos con los diferentes, cómo los integramos a nuestra sociedad, cómo no nos pueden causar conflictos, hay un gran miedo por lo diferente, oscuro, pobre, que se observa como lo atrasado, lo bárbaro y lo incivilizado que, según el imaginario “blanco/civilizado/liberal”, si no lo normamos, nos puede contaminar. He escuchado, a las feministas blancas aquí en España y en otros lados, cuando ellas dicen “lo musulmán amenaza”, “hemos construido la posibilidad de la igualdad, la posibilidad de nuestra liberación, pero viene el “mundo musulmán” y nos coloca una posibilidad de regresión”. A mí me parece que ese tipo de posición está colocando lo colonial o ese mundo del Uno que las feministas están expandiendo como la medida de todo, y allí hay una imposibilidad de pensar lo plural, me parece que cuando el mundo es plural, hay mucha complejidad, se necesita mucha creatividad para buscar mecanismos de coexistencia, me parece necesario colocar la creatividad humana en el marco de lo plural.

Entonces, ¿qué hacemos con la interculturalidad?

Los conceptos tienen que llevarse a sus últimas consecuencias. Para mí el término interculturalidad solamente puede usarse si se trabaja entre diferentes pero iguales. Pero no para sociedades construidas en la jerarquía. A otros conceptos como, por ejemplo, lo descolonial, también muy fácilmente se le puede quitar su contenido transformador para convertirse en nada, aunque ese concepto nace más radical. Cualquier concepto puede ser cooptado por el poder. Entonces cuando ya no nos sirve hay que inventar otra cosa o hay que darle otro contenido. Porque es terrible que haya gente que habla sobre lo descolonial y en nombre de lo descolonial esconde de manera impune mecanismos coloniales; “ah pero no me critiques porque yo soy descolonial”. Entonces se puede utilizar como un mecanismo de impunidad. Ahora también se le puede llamar acción descolonial a conductas folclóricas como si bailas como un negro, si pruebas su comida, y así se le va quitando al concepto su poder de transformación. Por eso los conceptos hay que vigilarlos, hay que reconstruirlos o superarlos, porque desde el poder muy fácilmente se pueden cooptar.

 

●●● Epistemologías indígenas como horizonte de vida

Frente al despojo permanente y “la trampa” de la interculturalidad como una solución superflua, tu reivindicas la epistemología indígena como condición constitutiva de un horizonte de vida…

Lo que yo pienso es que en cantidad de lugares existimos otros mundos, que nunca fueron borrados por los procesos coloniales, su existencia en sí misma, es una potencia de vida y una potencia política, hablo de comunidades indígenas de Abya Yala pero pueden ser de otros lados. Particularmente el sentido del mundo maya, tiene una epistemología distinta, no piensa el mundo como el Occidente capitalista, la visión capitalista del mundo es mercantilizar todo lo que hace la vida, los mundos indígenas defendemos los ríos, las montañas, la tierra, el agua, los barrancos, los cerros, es un vínculo de profundo respeto. Allí donde ese respeto se rompe, se rompe el equilibrio de la persona, con todo lo que posibilita la vida. Hay múltiples ejemplos para observar nuestro vínculo con todo lo que se nombra como naturaleza, que a este Occidente capitalista le parece ridículo es. Ese Occidente capitalista no se depreda a sí mismo, ¿por qué no busca minas de oro debajo de los edificios de Barcelona?, ¿por qué no rompe sus sitios turísticos España, para buscar lo que busca en nuestros países?, no, va a buscar a aquellos lugares donde considera que no existe el trazo de lo humano que se otorga para sí mismo y que se ha otorgado desde siempre.

Un horizonte que planteas, también político, que pasa necesariamente por la reconstitución, como pueblo, como comunidades, como sociedades…

La necesidad de reconstitución como horizonte es porque nuestras epistemologías y sentidos de mundo, han sido heridas profundamente por lo colonial. Me interesa alertar en que no hagamos nuestro o no reproduzcamos las jerarquías que han ocasionado nuestro sometimiento. Más que convencer al mundo colonial sobre eso, me interesa convencernos a nosotros mismos sobre eso.

Y es aquí, en esta ardua labor de reconstitución, que resaltas la importancia de repensar el tiempo y dialogar con el pasado…

Sí, pienso yo que una de las cuestiones que ha imposibilitado el pensarnos como pueblos que tenemos grandes posibilidades de liberarnos, tiene que ver con nuestro pasado, porque la historia oficial ha inventado para nosotros una historia aberrante, vergonzosa e indigna, que provoca que mucha gente tenga miedo de ver hacia atrás. Se nos ha negado el pasado. Pero nosotros somos sociedades de tiempo largo, no tenemos 500 años de existencia, 500 años tienen los mestizos de haber aparecido en nuestros países, 500 años hace que los colonizadores llegaron a invadir nuestro territorio. Calculo que nosotros tendríamos al menos 20.800 años de existencia, a partir de que se cuenta el tiempo. Toda sociedad construye para sí misma mecanismos de convivencia, toda sociedad tiene conflictos, guerras, posibilidades de sometimiento, y han encontrado maneras de trascender como es nuestro caso, han conservado y entendido la vida a lo largo del tiempo, y por eso, su producción epistémica, las maneras en que produce la vida, nos hablan sobre la necesidad que tuvieron de coexistir. Entonces un diálogo con nuestro pasado, es un diálogo para existir, para afianzar nuestra existencia colectiva, para afianzar una manera de entender la vida y el mundo que no tiene que ver con lo colonial capitalista, aunque esto esté cercano e impuesto sobre nuestras vidas y aunque esto dispute también los sentidos del mundo indígena.

Foto: Aura Cumes frente al monumento a Colón en Barcelona, Julio 2019. Cortesía de Enconversa.or

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USAC: disfrazarse de “indios” para celebrar la independencia criolla-ladina

USAC: disfrazarse de “indios” para celebrar la independencia criolla-ladina
 

Al estilo escuelita de primaria ladina, los funcionarios y funcionarias de la USAC, enviaron ayer 11 de septiembre por la tarde, una circular a dependencias específicas para pedirles que lleguen a su acto cívico con “prendas típicas”, que es lo mismo que decir “disfrazados de inditos”. Esta forma de “celebrar la independencia” en esta “casa de estudios”, denota que la regresión en el país es más profunda de lo que se logra percibir. Es ridículo, deplorable y vergonzoso que usen el folclor, banalizando nuestra ropa para fomentar el nacionalismo criollo y ladino y con eso evadir las verdaderas demandas de los pueblos y comunidades indígenas. Usar “prendas típicas” es una burla intencionada porque la mayoría de trabajadoras y trabajadores de la USAC son ladinos que se enorgullecen de su racismo en este paraíso de la impunidad. Al final las “prendas típicas” son para los ladinos y las ladinas, porque nosotras las y los mayas tendríamos vergüenza de llamar así a la ropa que usamos las mujeres y muchos hombres mayas en nuestros pueblos y comunidades todos los días. (Adjuntamos la circular).

Equipo de TUJAAL.ORG

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Los estudiantes mayas y la reforma universitaria en Guatemala

MAYA’ MOLOJ TIJOXELA’
LOS ESTUDIANTES MAYAS Y LA REFORMA UNIVERSITARIA EN GUATEMALA

Por Jorge Eduardo Santiago Matías

Para abordar las múltiples formas en que el racismo modula las políticas de educación superior es necesario un análisis no solo de su carácter estructural en las prácticas constitutivas del Estado, sino también de las dinámicas institucionales y epistémicas que hacen a los espacios universitarios lugares donde se recrean-resisten estereotipos, estigmas y subordinaciones. Desde esta perspectiva las categorías de racismo de Estado, racismo institucional y racismo epistémico constituyen las claves de interpretación para comprender la configuración de las políticas universitarias.

….  ….En respuesta al debate de la reforma universitaria en el año 2010, el Colectivo Estudiantes Universitarios Indígenas –Colectivo Jade– impulsa el nacimiento del Movimiento Estudiantes Mayas ante la Reforma Universitaria Maya’ Moloj Tijoxela’ a fin de reunir y organizar a los estudiantes indígenas para insertarse en este proceso de transformación de la Educación Superior.

..  ……La lucha que planteó Moloj’ Maya Tijoxela’ Movimiento de Estudiantes Mayas hacia la educación superior pública es anticolonialista y antirracista: cuestiona los lugares preestablecidos donde se encasilla “lo indígena”.

..  ……Esta vez, comparto un documento que analiza esta problemática, publicado originalmente en AVÁ, Revista de Antropología de la Universidad Nacional de Misiones. Posadas, Misiones, Argentina, el cual podrán descargar íntegramente en formato PDF.

Contenido:
-Resumen
-Introducción
-El sistema Educativo y la atención a la población Maya
-Relación de la universidad pública y los pueblos indígenas
-Racismo y educación superior pública en Guatemala
-Reforma Universitaria y demandas de universitarios mayas
-Consideraciones finales
-Bibliografía
-Documentos consultados

DESCARGAR DOCUMENTO EN FORMATO PDF

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Tramas y enredos coloniales en las luchas por los derechos mayas

Tramas y enredos coloniales en las luchas por los derechos mayas
Por Emil Keme

Sigo despertando con tragos amargos. Por un lado, se emiten todavía las imágenes de un video de las redes sociales donde algunas jóvenes mayas bailan y besan la mano del nuevo verdugo de Guatemala, Alejandro Giammattei. Y por el otro, la foto donde Donald Trump aparece con Paul Achonda, el bebé que sobrevivió el ataque terrorista en la tienda de Walmart en el Paso, Texas. Melania Trump lo tiene en sus brazos, y Donald, sonriente, da su aprobación elevando su pulgar para las cámaras. Al lado de ellos, Tito Achonda y Elizabeth Terry, los tíos y ahora padres adoptivos del bebé. Achonda, de origen mexicano, resaltó que su familia es simpatizante de Trump, y que le apoyan incondicionalmente.

……….De pesadillas está hecha esta realidad. En pleno siglo veintiuno, los “condenados de la tierra” seguimos agachando la cabeza ante el colonizar, besándole la mano, enorgullecidos nosotros de tomar videos y fotos con él. Cierta es la sentencia de Franz Fanon respecto a cómo el “colonialismo no se contenta con apretar al pueblo entre sus redes, con vaciar el cerebro colonizado de toda forma y de todo contenido. Por una especie de perversión de la lógica, se orienta hacia el pasado del pueblo oprimido, lo distorsiona, lo desfigura, lo aniquila” (168). Parece que el colonialismo tampoco se contenta con humillarnos diariamente. Nos despierta cada día con las cachetadas de nuestros infames opresores quienes no solo provocan, sino también se deleitan en nuestras desgracias.

……….Orquestado hoy ante nuestros ojos, Giammattei y Trump manifiestan ese imaginario de superioridad patriarcal y racial blanca/ladina/criollo-mestiza que descaradamente impone en nosotras y nosotros ese complejo de inferioridad que nos ciega y seduce ante su mal.  ¿Tanto hemos interiorizado las lógicas represivas del colonialismo que en la pobreza de nuestro espíritu hemos quedado tan ciegos y hoy continuamos perpetuando y hasta celebrando nuestra dominación? ¿Cómo entender estas efectivas estrategias que nos hacen pensar que la humillación y destrucción de nuestros pueblos, la Madre Tierra y Madre Naturaleza a manos de influyentes y poderosas figuras patriarcales y racistas son la salida a nuestra pobreza espiritual, cultural, política y económica?

……….Bien se sabe que en las manos del colonialismo reside el poder económico y cultural de las instituciones dominantes (el gobierno, la iglesia, el ejército, las escuelas, los medios de comunicación, las redes sociales, capitalismo, etc.) que de forma forzada o a través de la fabricación de consenso, difunden lógicas eurocéntricas que paulatinamente nos separan de aquellos elementos de cohesión social que han caracterizado la supervivencia de los pueblos Indígenas. Estos procesos han gestado lo que la antropóloga de la nación Osage, Jean Dennison, ha denominado “enredos coloniales” donde el colonizado desarrolla un entendimiento del poder colonial como una demoledora fuerza destructora, pero también como una potente máquina que a través de alianzas con sectores dominantes hemos aprovechado para vindicar ciertos intereses políticos, económicos y culturales. En este sentido, el colonialismo y quienes lo edifican han logrado sus objetivos gracias a las estratégicas alianzas que ha desarrollado históricamente con sectores colonizados. No podemos olvidar nunca, por ejemplo, que el éxito de los colonos europeos y sus descendientes se ha dado precisamente porque ciertos sectores colonizados han visto en el poder colonial oportunidades. Pareciera que nada ha cambiado. Giammattei y Trump, ciertamente nos recuerdan y afirman estos enredos coloniales, y se aprovechan de nuestras situaciones de desgracia para avanzar sus agendas políticas. Nos ofrecen migajas y falsas promesas a cambio de actitudes serviles que a la larga perpetúan nuestra colonización.

……….Aquellas y aquellos de nosotras/os que repudiamos y despreciamos estas conductas, solo nos queda prepararnos, y entender que seguiremos tragando a sorbos los amargos y dolorosos insumos del orden colonial. No puedo dejar de pensar que se avecina más violencia contra cuerpos Indígenas y negros. En Guatemala, más caravanas de migrantes saldrán de un “tercer país seguro” (¡vaya estupidez!) que ha sido incapaz de atender las necesidades más básicas de personas en condiciones precarias. Más bien, gobernantes sin ninguna gota de lealtad nacional o bienestar colectivo, ofrecen nuestros territorios ancestrales al mejor postor. Y en tales procesos, se deja vivir y se aplaude al colonizado bien portado, mientras que se mata o encarcela a las “Indias” e “Indios” rebeldes que resisten el extractivismo depredador. En Gringolandia, aun si Trump no es re-elegido presidente en el 2020, estaremos viendo más redadas contra “indocumentados” y más ataques terroristas orquestados por supremacistas blancos. Irónicamente, con la misma explotación de trabajadores migrantes y la venta legal de armas, Republícanos y Demócratas saturarán sus barcas de capital para enriquecer y empoderar sus bases de apoyo político para seguir manteniendo intacto su estatus quo. Parece pues que seguiremos nadando en las aguas de la frustración y desesperación, entre nuevas olas de corrupción y violencia estructural.

……….En todo caso, estas son las recurrentes tramas del poder colonial, ligadas a una creciente supremacía blanca/ladina/criollo-mestiza que pulula en nuestra Abiayala. Se trata pues de un orden colonial con una inmensa capacidad para seducir basándose en la misma violencia y precariedad cotidiana que produce; que se alimenta de las condiciones de pobreza en la que nos ha puesto. A su vez, es un sistema que hace suponer que vivimos en un mundo donde no hay ya salidas; o que nos pone en “escaparates” sin que nuestros pensamientos o “actitudes decoloniales”—según algunas/os—puedan incidir en el pensamiento y posturas democrática para materializar cambio. ¿Será pues que no hay o habrá “tiempos mejores”? ¿Será que nos tenemos que quedar de brazos cruzados y renunciar ante la crisis humanitaria y ambiental que ocurre ante nuestros ojos? ¿Será que nos tenemos que transformar en “Indios” bien portados para sobrevivir las nuevas envestidas coloniales?

……….Cual sea la respuesta a estas interrogantes, me parece que debemos reconocer y asumir nuestras propias contradicciones; de reconocer que somos sujetos colonizados con poca inmunidad ante la seducción colonial. De reconocer que cualquier proyecto de cambio debe iniciar con una confrontación con nosotras mismas y nosotros mismos, examinando y diluyendo nuestros complejos de inferioridad a modo de empezar a revalidar y retomar las lecciones de nuestras abuelas y abuelos. De pensar en las diversas formas en que podemos desenterrar nuestras tradiciones milenarias y restituirlas en un presente oscuro. Con más urgencia tenemos la obligación de rehacernos, regenerarnos y fortalecernos puesto que lo que tampoco debemos olvidar nunca, es que todo poder, por más perfecto que se suponga, siempre tiene fisuras.

Referencias: 
Dennison, Jean. Colonial Entanglements. Chapel Hill, NC: Uni. of North Carolina, 2012.
Fanon, Franz. Los condenados de la tierra. Mexico: Fondo de cultura económica, 1963.

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Petición a la ALMG: dejar sin efecto el impositivo colonial de Sakapulteko/a al pueblo e idioma Tujaal

Petición a la ALMG: dejar sin efecto el impositivo colonial de Sakapulteko/a al pueblo e idioma Tujaal

En el día Oxlajuj Kej (14.08.2019) atendí una amable invitación de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala -ALMG- en la que recibí un reconocimiento titulado “ajchalajsanel re li tziij mayiib’ Tujaal” por mi labor como escritor, músico, editor y gestor en la promoción y desarrollo del idioma Maya Tujaal y de otros idiomas mayas e indígenas de Abya Yala. Además de agradecer este reconocimiento, aproveché la ocasión para presentar una petición a las autoridades de la ALMG y de la Comunidad Lingüística Sakapulteka, que basado en su mandato y compromiso con nuestros Pueblos Mayas, intervengan para dejar sin efecto el impositivo colonial de Sakapulteka/o al pueblo e idioma Tujaal.

Tenemos esperanza que la ALMG, que es una entidad resultante de las luchas de nuestro pueblo Maya, nos siga acompañando en los desafíos que nos demandan estos tiempos para mantenernos vivos, así como recuperar los nombres originarios de nuestros pueblos y de nuestros idiomas.

Tujaal Tziij
“ewa’ qatziij / kiya’amkaan / qate’t qamaam”

A continuación comparto el texto íntegro que presenté al Presidente de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala -ALMG- y a la Presidenta en funciones de la Comunidad Lingüística Sakapulteka. (Descargar copia PDF)

Carta – Petición a la ALMG 

Señoras y Señores

  • Consejo Superior de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala [ALMG]
  • Junta Directiva del Consejo Superior de la ALMG
  • Presidente de la Junta Directiva del Consejo Superior de la ALMG
  • Junta Directiva de la Comunidad Lingüística Sakapulteka [Tujaal]
  • Presidente de la Comunidad Lingüística Sakapulteka [Tujaal]

Doy gracias al gran nawaal Oxlajuj (13) Kej [14.08.2019], por haberme permitido participar en este acto de “Entrega de reconocimiento a Artistas, Escritores y Promotores” de nuestros idiomas mayas.

Vengo de la comunidad de Xe’ K’uux, Tujaal y ante la autoridad del gran nawaal que ilumina este día, me permito aprovechar el momento para expresar algunos pensamientos, preocupaciones y esperanzas que tengo en mi corazón, y presentarles también algunas peticiones concretas.

Antecedentes y consideraciones generales:

  1. Dentro de 5 años, en el 2024, se cumplirán 500 años desde aquel tiempo en que los invasores llegaron a nuestros territorios a destruir una vida que nuestros ancestros habían construido durante milenios. Nos quitaron nuestras tierras y territorios, cometieron etnocidios y genocidios en contra de nuestros pueblos, quisieron aniquilar también nuestra cosmovisión, nuestros saberes, nuestros nombres, nuestros idiomas, y muchas cosas más. Pero, a pesar de la violencia sistemática de los invasores seguimos vivos, no nos han podido aniquilar, gracias a que somos Pueblos de Historia Larga y de una profunda raíz.
  2. Durante la conformación de los “pueblos de indios” en el siglo XVI, los invasores y sus aliados nos impusieron sus nombres y palabras extrañas. Fue en ese tiempo de gran violencia cuando nuestro Pueblo Tujaal fue nombrado como Sacapulas y derivado de eso a nuestro idioma se le llamó Sakapulteko. Eso mismo sucedió a otros Pueblos Mayas y a pueblos hermanos de Abya Yala. Colocarnos nombres y apellidos de los encomenderos y de “santos” católicos, fue un artilugio para borrar nuestra memoria, nuestra historia y someternos a servidumbre. Pero las mujeres y hombres de nuestro Pueblo nunca olvidaron, en su memoria larga y en su diario vivir, mantuvieron su nombre original y su idioma; su identidad cultural y política fuerte se manifiesta en expresiones como Tujaal, Aj Tujaal o Tujaaljaay, tal como consta en escritos antiguos como el Pop Wuuj, y en la enseñanza del idioma Maya Tujaal que se trasmite de generación en generación.
  3. Lamentablemente es la lengua de los invasores y no la del Pueblo la que se ha usado para nombrarnos oficialmente. Incluso en el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, en la Ley de Idiomas Nacionales y en todo el trabajo de ALMG, se nos nombra como Sakapulteko. Pero el Pueblo Tujaal tiene el derecho a que su historia, memoria, permanencia y dignidad queden debidamente reflejadas en la información pública[1], respetando la identidad[2] originaria de nuestro pueblo y nuestra lengua Tujaal.
  4.  

 Peticiones:

  1. Por lo anterior manifestado, de manera respetuosa solicitamos a la ALMG, inicie un proceso de reivindicación política y pública de nuestro nombre e idioma ancestral originario Tujaal y proceda a dejar sin efecto el impositivo colonial de Sakapulteko. Apelamos a la ALMG por ser la entidad rectora y encargada de Velar por el reconocimiento, respeto y promoción de las lenguas mayas y demás valores culturales guatemaltecos,[3] y que tiene dentro de sus atribuciones: “Estudiar y proponer procedimientos y estrategias que favorezcan y fortalezcan el uso, promoción, oficialización y unificación de cada uno de los idiomas mayas”[4]. Solicitamos que, en cumplimiento de sus objetivos, mandato legal y normas aplicables en cumplimiento de los derechos de nuestros pueblos, se realicen las gestiones y se giren instrucciones a todas las instancias que puedan aportar para que tal petición pueda cumplirse. Con esta petición, a través de la ALMG estamos exigiendo al Estado, a sus instituciones centralizadas, descentralizadas y autónomas que la información pública y oficial responda a nuestros Pueblos, para cumplir con reflejar debidamente la diversidad cultural y propiciar el derecho a revitalizar, utilizar, fomentar y transmitir nuestro idioma manteniendo nuestra identidad cultural.
  2. El pueblo Maya, en su permanente lucha y resistencia, en el año de 1990 logró la creación de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG), mediante el Decreto Legislativo 65-90; como una entidad autónoma y con la finalidad de promover el conocimiento y difusión de las lenguas mayas e investigar, planificar, programar y ejecutar proyectos lingüísticos, literarios, educativos, culturales y dar orientación y servicios sobre la materia. Y basado en eso, tenemos la esperanza, que la ALMG retome la fuerza con la que nació para responder a su mandato y su compromiso verdadero con las luchas de nuestros pueblos mayas.

Otros pendientes que estos tiempos que vivimos están exigiendo son los siguientes:

  • Actualizar y precisar los alfabetos o abecedarios de nuestros idiomas, de tal manera que reflejen la riqueza, complejidad y profundidad de nuestros idiomas y cosmovisión.
  • Recuperar y utilizar de manera masiva la escritura Maya Tz’ib’, que en la actualidad sólo es utilizado por epigrafistas, especialistas y arqueólogos extranjeros.
  • Desarrollar e implementar herramientas tecnológicas que faciliten la escritura de manera digital, y que sean de dominio público, tales como fuentes tipográficas, el sistema de numeración, traductores digitales, programas de escritura en línea, entre otras nuevas exigencias de estos nuevos tiempos.
  • Diseñar e implementar programas adecuados y pertinentes en apoyo a creadores, pensadores, escritores, académicos y artistas de nuestros pueblos; siempre que el apoyo esté basado en nuestra cosmovisión; convocando a un trabajo colectivo, de forma justa y equitativa

t i k u y o’ – ofrezco mi corazón y mi palabra

  • Para finalizar, como Maya Tujaal ofrezco mi palabra, mi corazón, mis fuerzas y el tiempo que me queda por vivir para apoyar cualquier esfuerzo encaminado a nuestras luchas como Pueblo Maya y como parte de los pueblos originarios de nuestra Abya Yala, y no descansaré de trabajar desde mis proyectos e iniciativas autónomas como escritor, músico, editor y gestor.

Tujaal Tziij
“ewa’ qatziij / kiya’amkaan / qate’t qamaam”

 

Kaypa’ Tz’iken
[Pascual Felipe Pajarito]
Aj Tujaal

Colaboradoras/es: Aura Cumes, Josué Felipe Pajarito, Jorge Santiago Matías y Yana Lema Otavalo.
Fotos: Antonia Benito

[1] Art. 15. Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
[2] Art. 2 literal b) del Convenio 169 de la OIT.
[3] Art. 4. literal e). Decreto 60-90 del Congreso de la República de Guatemala.
[4] Art. 5. literal b). Decreto 60-90 del Congreso de la República de Guatemala.

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La USAC: una universidad urbana y ladina

La USAC: una universidad urbana y ladina
Por Jorge Santiago Matías

El movimiento estudiantil ha tomado la Universidad Pública desde el 30 de julio, con 18 demandas frente a las medidas privatizadoras de la educación superior pública que han ejecutado las actuales autoridades universitarias, además la exigencia de descentralización de la investigación y la participación de los centros regionales y escuelas no facultativas en la toma de decisiones.

……….Esta situación política y económica por la que atraviesa la universidad se adhiere a demandas planteadas en años anteriores, como la reforma universitaria. Se evidencia una crisis de un modelo de universidad, que sólo garantiza los privilegios para ciertos sectores y grupos sociales. Esta disputa por la educación pública nos corresponde a todos, pero es importante caracterizar a la USAC. Y porqué decir que es una universidad urbana y ladina, que se debe transformar y que debe garantizar el derecho a la educación para la  población.

……….La Universidad de San Carlos de Guatemala, de origen colonial, como única Universidad Pública tiene deuda con la juventud del país, su cobertura es muy baja, convirtiéndose en un privilegio y no en un derecho. Además el incremento de universidades privadas y una débil descentralización de la USAC.

……….Lo anterior, tiene mayor peso para jóvenes indígenas, de quienes se registra una matriculación reducida. El año 2009 un 10% de la población estudiantil universitaria es maya (58.13% eran hombres y el 41.87% mujeres) y 90% es no indígena (Censo estudiantil 2009, Universidad de San Carlos de Guatemala[1]), lo cual contrasta con una mayoría de población maya en Guatemala. El acceso de las mujeres indígenas a la USAC es aún más limitado, en el año 2011 se inscribieron solamente 1622 mujeres indígenas, esto es apenas el 6.4% de total de estudiantes del primer ingreso (censo estudiantil USAC, 2011).

……….Al comparar el ingreso de estudiantes mayas a la USAC entre los años 2010-2017 se pudo constatar una reducción del ingreso, del 13,75% (3568 estudiantes en el 2010) a 13.21% (3021 estudiantes de primer ingreso en el 2012) (Censo estudiantil USAC, 2011-2012). Para el 2017 el ingreso fue de solo un 11.70% (2007) estudiantes de primer ingreso en el 2017) (Censo estudiantil USAC, 2016-2017).

……….La universidad pública, está enfocada en garantizar educación superior a la clase media urbana, ladina-mestiza. Esto no sólo se puede analizar desde la cobertura y descentralización, sino también desde la docencia, investigación y currícula donde se reproduce un racismo epistemológico.

……….En la Universidad de San Carlos de Guatemala el racismo institucional se expresa en la baja matriculación de estudiantes indígenas respecto al alto porcentaje de población indígena y en una cobertura centralizada y urbana sin mayor presencia en los territorios indígenas. En consecuencia, este alcance restringido y poco atento a la valoración de la diversidad socio-cultural vulnera el derecho a la educación superior pública del pueblo maya.

……….En el occidente del país, es donde se concentra el mayor porcentaje de la población maya, particularmente en los departamentos de Quiché, Totonicapán, Quetzaltenango, Sololá, San Marcos, Huehuetenango. La USAC, en esos departamentos, tiene oferta educativa muy reducida que obliga a los jóvenes indígenas a desplazarse a la ciudad de Guatemala e incrementar el costo de inversión para continuar sus estudios universitarios.

……….En este contexto, los actores indígenas han sido protagonistas de la demanda de acceso a la educación superior en sus territorios. La demanda realizada en los años noventa por las autoridades indígenas maya kaqchikeles del municipio de Sololá fue un caso testigo en este sentido. En apoyo a las aspiraciones de la juventud indígena kaqchikel, acompañaron la petición para crear un centro universitario en el lugar donde funcionó el destacamento militar para el conflicto armado interno. No obstante, la respuesta del Estado ante este proceso reivindicativo fue dar en usufructo las instalaciones a un centro universitario privado.

……….Recientemente en la USAC se han creado una serie de licenciaturas y profesorados en respuesta a las demandas de las organizaciones indígenas que exigen la incorporación de un diseño multicultural e intercultural en la formación académica. A diferencia de las carreras convencionales que se encuentran en el presupuesto anual de la USAC para su funcionamiento, estas carreras impulsadas por las organizaciones mayas deben autofinanciar su implementación.  Esto corresponde a la mercantilización de la educación superior.

……….El racismo epistemológico ejercido desde la USAC se manifiesta en los exámenes de admisión que obedecen a una visión monocultural en tanto se realizan en castellano y ponen en valoración los saberes sobre la ciencia y saberes occidentales. El ejercicio del mismo se advierte también en la imposibilidad de elaboración de tesis y presentación de trabajos en los idiomas mayas.  En las aulas, durante el proceso de formación académica en la USAC, las epistemes racistas se replican en las maneras en que se ponen en consideración las formas organizativas indígenas.

……….En la educación superior pública de Guatemala, la mirada racializada –permeada de una matriz colonial– atraviesa los pensum de estudio donde no hay un profundo análisis del mundo indígena y mucho menos se ha intentado sistematizar la producción de conocimientos indígenas para ponerlos en diálogo con los saberes occidentales en la formación académica. Tiene un papel colonialista para los jóvenes indígenas en tanto continúa con un diseño de enajenar y asimilar a los mayas que se expresa en las múltiples prácticas de enseñanza-aprendizaje.

……….Por eso podemos decir que la USAC es urbana y ladina, muy distante y ausente para la población maya del país. Una Universidad Pública que reproduce la división racial del trabajo (Cumes 2019). Por lo que se hace necesario que el signo negro/indígena, el rostro negro/indígena, se hagan presente en la vida universitaria, en posiciones sociales y ámbitos profesionales antes vedados, esa presencia procura tener una capacidad disruptiva en las expectativas sociales de cara a tornarlas más democráticas, justas e inclusivas. (Segato 2017).

Bibliografía

Censo Estudiantil 2009, 2011-2012, Universidad de San Carlos de Guatemala.

Cumes, Aura.
Diagnóstico sobre formas contemporáneas del racismo en Guatemala y un breve esbozo sobre el Racismo en Centroamérica y México. Guatemala.

Segato, Rita
La nación y sus otros. Raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de Políticas de la Identidad. Buenos Aíres: Prometeo.

[1] USAC de acá en adelante.

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Educación superior y transformación social en Guatemala

Educación superior y transformación social en Guatemala
Por Edgar Esquit

La única universidad pública de Guatemala, la Universidad de San Carlos, fue cerrada hace una semana, el grupo de estudiantes que tiene tomada las instalaciones ha presentado por lo menos 18 demandas, ante las autoridades de dicho centro educativo. La idea general que circula en el ambiente es que poco a poco, la Universidad está cayendo bajo el control de las élites empresariales del país. La idea general que se vincula a esta última, por otro lado, es que la universidad estatal ha estado y debe estar al servicio del pueblo. La noción de pueblo que se maneja en ese discurso, es algo imprecisa pero, de esa manera, se alude a la idea de nación guatemalteca. El concepto de pueblo que se maneja surgió de la Revolución de 1944 así, se cree que éste lo conforman los sectores populares, los campesinos, los obreros, la clase media e incluso los indígenas.

La Universidad fue fortalecida durante la Revolución pues, fue en ese momento cuando adquirió su autonomía. Los intelectuales que llevaron adelante este proceso, fueron hombres y mujeres que pensaron a dicha Universidad como una institución fundamental, que podría darle poder a la nación y al Estado que se transformaba en ese momento. El nacionalismo revolucionario defendía la modernización de Guatemala, los derechos ciudadanos y estaba en contra del intervencionismo estadounidense. La Universidad debía apoyar este proceso pues, según dichos intelectuales, la ciencia era un elemento fundamental para la transformación. De esta manera, universidad, cambio social y las ideas nacionalistas tenían un vínculo estrecho, según el ideal conformado hace más de 60 años.

Las élites empresariales guatemaltecas actuales, de muchas maneras herederas de la contrarrevolución de 1954, siempre vieron con recelo a la universidad estatal. En un primer momento la entendieron como una entidad politizada y después, a partir de las ideas neoliberales, como un espacio obsoleto y donde el dinero del Estado era desperdiciado. En este sentido, surgió la idea de que la Universidad debería responder a los nuevos desafíos de la nación es decir, en su proceso de vinculación a la globalización económica y al desarrollo tecnológico para la producción capitalista. Junto a este pensamiento se creó el discurso sobre que esta transformación beneficiaría a la población pues, el crecimiento del capital o de las empresas privadas, automáticamente crearía mejores condiciones de vida de la población total o por lo menos del asalariado.

Lo que es interesante también, es que las universidades siempre han sido espacios elitistas. En Guatemala, la educación superior perpetuamente, ha sido un privilegio para pocas personas, principalmente para las élites criollas y para la clase media ladina urbana. En este sentido, cuando se habla de que la Universidad debe responder a los intereses del pueblo siempre se piensa en que los miembros de dicho centro educativo, deben llevar el conocimiento, el saber hacia los otros. En términos generales el pueblo no entra a la Universidad, el pueblo es objeto de la Universidad. De esta manera, las élites universitarias siempre se han arrogado el liderazgo moral, se atribuyen el derecho de dirigir las vidas de los otros, estableciendo las rutas de lo que es bueno y malo para el resto de la población. En estos momentos de la historia mundial y nacional, cuando el neoliberalismo ha tomado fuerza y hegemoniza, las élites universitarias imponen la idea de que la nación guatemalteca tendrá un lugar en el mundo y la gente gozará del desarrollo, solamente a través del mercado, el fortalecimiento de las empresas privadas y el progreso tecnológico.

Frente a todo esto, qué pasa con la vida y el conocimiento que se genera en las diversas comunidades locales, en Guatemala (o en cualquier parte del mundo). Ese conocimiento generalmente es colocado en un lugar secundario o borrado por el conocimiento científico, vinculado siempre a la reproducción del capital. La Universidad, conforme a esta lógica, no es una entidad que está fuera de las relaciones de poder porque, finalmente, impone sus criterios sobre el bueno y el mal conocimiento. En este caso, el discurso sobre una universidad que responde a los intereses del pueblo ha quedado bastante limitado, tanto en el nivel de la reproducción del conocimiento, el acceso de los jóvenes a la universidad, como también en la definición de los derechos del ciudadano.

El discursos sobre una universidad conformada como una entidad al servicio del pueblo, es más un eufemismo que una realidad. La universidad casi siempre ha estado al servicio de las élites económicas y políticas que, al mismo tiempo, la moldean en cada época para adecuarla a sus intereses económicos, culturales, de gobierno y a sus ideas de nación. De esta manera, las élites ladinas y de clase media que dirigen la universidad estatal en la actualidad, están tratando de conformar una universidad, no solamente que se adecue al capital, porque eso ya es obvio, sino lo que buscan es adecuarse a las nuevas maneras de reproducir el capital. En este proceso las ideas sobre democracia, multiculturalismo, interculturalismo, derechos humanos, derechos de las mujeres, como discursos desde el poder (también reproducidos desde la universidad), son solamente comodines, cuñas, para ajustar, sin muchos tropiezos, los intereses de las élites económicas.

El movimiento estudiantil que está dirigiendo la protesta en este momento, es un bastión importante en las luchas de los sectores populares, un aliado de las comunidades indígenas, de los mayas, las mujeres y otros grupos que se enfrentan en las múltiples arenas al proyecto hegemónico neoliberal. El ímpetu de los estudiantes se puede percibir con facilidad, en estos días tan críticos para la universidad estatal. El deseo o la esperanza en todo momento es que este tipo de movimientos lograsen la fuerza y la certeza necesaria para trascender las demandas inmediatas, pues lo importante es llegar también al fondo del problema de la educación superior. Las dificultades que enfrenta la Universidad no son solamente de cobertura, calidad, acceso, pertinencia o equidad, su principal problema es que hasta la actualidad, responde solamente a los intereses de un sector de la sociedad y de esta manera, lo único que hace es reproducir el sistema de dominación. El deseo no es que la universidad sirva solamente para moldear a sus grandes intelectuales, sus grandes filósofos o científicos y que por otro lado la nación esté orgullosa de ellos. La esperanza es que la universidad se accione, exista, no solamente para la reproducción del capital sino también y principalmente para la reproducción de la vida.

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“Lo indígena” como circo en el regreso de la interculturalidad

“Lo indígena” como circo en el regreso de la interculturalidad
Por: Aura Cumes

En el Año Internacional de las Lenguas Indígenas (2019) resucitó con fuerza algo que pensé que habíamos dejado en el pasado, la famosa “interculturalidad”, entendida como neo-folklor, un mecanismo usado cómodamente desde el poder para pacificarnos a los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes, generando la percepción de que se nos está “incluyendo” en un mundo hecho a su medida. Una pequeña muestra de lo ridículamente evidente es que el Organismo Judicial celebrará el año internacional de las Lenguas Indígenas con la “Primera Feria Intercultural” que incluye: “Muestras gastronómicas”, “Danzas Interculturales”, “Exposición de Productos Tradicionales” y Juego de Pelota Maya. Vaya creatividad la de estos letrados, al estilo actividad de escuelita primaria-colonial. Pero dejemos el asunto de la creatividad y enfoquémonos en el provecho que el poder saca de ello.

Por desgracia, basta un poco de circo, para que algunos indígenas se olviden que les están devorando lentamente hasta la dignidad. Así vemos a nuestra gente adornando las mesas de sus devoradores antes de que sus colmillos se ensarten en sus cuerpos. Y es que ahora, después de mucho pataleo, los patrones han aceptado que ya no se puede “excluir a sus sirvientas y a sus mozos indígenas”, porque el mundo moderno es “intercultural”. Ahora, hay que “incluirlos” y aceptar que hacen ricas comidas, que bailan curioso y que sus coloridas ropas siguen siendo un buen negocio.

No puedo entender que pasa por la cabeza y el corazón de esos funcionarios indígenas que usan a otros indígenas y afrodescendientes como personajes de circo para divertir a los patrones. Me imagino a las funcionarias y funcionarios kaxlanes en primera fila y a los “negros” e “indios” bailando enfrente para divertirlos. Me imagino a nuestra gente ofreciéndoles nuestra comida a los kaxlanes y a éstos haciendo muecas de condescendencia y de asco a la vez antes de comérsela.

Los saqueadores están urgidos de mecanismos de pacificación para poder seguir robando y haciendo negocios con nuestras vidas y con nuestros bienes sin encontrar oposición. Y por desgracia siempre hay indígenas que no quieren saber de su historia, que no tienen memoria, que no tienen vergüenza, que no tienen dignidad al vender a su Pueblo.

El folklor ya no es exclusivo del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), del Ministerio de Cultura y Deportes y de los empresarios oportunistas; líneas similares a las del Organismo Judicial y la Corte Suprema de Justicia siguen la Defensoría de la Mujer Indígena (DEMI), el Fondo Indígena Guatemala (FODIGUA), por mencionar algunos entes indígenas, que con sus tristísimas agendas evidencian el éxito de estas instancias para reforzar al Estado colonial. Seguro y por desgracia tendremos más circo para este “Gran año Internacional de las Lenguas Indígenas”, y esto no sería posible sin el apoyo de la cooperación internacional que favorece la agenda de pacificación de los Pueblos Indígenas.

18 de julio del 2019.

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Yo no votaré

Por Aura Cumes

Dra. Aura Cumes
Aura Cumes: Pensadora, escritora y activista Maya Kaqchikel.

Aunque no haga diferencia alguna, no votaré por dignidad. A pesar de que sufriré las consecuencias de las “decisiones” de los demás, no votaré por dignidad porque lo mismo me ha pasado cuando sí he votado. La última vez que voté, sentí que me estaba engañando a mí misma y cooperando con esta farsa llamada democracia que con el voto nos hace responsables de un sistema sobre el cual no tenemos un control real.                       

……….No votaré porque no creo en este sistema democrático-depredador ni en el Estado-colonial que lo promueve. No me alienta el cambio de piezas ni de actores, porque la historia ha demostrado que no marcan diferencias sustanciales, cuando los poderes reales y las estructuras que permiten su arraigo siguen sin ser tocadas. Tampoco creo que la solución sea pluralizar este Estado-colonial.

……….Debido a su misma “naturaleza”, este Estado, lejos de representarnos, ha demostrado ser el principal enemigo de los Pueblos Indígenas, por eso, salvo algunos, las y los indígenas que llegan a él como alcaldes, diputados, ministros o funcionarios gubernamentales de cualquier tipo, se vuelven enemigos de su Pueblo, al que venden con tanta facilidad para lamerle las botas a los poderes reales.

……….En estas circunstancias, votar, para mí, es otra forma de cooperar con el sistema del verdugo. En vez de ello, quizás sea más importante dedicarnos a construir y defender otras formas de autogobierno bajo horizontes de autonomía, algunos de las cuales existen a pesar del Estado y han demostrado, con todas sus contradicciones, ser más funcionales que el mismo Estado.

……….Nunca debemos olvidar que somos Pueblos muy antiguos, que pre-existimos al Estado, por lo tanto, nuestros antepasados construyeron formas de vida y coexistencia con las cuales es posible dialogar para iluminar nuestro presente y futuro.

……….Antes de creer en el Estado como la única forma posible de organización política, me parece vital que como Mayas dignifiquemos nuestra existencia milenaria y la autoridad que nos da el sostener la economía de este país, para exigir y construir un trato horizontal y equivalente, que nos permita hacer pactos de coexistencia que sustituyan los vínculos de sometimiento que ahora tenemos.   

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Racismo como violencia y como dispositivo de control colonial

 Por Edgar Esquit

En la reciente presentación del libro “Diagnostico sobre formas contemporáneas del racismo en Guatemala” de la autora Aura Cumes[1], realizada el 21 de marzo del presente año en Guatemala, se conversó sobre las distintas maneras en que se estructura el racismo en este país. En el texto comentado, se destaca la definición de racismo que esboza la organización Tz’ununija’[2] declarando que éste es una forma de violencia. Dicha organización plantea que su definición está basada en la experiencia y la lucha política de las mujeres indígenas. En este sentido, la construcción conceptual no surge de un análisis académico sino de historias personales y grupales de mujeres a quienes se les ha colocado en un lugar de subordinación específico pero que, al mismo tiempo, han luchado por construir sus propias identidades en un campo social definido.

……….Se puede observar que las voces de las mujeres de Tz’ununija’ y de muchas otras que no son partes de este movimiento, enfatizan los impactos del racismo sobre la vida y los cuerpos de quienes lo sufren. Dichas mujeres no se centran en asuntos como las formas cambiantes del racismo, la vinculación del racismo con la historia mundial o el lugar de la cultura en la reproducción del racismo contemporáneo, solo para presentar algunos tópicos analizados en otros ámbitos políticos y académicos. En cambio ellas construyen su proyecto epistémico y político de liberación usando sus propios conocimientos y su capacidad para reflexionar sobre el pasado y el presente.

……….Si tomamos la perspectiva de las mujeres de Tz’ununija’ como línea general de una discusión, se podría decir entonces que la historia del racismo, visto por las mayas, es la historia de relaciones basadas en la violencia, que se ejerce para crear la condición de imposibilidad, que luego o al mismo tiempo, tiene un vinculo estrecho con el despojo capitalista y colonial. Desde la perspectiva de muchas mujeres y hombres mayas el racismo busca la inanición y la anulación de los mayas, así como de su espacio vital, para que el colonizador entre en un proceso de sustracción de las energías y los recursos que se han acumulado para reproducir la vida de personas, familias y de las comunidades. Así, la violencia de los discursos, de las palabras, de las acciones físicas y políticas contra los hombres y las mujeres mayas finalmente buscan el robo de la fuerza de trabajo, el territorio, los recursos que están bajo el control de las personas y comunidades mayas.

……….A lo largo de su historia colonial los mayas han discutido, protestado o cuestionado el racismo y casi siempre hablaron de esta condición en términos de sufrimiento, maltrato o aflicción. Las reacciones frente al racismo y el despojo han sido múltiples; en la historia de los pueblos indígenas se pueden visualizar desde las grandes rebeliones hasta las protestas locales y cotidianas, tanto en la época colonial como en los tiempos de la república. Estos levantamientos no fueron unívocos sino estuvieron vinculados a intereses múltiples que fueron económicos, políticos, el resguardo de territorios pero también fueron luchas por la dignidad de las personas. Muchos de los levantamientos indígenas intentaron terminar con el maltrato, el irrespeto, la violencia que diversos grupos dominantes ejercían sobre trabajadores, vecinos o cualquier persona en condición subalterna. La búsqueda de un tratamiento humano para los mayas, fue un factor importante que movilizó las mentes y cuerpos de personas en espacios distintos.

……….El impacto del racismo sobre los mayas ha sido tan penetrante que inclusive en los idiomas mayas se han generado una serie de conceptos que dan forma a la idea de racismo vinculado a la violencia. Se puede mostrar que en idioma kaqchikel se adaptó una noción importante para definir este tipo de relación. Poqonal (sufrimiento) es una palabra que se asocia a la condición colonial que viven los mayas y de esta manera, con la angustia que experimenta el sujeto indígena que continúa bajo el poder colonial. En la segunda parte del siglo XX, poqonal sigue siendo importante como una forma de describir el racismo, no obstante, el concepto discriminación también tuvo un lugar para nombrar las relaciones de violencia y segregación que grupos ladinos habían establecido sobre las mujeres y los hombres mayas en cabeceras municipales y en ciudades. A finales del siglo XX sin embargo, muchos mayas han tomado el concepto racismo como una noción importante para nombrar la violencia histórica y actual que se define desde el poder estatal y en la vida cotidiana de los mayas en las comunidades y en el país en general.

……….Visto de esta manera, lo que se podría entender como racismo estructural, sería la forma en que se organiza el gobierno sobre un territorio que es entendido como penetrable y sobre una población diferenciada y definida como inferior. La forma en que se hace el gobierno sobre éstos, está vinculada a la organización de un sistema legal, educativo, a la formación de una burocracia, a los sistemas de trabajo y a una economía política que busca apropiarse de la fuerza y los bienes de unos seres considerados menores. Se habla entonces sobre los mecanismos que el gobierno implementa para extraer la vida de los sirvientes que moran en este espacio determinado. Si esto es así, entonces el gobierno en Guatemala está estrechamente vinculado con la violencia, es decir, el gobierno es un aparato para moldear con la fuerza las vidas de los mayas y de los indígenas en general.

……….El gobierno en un país como Guatemala, se establece como un sistema de control basado en el racismo. Esto significa que los gobernados son controlados y disciplinados mediante diversos procedimientos mediados por el terror, la intimidación o la muerte porque se ejerce control sobre seres considerados limitados en términos biológicos, espirituales, religiosos, culturales, etc. La tutela sobre comunidades indígenas se establece sobre la misma lógica; en el siglo XIX se expropiaron las tierras de las comunidades o se restringió la participación de los indígenas en las municipalidades bajo el argumento de que éstos no sabían cultivar racionalmente la tierra y al mismo tiempo desconocían los procedimientos correctos para dirigir el gobierno local. En su proceso el racismo, con su violencia, destruye la vida humana y en este sentido también a la persona y a la comunidad como cuerpo político indígena. Tanto la persona como la comunidad son destruidas en su lucha por la autodeterminación pues el Estado, como se ha mencionado, busca extraer las energías que se reproducen en ellas. Usando el racismo, el gobierno busca colocar en su lógica de dominación la fuerza política de personas así como el poder de la comunidad. Para lograr sus fines, el Estado no solamente construye aparatos racistas sino también difunde una visión del mundo plagada de jerarquías y entretejida con nociones, símbolos, actitudes y conceptos que se asocian con un imaginario de blancura y otro de repugnancia.

……….De esta manera, el racismo sigue siendo un poder disciplinar. Desde las visiones racistas los indígenas o los mayas, en tanto inferiores necesitan ser disciplinados para que sigan en su lugar subordinado.  Lo que en Guatemala, se conoce como respeto, acatamiento, deferencia, cortesía, en muchos sentidos son productos de un proceso complejo de disciplinamiento racista que se re-produce en diferentes espacios de la vida cotidiana, institucional o en el trabajo. Inclusive la ciudadanización del indígena está construida a partir de nociones racistas que definen un individuo que acata la ley, que respeta a la autoridad, que no traiciona a la nación y al Estado. El indígena como ciudadano debe ser un ser disciplinado porque de lo contrario, su acción política será fácilmente definida como crimen. La indisciplina de los indígenas es sancionada con violencia y con castigos individuales y colectivos que buscan dar una enseñanza o un escarmiento. Así, tanto ser mozo como ciudadano son formas de disciplinamiento que golpean pero que también moldean de manera individual y colectiva tanto la subjetividad como la vida política de personas y comunidades mayas.

……….Finalmente, si el racismo es una herramienta o un dispositivo de gobierno, entonces es posible pensar que su fin último no es destruir a los gobernados sino controlarlos. Su propósito, es colocar a los gobernados dentro de una lógica de obediencia. El gobierno de Guatemala al usar el racismo llega al genocidio, en este caso, dicha acción se torna en un dispositivo que pretende mostrar la capacidad de fuerza del Estado o del gobierno. El genocidio busca dar un escarmiento colectivo para que todos los sirvientes, subordinados e insubordinados, re-conozcan el poder de los patrones es decir, los finqueros, los militares o el dictador de turno. Así, el genocidio, en determinados momentos y lugares, se vuelve una fuerza colosal o descomunal para destruir la vida indígena, pero al mismo tiempo para construir la dominación sobre los inferiores, sobre los seres colonizados. De esta manera, a lo largo del tiempo, se obtiene o se logra una estabilidad para extraer nuevamente la fuerza o la energía de las personas y de las comunidades mayas.

[1] Cumes, Aura. (2019). Diagnóstico sobre formas contemporáneas del racismo en Guatemala y breve esbozo sobre el racismo en Centroamérica y México. Guatemala, Guatemala. Movimiento de Mujeres Indígenas Tz’ununija’.
[2] Movimiento de Mujeres Indígenas Tz’ununija’ es una organización de mujeres indígenas de Guatemala que surgió en el año 2002 y que hace cinco años logró un trabajo más orgánico. Fue constituido por mujeres que participaron de diferentes maneras en los procesos de discusión de los Acuerdos de Paz en Guatemala, en la década de los noventa, del siglo XX. Tz’ununija’ alude a un personaje del Popol Wuj, pero también al colibrí como un pájaro que esparce semillas, las que germinarán en algún momento y lugar.

 

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Canchitos de “alcurnia”, recuerden que ustedes son los verdaderos colonizadores en este país

Canchitos de “alcurnia”,
recuerden que ustedes son los verdaderos colonizadores en este país

Por Aura Cumes

Es el colmo que en nuestra cara, ustedes los descendientes de los viejos y actuales colonizadores, y sus leales sirvientes hablen de colonialismo y de soberanía, cuando están en juego sus turbios intereses. Es ridículo escuchar llamados a la defensa de la soberanía nacional a un tal “señorito” Arzú, que llega a presidir el Congreso de la República, no por sus méritos, sino gracias a los negocios de su papi. Igualmente grotesco es escuchar al señor James Morales, “presidente” de la “república”, diciendo que estamos siendo víctimas de una nueva colonización con los espejitos de la CICIG. ”Altezas”, recuerden que la vida que ustedes tienen, solo ha sido posible por el saqueo de la vida de los Pueblos Originarios y campesinos. Los privilegios que ustedes gozan, están construidos sobre la sangre, la muerte y el empobrecimiento de nuestra gente.

Mucha tinta se ha gastado en escribir la historia sobre la manera en que sus antepasados construyeron este país que ustedes disfrutan. En 1821, se recetaron una República y un Estado a su medida para gozar de lo robado durante los trescientos años de colonización y para seguir robando durante la dictadura liberal. Les quitaron las tierras y muchos otros bienes a sus verdaderos dueños los Pueblos Originarios, como lo siguen haciendo ahora, además los sometieron políticamente y mediante leyes concretas los sujetaron a servidumbre y trabajo forzado. Sus antepasados han resguardado lo saqueado creando instituciones y leyes a su favor, han gozado de privilegios fiscales y el Estado ha estado a su servicio para rescatar a sus empresas cada vez que ustedes lo piden.

Ahora que se enfrentaron a un poder que les llego a tocar ciertos intereses apelan a un vacío nacionalismo diciendo que la CICIG es una fuerza intervencionista. ¡Hipócritas!, si la CICIG estuviera a su favor estarían de rodillas, tal como lo hicieron sus abuelos y padres en 1954 y durante el Conflicto Armado Interno, cuando vendieron el país a los gringos anticomunistas ¿Cuándo ustedes han pensado en una nación, si tratan a sus trabajadores no como ciudadanos sino como sus sirvientes?, prueba de ello es que congelaron el salario mínimo para el 2019, gracias al Pacto de Corruptos, mientras se presumen “generosos” a través de sus fundaciones de beneficencia.  

Ustedes no tienen límites. Los Pueblos han luchado a lo largo de su existencia, los Pueblos han demandado pacíficamente un alto al saqueo de su vida, pero no se enfrentan a élites con voluntad de construir una nación, sino con élites acostumbradas a sacar las armas y usar la violencia extrema contra quienes les interpelan, porque ustedes defienden con violencia, lo que han quitado con violencia. Es una burla para los Pueblos Originarios escuchar en sus bocas las palabras colonialismo y soberanía cuando se trata de defender sus intereses. En cambio, la lucha contra el colonialismo y por la soberanía es un gran pendiente de los Pueblos Originarios, frente a la tiranía de las élites económicas, militares y políticas de este país, que ahora dicen sentirse víctimas.

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Las confesiones del “carnicero” y “la condición humana”

Dra. Aura Cumes

Las confesiones del “carnicero” y “la condición humana”

Por Aura Cumes

En su novela El sueño del celta, el escritor Mario Vargas Llosa narra la vida de Roger Casement, un irlandés que documentó horrendas atrocidades cometidas por los colonizadores belgas contra los habitantes del Congo y los ingleses contra los pueblos originarios en la Amazonía entre Perú y Colombia. Tales hechos ocurrieron durante la llamada “fiebre del caucho” en la última parte del siglo XIX y los inicios del siglo XX. Los colonizadores usaron indescriptibles formas de crueldad, masacrando, mutilando cuerpos, cortando orejas, narices, piernas y manos. Los registros visuales siempre son poderosísimos. Sin contar los muertos, las fotografías muestran a niñas, niños y adultos vivos, sin brazos o con otras partes de sus cuerpos cercenados y con profundas cicatrices, como resultado de las torturas y castigos ejemplificantes a quienes se rebelaban o no cumplían con la tarea de caucho exigidas por la voraz industria colonial.

….. Ahora, me remito a otro ejemplo tan brutal como el cometido por los colonizadores, con la diferencia que éstos los ejecutaron masivamente, hablo del asesinato de la joven señora q’eqchi’ Alejandra Ico Chub, por parte de su pareja Mario Tut Ical, también q’eqchi’[1]. En un video que circulo en las redes sociales, que no fui capaz de mirarlo, una persona gravó y difundió los momentos de agonía de Alejandra luego de que su pareja cercenara su cuerpo de una manera inmensamente cruel. Días después habitantes de otra comunidad encontraron al supuesto asesino apodado “el carnicero” quien confesó los hechos cuando era rodeado por periodistas locales. De una manera sumamente fría, narra con detalles los motivos grotescos que lo llevaron a destruir el cuerpo de Alejandra hasta privarla de su existencia, dice que lo hizo por “celos”.

….. Cuando nos encontramos frente a hechos tan espeluznantes, donde pareciera que la crueldad humana ha llegado a sus límites, y si estos llegan a sorprendernos, nos preguntamos, quienes fueron capaces de cometer tales brutalidades, qué los condujo a ello o por qué lo hicieron. Decapitar, cercenar cuerpos, cortar lenguas, cortar narices, cortar manos y pies, violar a las mujeres, estrellar cabezas de niños en piedras, abrir vientres como ya lo había narrado Bartolomé de las Casas en el siglo XVI, lo repite Europa en los lugares que coloniza, pero también lo volvimos a vivir en estas tierras durante el “Conflicto Armado Interno” (1962-1996); fueron métodos usados por el Estado guatemalteco a través del ejército, contra miles de mujeres y hombres de todas las edades. Estas formas de muerte, se vuelven a aplicar ahora contra campesinos e indígenas hombres y mujeres asesinados o apresados por defender su territorio frente a la voracidad de empresas que buscan imponer sus proyectos extractivos a toda costa en esta otra faceta de saqueo colonial.

….. Mientras Vargas Llosa hablaba de su libro, una periodista le pidió que explicara sobre por qué consideraba que su novela histórica era también un retrato “de la condición y de la maldad humana”, y si es que acaso la “maldad” es algo intrínseco a los seres humanos. La respuesta del escritor es lo que me interesa hacer notar; argumentó que todo esto es una prueba de que hasta las sociedades “civilizadas”, “cristianas”, “cultas” llegan a convertirse en “bárbaras” y “salvajes” en determinadas condiciones. De hecho, Casement, el héroe de su novela, viajó al Congo y a la Amazonía para ver cómo “la generosa” y “la cristiana” Europa civilizaba a esas “tribus caníbales”, “paganas”, que vivían en la “edad de piedra”; esos que sometían a sus mujeres y a sus niños a horribles castigos. Pero lo que vio lo horrorizó, y reconoció que “la barbarie” y “el salvajismo” colonial eran infinitamente peores que el supuesto canibalismo y los sacrificios humanos, que se atribuía a indígenas y negros.

….. Los mitos coloniales son poderosos, estos han usado el racismo para imponer ontologías diferentes a las gentes. Por ejemplo, Vargas Llosa plantea que, los europeos “civilizados” solo se convirtieron en “bárbaros” en situaciones de impunidad, en momentos y lugares donde no había ley, y por eso, tanto en este caso, como en otros, esos “cristianos”, esas gentes “educadas” han cometido atrocidades. Mientras tanto, cuando se observan hechos como el asesinato de Alejandra y otros casos, inmediatamente brota la ontología racista impuesta contra los indígenas, “así son ellos de salvajes y bárbaros”, en las subjetividades de quienes así piensan, no existen las condiciones como las que Vargas Llosa atribuye a los europeos “civilizados”. Estos mitos coloniales funcionan como mecanismos de ocultamiento de las atrocidades cometidas por los “civilizados” para magnificar el horror de las atrocidades cometidas por los “barbaros” y volverlas “naturales”, “tradicionales” y “culturales” ante los ojos ajenos y propios. Darle la espalda a la historia es eficaz para el poder.

….. Al mismo tiempo que los belgas y los ingleses saqueaban el Congo y la Amazonía, destruyendo irreparablemente la vida de sus habitantes nativos, los alemanes lo hacían en Las Verapaces también bajo el disfraz de “civilizar” a los indígenas cuyos ancestros habían sobrevivido a la colonización española. Con similares crímenes a los descritos, arrebataron las tierras a los q’eqchi y poqomchi’, los ataron a las fincas cafetaleras como esclavos y siervos, creando mecanismos para hacerlos dependientes, inclusive vendiéndolos como parte de las fincas todavía a principios del siglo XX. Una implacable violencia ha sido la respuesta contra quienes han mantenido la esperanza de ser nuevamente libres, recuperando sus tierras, tal como ocurrió durante la Reforma Agraria en la década de 1950 y en los años del Conflicto Armado Interno. En el área q’eqchi’ y poqomchi’ la finca ha sido el Estado y el Estado ha sido la finca donde los patrones españoles, luego alemanes, después ladinos, ladinizados, mestizos y también nuevos extranjeros blancos, gobiernan y siguen robándose las tierras y las inapreciables riquezas de ese territorio cuidado milenariamente por los q’eqchi y poqomchi’. En esta nueva fase colonial, grandes plantaciones de monocultivos de palma “africana” invaden los territorios donde antes vivían las familias indígenas, sustituyen bosques de una biodiversidad increíbles, y ríos de gran historia milenaria son perseguidos para ser apresados a toda costa por la ambición de la instalación de hidroeléctricas cuyo fin último es el lucro desmedido.

….. En Alta Verapaz hemos visto en repetidas ocasiones arder y consumirse en las llamas la vida de comunidades completas en los desalojos. Las víctimas son los descendientes de aquellas familias cuyos colonizadores los hicieron dependientes pero los desechan cuando les perecen inservibles. La vida diaria privada y pública muestra de manera impactante las hondas jerarquías que se viven, como consecuencia de la trama colonial creadas a fuerza de la violencia. Se ha herido gravemente el sentido de equivalencia entre personas, y las relaciones humanas se comprenden y establecen a partir de un entrelazamiento de jerarquías raciales, sexuales y de clase. Por ejemplo, he visto a “patrones” y “patronas”, en las fincas y en las casas, golpear a sus “mozos” y “sirvientas” de manera similar a como lo hacían los esclavistas con sus esclavos. He visto en hoteles, restaurantes y tiendas gente que tira agua a los indígenas para castigarlos, que los saca a empujones de algunos espacios, o los “arrean” como a perros; tales prácticas ocurren también en juzgados, hospitales y otras instancias públicas. He visto a choferes que hacen levantar de sus asientos a mujeres indígenas ancianas para darle el lugar a ladinas y éstas últimas aceptarlo con absoluta impunidad. He notado también, con gran tristeza cómo indígenas urbanos reproducen con las y los indígenas del área rural y de las fincas, lo mismo que hacen los ladinos. Ha sido difícil solo aplaudir el trabajo en contra de la violencia hacia las mujeres que organizaciones ladinas realizan, cuando éste está infestado de racismo contra la gente q’eqchi y poqomchi’ y no se quiere reconocer, menos aún superarlo.

….. En el área q’eqchi’ las jerarquías y la violencia de la finca organizan la vida diaria. Un hombre q’eqchi’ me relató lo siguiente, que ilustra perfectamente la manera en que operan tales jerarquías, “El patrón te puede pegar una patada, una manada, un jalón de oreja o un empujón, pero como dice él, aquí tenemos nosotros autoridad, ustedes me pertenecen, si no es así ustedes son desobedientes, respondones y huevones; tenemos que hacerles como se hace con los bueyes, hay que puyarlos. Es como la autoridad que ustedes deben tener con sus mujeres y con sus hijos sino les obedecen, ustedes son los dueños, los propietarios pueden mandar en su casa”. Que gran coincidencia tienen estas palabras con la filosofía aristotélica que defendió el teólogo Ginés de Sepúlveda frente a Bartolomé de las Casas, cuando dijo:

“[…] algunas especies humanas están hechas para mandar sobre otras. Ellos [los indios] son esclavos por naturaleza. Ellos son de otra especie, son de otra categoría y nacieron para ser dominados. Es el orden natural establecido para el bien general, como la forma determina la materia, como el alma domina al cuerpo, como el hombre domina al animal, como el esposo domina a la esposa, como el padre domina al hijo. Es el orden natural establecido para el bien general. Aquel que nació esclavo cuando está sin su amo se encuentra perdido, desaparecería de esta tierra”.[2]

….. En todo el país, y en lugares como Alta Verapaz, no es común pensarnos como iguales o como equivalentes, como ya lo he dicho. Es en este contexto donde Alejandra es asesinada por su pareja. “El carnicero” expresa con total frialdad cómo ella tuvo la culpa porque “se metió con otro” y no había sido la primera vez, según él. Por eso, esta vez, haciendo uso de su excesivo poder machista de hombre “engañado” le dijo “ahora si te llevó el diablo” y la asesinó de la manera que ya sabemos. Este hombre se sentía dueño o propietario de Alejandra, como lo sienten muchos en nuestros contextos. Fue terriblemente impresionante leer los comentarios en las notas de prensa donde muchos hombres aplaudieron el hecho diciendo que lo que hizo el asesino confeso “está muy bien”, que así debía tratarse “a las mujeres infieles”, que “jamás una mujer debe engañar a un hombre”. La idea de propiedad y de posesión que no es cosa menor, es un vínculo esclavista, habla sobre la falta de autonomía no solo de las mujeres, sino también de los hombres quienes de esta manera demuestran que están formados como seres carentes y que su poder depende de extraer el poder de las mujeres. Esto es fácil notarlo cuando “su honor” o “dignidad” no depende de sí mismos, de sus méritos ni de su ética de vida, sino del “comportamiento de “sus” mujeres (esposas, hijas, madres).

….. En sociedades patriarcales, el poder de las mujeres es arrebatado ya sea con violencia o con dominación afectiva que solemos confundir con las ideas del “amor romántico”. Lejos estamos de establecer una relación entre seres equivalentes, como tendría que ser. Por esto, el sentido de propiedad o de posesión es un asunto de salud pública, una pandemia antropológica porque aquí se sustenta la recurrente violencia cotidiana contra las mujeres y facilita la comisión de femicidios. Se supone que la responsabilidad del Estado es la defensa del bien común de la totalidad de la población, pero ha sido el mismo Estado en tanto maquinaria de poder de las razas dominantes, el que en muchos momentos de la historia ha construido los graves desequilibrios de poder que ahora vivimos o los ha aprovechado para controlar a la población indígena, tal como ocurrió durante el “Conflicto Armado Interno”, donde la violencia sexual se usó como estrategia de represión y de genocidio. Miles de mujeres sufrieron lo que pasó a Alejandra, pero los perpetradores no fueron sus parejas, sino el ejército y los paramilitares en tanto fuerzas del Estado.

….. Fue también impactante la manera en que los periodistas, que asumo que eso eran, hacían las preguntas al señor Mario Tut Ical. Salvo excepciones lo trataron de “vos”, tal como hace cualquier patrón con su sirviente. Su trato destilaba racismo y sus preguntas contenían una curiosidad morbosa por saber por qué un “indiosalvaje” mata a una ”indiasalvaje”, más que por entender el hecho y comunicarlo como periodistas. Por la manera en que trataron al señor Tut Ical, se podía percibir que ellos se imaginaban frente a una “bestia” acorralada, una “bestia” que “nació bestia” y debe “morir como bestia”. Por eso, hay que salir de la trampa de explicar el crimen de Alejandra, como muchos otros, y de la violencia contra las mujeres indígenas, desde el campo de la cultura o de la ontología indígena, para reconocer que somos producto de una historia de violencia colonial-patriarcal que no acaba. Lo más terrible de las formas de dominio, decía Fanon es cuando el colonizado vuelca la violencia colonial que lo atormenta día con día, contra sí mismo y contra los suyos. En cada una de las heridas que Mario Tut Ical acertó en el cuerpo de Alejandra se sintetiza la furia de un individuo en cuya existencia se inscribe una trágica historia de violencia y de saqueo que al mismo tiempo replica; a pesar de ello tenía también la posibilidad de decidir no hacerlo.[3]

….. La “naturaleza” y la condición humana de los “blancos” de los “indios” y de los “negros” es la misma, pero la falacia “civilizatoria” de los colonizadores ha sido tan exitosa para que puedan salir sin responsabilidad de sus horrendos crímenes y de la terrible destrucción que han causado en nuestras vidas de cuyas secuelas no nos recuperamos porque la colonización es una realidad actual. Las súplicas de Alejandra no fueron suficientes para que su cruel victimario la dejara vivir, de la misma manera que las suplicas de los diez millones de habitantes del Congo y los treinta mil indígenas exterminados y mutilados en la Amazonía no fueron escuchadas por los colonizadores belgas e ingleses, por no poner ejemplos más cercanos a nosotros. Los treinta y seis años de represión política y de genocidio en Guatemala, han ahondado los graves desequilibrios de poder y han reforzado la enseñanza de la violencia y del terror como mecanismo para relacionarnos y para defender las jerarquías que tristemente nos “dan dignidad”. Ojala podamos construir relaciones más equivalentes donde la “dignidad” de las razas dominantes no dependa de riquezas robadas, ni la “dignidad” de los ladinos y mestizos dependa de la existencia de los “indios” inferiorizados, ni la “dignidad” de los hombres dependa de las mujeres, porque esto solo nos convierte en depredadores del poder de quienes dependemos. Recuperar la autonomía del ser significa hacernos responsables de nuestra propia dignidad individual y colectiva, para cuidarnos y defendernos de los “civilizadores” ahora apóstoles del “desarrollo” y del “progreso”, que en todo el planeta han sembrado un horror indescriptible que nosotros los “bárbaros” y “salvajes” no debemos replicar y menos sobre nosotros mismos.

[1] Desconozco si tanto la señora Alejandra Ico y el señor Mario Tut, son q’eqchi’ o poqomchi’.
[2] Argumentaciones de Ginés de Sepúlveda, en la Controversia sobre “la naturaleza de los indios”, llevada a cabo en Valladolid España en 1542. Tratados de Bartolomé de las Casas, tomo I y II. Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, 1965, Segunda reimpresión, 1997, México.
[3] Por carecer de cifras actualizadas, usaré datos del 2014, analizados por el Grupo Guatemalteco de Mujeres. En ese año, Guatemala como país reportó 705 MVM, uno de los más altos de América Latina. Aunque no hay cifras desagregadas por etnicidad, llama la atención observar, que los lugares considerados popularmente “no indígenas” o “menos indígenas”, suelen concentrar cifras más altas que los lugares con mayor población indígena. Pero es importante destacar que en algunos espacios donde ha funcionado históricamente alcaldías indígenas o donde las autoridades indígenas tienen una organización sólida, y participan en la impartición de justicia, son lugares de menor incidencia de femicidios, pero esto no implica que la cifra sea nula. Infelizmente en todos los departamentos se reportan femicidios. En ese mismo año, mientras en la ciudad Guatemala, murieron 330 mujeres y en Escuintla 69, los dos más altos índices, en Quiche hubo 5 muertes violentas de mujeres y en Sololá 2. En ningún momento se quiere buscar complacencia con los índices menores, porque cuando se sigue la historia de cada mujer asesinada como en el caso de Sololá, pueden encontrarse similares patrones de destrucción de la vida y del cuerpo de las mujeres. Pero lo más peligroso es cómo las cifras van en aumento en todos los lugares, o sencillamente no tienden a una baja radical, como lo es el caso de Alta Verapaz.

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Wirikan kalül / Piel con cicatrices

Wirikan kalül / Piel con cicatrices

Allfenngey tañi trawa ka kuruley tañi mollfün
ilkawun rangintu aliwen fey
pukintufin üñüm ñi ülkantun
müley pewmakechi üñüm,
üngümkechi üñüm ka weychafe üñüm
inche amulen kidu engün engo
inafin pu trafia
elün pukem antü
elün dungun
apon küyen mew.


Tengo la piel con cicatrices y la sangre oscura
oculta entre los árboles
distingo el canto de los pájaros
hay aves que sueñan,
aves que esperan y aves que luchan
voy con ellas tras el augurio del atardecer
dejo los días del invierno
y dejo palabras
para la luna llena.

Ilustración: Antonia Grez


Poema 9: Wirikan kalül / Piel con cicatrices
Libro: TREKAN ANTÜ / Poesía mapuche

Autora: María Isabel Lara Millapan
Nación Mapuche, Chile.

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Mujeres Mayas de ayer, de hoy y de siempre

Mujeres Mayas de ayer, de hoy y de siempre [1]
Portada: Historias al viento de Sucely Puluc

Por Aura Cumes

Han dicho que somos “pueblos sin historia”, que somos “pueblos sin memoria”. Han dicho que somos “mujeres pasivas”, que somos “mujeres sometidas”. ¿Quiénes han dicho esto? Aquellos y aquellas que han querido ocultar nuestra historia, que han querido aniquilar nuestra memoria y que han querido cortar nuestras raíces. Un árbol sin raíces no vive, un árbol no se sostiene solo con sus ramas. Nosotras tenemos raíces profundas, sí, las tenemos, pero nos quieren hacer creer que no las tenemos, porque saben que nuestras raíces nos hacen sólidas, y nos mantienen de pie. Aunque corten nuestras ramas, volveremos a florecer, volveremos a dar frutos, como lo hemos hecho hasta ahora, cuando nos encontramos al inicio de la Quinta Era del Oxlajuj Baktun[2], que en los cálculos occidentales sumarían alrededor de 20,800 años de existencia.

Por eso, ahora quiero invocar, recordar y honrar la memoria de nuestras ancestras, nuestras raíces.

  1. Quiero invocar a nuestra gran abuela, la sabia Ixmukane, quien en común acuerdo con Xpiyacoc, moliendo maíz blanco y amarrillo dio vida a las cuatro primeras mujeres y a los cuatro primeros hombres que habitaron las cuatro esquinas del universo maya.
  2. Quiero invocar a Kaqapaloja’, Agua que cae de lo Alto o Agua Roja de Mar; Chomija’, Agua Copiosa o Agua Hermosa; Tz’ununija’, Colibrí de Agua; Kak’ixaja’, Guacamaya de Agua, nuestras primeras ancestras formadas por Ixmukane. Estas ancestras que simbolizan el corazón de los ríos, de los mares, de los lagos, de las lluvias, de las cascadas, de los arroyos, han corrido y danzado con el curso de la vida, sobreviviendo a la violencia, a la avaricia y a la miseria de quienes quieren apresarlas, estancarlas y envenenarlas.
  3. Quiero invocar a la joven y valiente Ixki’k, mujer-sangre, que desafío a las autoridades de Xib’alb’a, la esfera de la muerte, para unirse a la vida sobre la tierra, estableciendo un pacto con Ixmukane, y haciendo de la vida y de la muerte, parte de un todo.
  4. Quiero recordar a todas las antiguas mujeres, que durante los milenios previos a la colonización, cultivaron la vida y nos heredaron saberes, conocimientos y sabiduría para el cuidado de la existencia, para alimentarnos, para vestirnos, para resolver nuestros conflictos, para sanarnos, para gobernarnos, para entendernos en el ciclo de la vida en el pluriverso que habitamos. Hoy invoco a grandes mujeres como Iximox[3], co-gobernanta y Nimapan Ixcacauh,[4] sabia conocedora y cultivadora del cacao.
  5. Quiero honrar la memoria de todas las mujeres que se enfrentaron a la crueldad de la colonización en el siglo XVI (1524). Aquellas que fueron asesinadas durante este episodio violento que aún no acaba, las que fueron violadas y las que sobrevivieron. Existimos por ellas.
  6. Quiero recordar a las ancestras cuyos hermosos nombres fueron sustituidos por los nombres de sus opresoras y perseguidas para aniquilar sus poderes. Matea Carrillo y Marta de la Figueroa, apresadas y torturadas por la inquisición colonial, acusadas de hechiceras o brujas en el siglo XVII, como muchísimas otras mujeres. María Carrillo fue acusada de bruja, de hacer pactos con el “demonio”, porque los curas no comprendieron como siendo una mujer viuda tenía la capacidad de pagar tributos y dar abundantes y ricas ofrendas a la iglesia. Fue encarcelada en 1637 (aproximadamente) por los mismos curas que disfrutaron de sus ofrendas, muriendo así en prisión.[5] Marta de la Figueroa, sanadora, fue colgada boca abajo en 1660 y torturada con humo de chile quemado para hacerla confesar que sus poderes de sanación “provenían de la hechicería”.[6]
  7. Quiero recordar a todas las mujeres que fueron raptadas de sus casas y de sus comunidades, para ser nodrizas-prisioneras en casas de los criollos, obligándolas a abandonar a sus propios hijos recién nacidos. Quiero nombrar a María de los Ángeles Contán del Pueblo de Jocotenango, quien en 1797, fue raptada y sometida a cautiverio en la casa del criollo Pedro de Aycinena y de su esposa Javiera Barrutia para amamantar al hijo de ambos. Quiero nombrar a María de los Ángeles Santos Guerra, obligada a lactar al hijo del médico criollo Córdoba. Quiero recordar a María Ruiz, enviada por la fuerza a amamantar al hijo del boticario Francisco Ramírez. Quiero recordar a Petrona Ruch quien cuando dio a luz huyó del Pueblo de Jocotenango para evitar ser apresada como nodriza, pero en 1796 cayó en manos de “los justicia”, quienes la azotaron y la apresaron en casa del criollo José de Córdova por doce meses, hasta que enfermó.[7]
  8. Quiero recordar a todas nuestras ancestras, que fueron convertidas en sirvientas durante los primeros siglos de la colonización, obligadas a sostener con su propia vida, la de sus opresores españoles, criollos, mestizos y europeos que continuaron llegando a saquear nuestras tierras y nuestras vidas. A ellas cuyos nombres no aparecen en los libros, quiero honrarlas por su gran dignidad.
  9. Quiero recordar a todas las mujeres que dirigieron y participaron en las continuas protestas, levantamientos, insurrecciones, movilizaciones durante los tres primeros siglos de la colonización española, porque se oponían a pagar los excesivos tributos, porque se negaban a hilar algodón y tejer en esclavitud para los colonizadores, porque rechazaban el trabajo forzado en las haciendas, en las minas y en la construcción, o porque se oponían a que llevaran presos a los hombres de sus comunidades.
  10. A la ancestra que los registros nombran como “la mujer del cabecilla José Quix”, quien en el siglo XVIII, abofeteó públicamente a un corregidor quien no escuchaba las demandas de su comunidad. A la ancestra María Tipaz quien en el siglo XVIII interrumpió al cura durante una misa para llamarle mentiroso, porque el pago de tributos se había suspendido y él lo seguía cobrando.[8]
  11. A la ancestra Micaela Pérez participante de un levantamiento kaqchikel en 1755, a quien quebraron los brazos porque no se soltaba del caballo donde llevaban preso injustamente a su compañero, pero que aun así siguió pidiendo libertad.[9] A la ancestra Gaspar Yat, una mujer Q’eqchi, que encabezó una movilización en San Cristóbal Verapaz, en 1803. A las mujeres que dirigieron levantamientos en Tecpán en 1759, en San Juan Comalapa y Chiapas a mediados de 1774, que fueron azotadas y ahorcadas junto a los hombres, pero que sus nombres no encontramos en los registros.[10] A la ancestra Teresa Tzoc, quien junto a su compañero Atanacio Tzul, articularon un grandísimo movimiento que se opuso al pago ilegal de tributos, en lo que ahora es Totonicapán, Quetzaltenango y Huehuetenango.
  12. A todas aquellas mujeres anónimas que defendieron con sus cuerpos y sus vidas, sus tierras, territorios y comunidades, cuando estos se convirtieron en fincas de café, propiedad de criollos, ladinos, alemanes y nuevos patrones blancos, durante la dictadura liberal-colonial (1871).
  13. A todas las mujeres arrancadas de sus familias y comunidades, para ser llevadas a las fincas y para trabajar como sirvientas en las casas patronales; sosteniendo la vida de quienes se creen padres del “progreso” de este país.

  14. A todas aquellas mujeres, que a principios del siglo XX, mientras se articularon los grandes movimientos para derrocar a Jorge Ubico y se constituía el gobierno de la Revolución, migraron a las ciudades para trabajar como sirvientas, sustituyendo en sus casas a aquellas mujeres urbanas emancipadas que salían del hogar para trabajar fuera, sin amenazar los privilegios patriarcales de los hombres ladinos. Todas ellas son tatarabuelas, bisabuelas y abuelas, concretas de nosotras las que estamos aquí ahora. La fuerza de las estructuras coloniales-patriarcales, las convirtieron a ellas en el soporte de la emancipación de las mujeres criollas, ladinas y mestizas urbanas de clases altas y medias de este país, aunque la historia no las reconozca.

  15. Recordamos a todas las mujeres campesinas, cooperativistas, lideresas religiosas, dirigentas de organizaciones y maestras, que encabezaron las florecientes luchas indígenas de los años 70, del siglo pasado, antes de que se nos reprimiera con el genocidio. Ancestras como Adelina Caal o Mamá Maquin, son una muestra de estas valientes mujeres.

  16. A todas las mujeres con nombres propios que durante el genocidio de los años 80 del siglo pasado, nos fueron arrebatadas a partir de una violencia indescriptible. Ellas no morirán jamás en nuestra memoria, si las convertimos en semillas, si las regamos con el agua fresca de la memoria permanente, para que cada una dé muchos frutos y flores. Ellas deben convertirse en semillas que hagan florecer nuestros Pueblos. Que de cada una de ellas salgan millones de nosotras para hacerles justicia.

  17. Reconocemos también a nuestras abuelas, madres y hermanas que le han dado vida a nuestros pueblos, trabajando en los mercados y en sus campos, o a aquellas explotadas por el sistema capitalista colonial y patriarcal, trabajando en las fincas, en las casas particulares, en las fábricas, y aquellas que se han visto obligadas a migrar en circunstancias hostiles e inhumanas.

  18. No podemos olvidar a aquellas a las que el violento sistema las tiene presas, las ha hecho víctimas de trata y de esclavitud sexual. A todas aquellas mujeres, que la violencia genocida y feminicida nos sigue arrebatando en las áreas urbanas y en las áreas rurales. A todas aquellas a quienes poco hemos reconocido en nuestras luchas políticas, pero que al igual que nosotras forman parte del glorioso Pueblo Maya.

  19. Reconocemos a todas aquellas mujeres perseguidas, presas o asesinadas por defender su territorio y los bienes colectivos en este tiempo que nos toca vivir.

  20. Nombro también a nuestras ancestras que se adelantaron recientemente, a Amanda Pop y María Luisa Curruchiche, luchadoras por la vida de las mujeres de nuestros Pueblos; y a todas las que están presentes en la memoria y en el corazón de cada una de ustedes.

Ellas seguirán viviendo en nosotras, mientras las recordemos, las invoquemos y las honremos en nuestras vidas.
Ellas son nuestras raíces.
Ellas son las mujeres de ayer, de hoy y de siempre.


Arte de la Portada: Historias al viento de Sucely Puluc.

[1] Texto Leído en el parque central de la ciudad de Guatemala, el día 5 de septiembre del 2016, en actividad conmemorativa del Día Internacional de las Mujeres Indígenas, convocadas por diversas organizaciones de mujeres indígenas.
[2] De Paz, Marco Antonio (2009). 2012 La Quinta Era en la Historia del Pueblo Maya, CEDIM.
[3] Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles. Titulo de los Señores de Totonicapán. Versión de Adrián Recinos (1999). Editorial Piedra Santa, Guatemala.
[4] Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles. Titulo de los Señores de Totonicapán. Versión de Adrián Recinos (1999). Editorial Piedra Santa, Guatemala. Sam Colop, Luis Enrique (2011) Popol Wuj. Biblioteca, Guatemala.
[5] Gage, Tomas (1979) Los Viajes de Tomás Gage en la Nueva España. Volumen 7. Guatemala, Centro América.
[6] Few, Marta (s.f) “No es la palabra de Dios”: acusaciones de enfermedad y las políticas culturales de poder en la Guatemala Colonial, 1650-1720. file:///C:/Users/Aura/Downloads/Dialnet-NoEsLaPalabraDeDios-2461449%20(4).pdf Última visita. 20 noviembre del 2013.
[7] Álvarez Aragón, Rosa Ma. (1996) “Amas de Leche”. Estudios. Órgano de Divulgación de la Escuela de Historia. No. 3/96. IIHAA. Escuela de Historia, Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas. Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala; Webre, Stephen (2002) “Las amas de leche de Jocotenango: género, ciencia y política al final de la época colonial en Guatemala”. En Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Año LXXVIII. Tomo LXXVII, Guatemala; Chivalan Carrillo, Marco (2014) Nodrizas e infantes a finales del siglo XVIII en Guatemala o biotanatopolítica en la familia, el parentesco y la casa habitacional. AVANCSO, Guatemala.
[8] Martínez Peláez, Severo (2011). Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas. 2da. Edición. F&G Editores, Guatemala.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd.

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Rechazamos “emancipaciones” impuestas con violencia

Rechazamos “emancipaciones” impuestas con violencia

 

“Ninguna ‘emancipación’, que se precie de ‘avanzada’ puede imponerse mediante métodos de violencia colonial-patriarcal, porque eso constituye una derrota para los Pueblos Indígenas”. 

Entrevista a Aura Cumes, realizada por Felipe Pérez y Alicia Estrada, en el Programa Contacto Ancestral, Radio KPFK 90.7 F.M. Los Ángeles California, 27 de agosto de 2018.

Foto de Portada: Carla Molina

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El inquisidor Quispe y las “brujas” mayas

Dra. Aura Cumes

El inquisidor Quispe y las “brujas” mayas

Por Aura Cumes

Mostrar indignación frente al espectáculo folclórico-racista con que se inauguró la Feria Internacional del Libro (FILGUA-2018) el pasado mes de julio, ha tenido un alto costo, particularmente para varias mujeres mayas denunciantes, como lo explicaré en adelante. Lejos estuvo esta denuncia, de ser una lección contundente para los organizadores y para quienes, desde 1524, han buscado convertir toda la existencia de los Pueblos Indígenas en una mercancía. Pero es así como funciona el poder. Sin que fueran las únicas, integrantes del Movimiento Nacional de Tejedoras, junto a otras organizaciones firmamos un comunicado rechazando el espectáculo aludido, el cual mostraba una vez más la impunidad de los poderes estatales y privados que nos despojan, se comen nuestras vidas, nos desprecian profundamente, pero que al mismo tiempo, se disfrazan de nosotras y nosotros para divertirse, para mostrar “la cara de Guatemala” ante el extranjero, pero ante todo para hacer negocios.[1]

….. Paradójicamente una mujer maya capitalina, que por circunstancias de la historia y/o por decisión propia no usa la indumentaria maya, como pasa con otras mujeres y hombres, que no necesariamente tienen la misma postura que ella, hizo una aguerrida defensa de la FILGUA. Por un lado, minimizó la importancia de nuestra crítica, pero por el otro, creó la falsa idea de que las y los denunciantes nos indignábamos exclusivamente “por el folclor y los trajes indígenas” cual cosa superflua y separada de las luchas más importantes que ella respalda, tales como “como el desvío de ríos, la contaminación de los lagos, por las mineras, por los campesinos asesinados, por las y los presos políticos”. Esta desacreditación que reproduce la vieja práctica de fraccionar las luchas y jerarquizarlas, solo puede hacerse desde una pretendida superioridad moral y política sumamente nociva; muchas mujeres mayas en el campo y en las ciudades no tenemos razón alguna para separar las luchas pues en nuestra experiencia y quehacer político todas están conectadas, porque todas atentan contra nuestra existencia.[2]  

….. Pero como dice el dicho, el hilo siempre se rompe por el lado más delgado. Lo anterior fue la excusa perfecta para desviar la atención de la crítica a FILGUA y concentrar las energías en hostilizar a quienes usamos la indumentaria maya, degradando el quehacer político alrededor de su reivindicación bajo el arcaico supuesto de que es un uniforme colonial. Como es común, el lenguaje colonial no se presenta en tono de debate, menos de diálogo, sino es un ejercicio de violencia a través del cual se emiten mandatos y formas de disciplinamiento. Los colonizadores acostumbran dar órdenes a los “indios” como los patriarcas a las mujeres, porque los y las asumen como inferiores. Utilizando este tono y en apoyo a la compañera maya defensora de FILGUA, un hombre que se nombra como Jubenal Quispe u Ollantay Itzamna, de quien desconozco su procedencia, escribió desde su cuenta de facebook “jjajaaj, yo te doy permiso al diablo con los trapitos y palitos coloniales”, a lo que ella responde satisfecha “Gracias!!! Eso estaba esperando!!!”, con lo cual acepta su “autoridad”.[3]

….. El señor Quispe, llama “palitos coloniales” a las varas de las autoridades indígenas, a las cuales él les da el significado de “falos” o “penes”, y sin importarle su procedencia antigua, el decreta que solo las pudieron inventar los españoles. El mensaje que deja Quispe es que las autoridades “son torpes” porque nada más las usan sin saber su significado quisperiano, ni su significado español; poco le importa a este individuo lo que para las comunidades y autoridades significan las varas, que es lo fundamental[4].

….. Como “trapitos coloniales” se refiere a nuestra indumentaria, ignorando por completo los códices, la epigrafía, la pictografía, los textos indígenas, las crónicas coloniales, entre otras fuentes, donde se puede observar la vinculación directa de la indumentaria actual con la antigua.[5] En respuesta a su intransigencia, varias mujeres mayas le hicieron ver que nuestra indumentaria está cargada de conocimientos, dinamismo e historia, resultado de la gran creatividad y resistencia especialmente de las mujeres mayas. Esta no puede aislarse del todo lo que hace la vida; a pesar del despojo sistemático, nuestros Pueblos siguen cultivando sus alimentos, tejiendo su propia ropa, cuidando el agua, impartiendo sus propias formas de justicia y ejerciendo mecanismos de autogobierno, es decir, resuelven su vida, cosa que el dogmático señor Quispe no puede entender.

….. La crítica a nuestra indumentaria y la injuria contra quienes la reivindicamos, por desgracia no es nueva y no sorprende, pero la agresión del señor Quispe y la manera en que busca imponer su catecismo, no me pudieron dejar indiferente. Y me sigo preguntando ¿quién es ése hombre que con total impunidad nos degrada de la manera en que lo hace?, ¿quién es ése hombre, que desconociendo el tiempo largo de nuestras luchas como Pueblos Mayas y como Mujeres Mayas nos falta el respeto y nos destruye?, ¿quién es ése hombre capaz de violentar de la manera en que lo hace, a quienes tejemos y usamos la vestimenta maya con plena consciencia? No sé quién es, pero se comporta como un inquisidor y como tal es fanático, perverso, prepotente, dogmático, y cree tener superioridad moral y política sobre nosotras. A este hombre le ofende sobre manera nuestra existencia; le insultan nuestros cuerpos vestidos como mayas, nuestros pensamientos, nuestro trabajo, nuestras demandas y nuestras rebeldías políticas, por el simple hecho de que no seguimos sus postulados etnocidas. Por estas razones en adelante le llamaré el inquisidor.

Las acusaciones del inquisidor Quispe

En sintonía con los inquisidores de la época colonial, Quispe piensa que “los indios” pero especialmente “las indias” tenemos una propensión a la IDOLATRIA. Para sorpresa nuestra, han pasado cinco siglos y no nos hemos podido salvar de tales acusaciones, ni de los inquisidores. Al igual que aquellos obsesionados inquisidores que miraban demonios e idólatras por todos lados, Quispe con sus ojos eurocéntricos, nos ve adorando a “los trapos” y a “los palos coloniales”. No tiene otra manera de comprender nuestra existencia, nuestra vida, nuestras creaciones y nuestra política, más que a través de sus limitados dogmas. En consecuencia, con su credo nos acusa de TIJIDOLATRÍA y FALOLATRÍA, condición que, según él, nos distrae de las verdaderas luchas de los pueblos que como “gran iluminado” solo él puede ver y entender, porque no tiene las ataduras que a nosotras nos convierten en idólatras.

….. El inquisidor Quispe, al igual que sus antecesores, también ha sacado sus escritos de exhortación e instrucción contra las idolatrías, o contra la tejidolatría y falolatría. En ellos nos quiere convencer de que “los trapos” que usamos fueron impuestos por los españoles, cual si esta agresión fuera una novedad para nosotras. Llevamos décadas contrarrestando esta idea facilista que Severo Martínez, historiador de izquierda, plasmó en su libro La Patria del Criollo en la década de los 70 del siglo pasado. Cada vez que doy alguna conferencia en la Universidad de San Carlos de Guatemala, surgen “generosos” profesores y estudiantes, “preocupados” porque seguimos usando “ropas coloniales”. Sabemos de memoria lo que mucha gente criolla, ladina o mestiza, de cualquier tendencia, piensa sobre nuestra ropa, porque es más fácil eso que pensar en su racismo.

….. Hemos leído, cualquier cantidad de libros donde nos muestran “la influencia española en el traje indígena”[6], o donde comparan cómo nuestros trajes son de origen “morisco”, “judío” y “chino”, para decir que somos incapaces del más mínimo invento y de la más remota creatividad. Incluso hemos tolerado a quienes piensan que no conocíamos la ropa, o a aquellos otros que comparando los trajes “primitivos” de los españoles y los de los indígenas actuales, piensan que si hay un triángulo, círculo o rectángulo en ambos es obvio que lo inventaron los españoles, porque nosotros solo podemos copiar. La violencia episteme colonial es tan fuerte, que no se aplica para nuestros Pueblos ni siquiera el elemental concepto antropológico de invención paralela, que da cuenta de cómo las sociedades inventan al mismo tiempo, cosas parecidas, sin tener contacto entre ellas.

….. Junto a sus acusaciones de tejidolatría y falolatría y de usar ropas coloniales, el inquisidor Quispe, nos presenta como miserables, lastimeras y repugnantes[7]. Al igual que la gente criolla, ladina y mestiza racista que se considera “piadosa” dice que le “duele” y se conmueve al “vernos envueltas en esos trapos”, que solo nos destinan a ser sirvientas. Quispe orina fuera de la bacinica todo el tiempo. La casa patronal es uno de los lugares donde el proceso de etnocidio se acelera, porque en gran coincidencia con el inquisidor Quispe, a las patronas y patrones les da asco nuestra ropa, por eso, colocan uniforme o vestimenta occidental a las trabajadoras de casa particular[8]. Pero él nos convierte a nosotras y a nuestra indumentaria en el problema en vez de verlo en el sistema colonial-patriarcal. ¡Vaya coincidencia! Los criollos y ladinos siempre nos han visto como el “problema indígena”.

….. El señor Quispe también dice que aboga por “nuestra liberación”, por las cadenas que nos imponen esas “envolturas coloniales”. Ni se entera este patético inquisidor, del tiempo que llevamos respondiéndoles a las feministas coloniales que nos han llamado “fósiles vivientes”, que piensan que “nuestros hombres” nos imponen estas ropas, mientras que ellos andan “modernos” y “evolucionados”. Tampoco se entera de nuestras críticas y construcciones internas frente a los hombres indígenas, y cree que no sabemos lo que significamos para el Pueblo Maya y para el país. No le pido al inquisidor que lea nuestras décadas de pensamiento plural, porque como buen macho falocentrado se cree con el derecho a darnos lecciones. Piensa el inquisidor que, porque hay mujeres mayas vestidas como tales, adornando las mesas de los distintos gobiernos de turno, o porque algunos indígenas lucran vendiendo a su pueblo, todas las que reivindicamos los conocimientos de las mujeres indígenas y la vestimenta maya somos pro-gobierno, pro-capitalismo y pro-cooperación. Se le olvida que hay izquierdistas y dirigentes populares pactando con militares genocidas y no por eso, decimos que todos son iguales.

Las “brujas mayas”

El ataque del inquisidor Quispe contra las mujeres mayas que lo confrontaron fue ruin. Hizo uso de la descalificación, de las falsas acusaciones y de mecanismos de degradación. Tal parece ser que es su forma de tratar a las mujeres mayas que no se le somenten. En las redes sociales la compañera Judith Chocooj denunció que este señor la agredió llamándola “indita ignorante”, pero desconozco si la agresión en que se fusiona la violencia racista y machista, tuvo seguimiento alguno. A pesar de los debates difíciles y las diferencias entre hombres y mujeres mayas, no es común escuchar que dentro de las luchas políticas un hombre maya pueda llamarnos “inditas ignorantes”. Esto genera dudas sobre la procedencia, la “formación política” y las intenciones del inquisidor Quispe, quien legitimó su violencia a partir del apoyo que recibió de algunas mujeres y hombres indígenas, y de mucha gente ladina y mestiza de todas las tendencias incluyendo de la izquierda, que para fines de lo que decían, evidenciaron que su izquierda es la otra cara de una misma moneda del sistema de dominación colonial.

….. El inquisidor Quispe sabe muy bien que las agresiones contra las mujeres indígenas suelen encontrar un respaldo efectivo donde el racismo-sexismo son el pan de cada día. Así, construyó una falsa imagen de quienes según él “solo se dedican a defender los trajes típicos”, que cualquier persona descontextualizada, podría darle la razón. Junto a sus seguidores y seguidoras se refirieron a las mujeres que los enfrentaron como: “estancadas”, “puristas”, “policías de la identidad”, “inquisidoras desesperadas”, “mayas fashion” etc. Incluso acusó a las mujeres que lo retaron, de esclavizar a las abuelas tejedoras para obtener sus trajes; su retorcida visión no tiene límites. Parece risible pero el inquisidor colocaba insistentemente en los muros de sus detractoras, su panfleto titulado “tejidolatría y falolatría indígena”, según él de gran iluminación para nosotras. Algunas retiraban su escrito y él volvía a pegarlo, enviándoles a la vez mensajes, como el siguiente: “¿miedo?”, “¿miedo?”, “¿miedo?”, lo que se convirtió en un acoso cibernético.  

….. Como era de esperarse, recurrió a la clásica táctica de guerra usada para desacreditar la creación política de las mujeres mayas. “¿Feministas mayas en defensa de FALOLATRÍA? ¿Cómo será eso?” escribió en un mensaje grande en colores rojo y negro. Independientemente de si alguna de las que lo retaron se nombra o no como feminista, situación que desconozco, llamar feministas a todas, significaba esperar como respuesta el rechazo de los hombres indígenas hacia estas mujeres, por la inadecuada comprensión que existe del feminismo. Y por el otro lado, llamarlas defensoras de la falolatría, despertaría contra ellas el rechazo de las feministas que siempre han criticado a las mujeres indígenas por no tener luchas exclusivas como mujeres sino como Pueblos.

….. Así, el inquisidor Quispe buscó crear una sensibilidad desfavorable para las mujeres mayas que valientemente lo confrontaron; su estrategia ha funcionado puesto que varias de ellas han sido atacadas y tachadas como  “brujas”, “perras” “putas”, “locas” por hombres, ladinos e indígenas, que piensan que el “lugar de las indias” está en la cocina o en el baño, pero no en nuestra cocina ni en nuestro baño, sino en los de ellos, como sus sirvientas; también nos han dicho que nuestro lugar está en la cama de los burdeles baratos, como corresponde a las “indias putas”. Está demás recalcar la violencia de estos mensajes.

Los alcances de la violencia del inquisidor Quispe

Las agresiones del señor Quispe endulzan los oídos de mucha gente, que desde siempre han tenido la intención de que los Pueblos Mayas desaparezcamos, bien sea a través del genocidio o a través del etnocidio. Existe también una izquierda y movimientos populares que desde hace mucho no quiere ver indígenas y menos mayas, se empeñan en imponernos una identidad como “pobres”, “campesinos”, “proletarios” o “trabajadores”, porque solo de esa manera pueden construir “la base” de su “revolución”. Dice el inquisidor Quispe que en “nuestros pueblos hay luchas fecundas” con multitudes de gentes que no visten “los trapos coloniales”, seguramente habla de la realidad del país de donde viene, porque eso no ocurre en Guatemala. En este país, en todas las luchas están las mujeres indígenas que con toda dignidad usan vestimenta maya. Infelizmente cantidad de presos y presas políticas son mayas, pero no se avergüenzan de vestir como tales.

….. La violencia pública a través de la estigmatización y el ostracismo contra las mujeres indígenas, las autoridades indígenas y nuestros símbolos son viejas forma de sembrar la desconfianza, romper la solidaridad y el sentido de Comunidad y de Pueblos; operan como mecanismos de guerra de baja intensidad. La Europa inquisitorial sigue habitando nuestras tierras a través de una izquierda simplona y etnocida, como la del inquisidor Quispe, quien con su vieja letanía viene a decirnos como vivir y como pensar.

….. Pero este individuo es insignificante, sino fuera porque se le ve vinculado al Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), un movimiento al que de alguna manera hemos respaldo, debido a que ha sido golpeado por el asesinato de sus integrantes en estos últimos meses. Por el respeto que CODECA nos merece, le hemos preguntado públicamente si sus luchas populares pasan por aniquilarnos como Pueblos Indígenas. En respuesta hemos recibido mensajes que se resumen en un “Viva CODECA”. Al igual que en otros movimientos, no dudamos que en éste haya mujeres valiosas construyendo sus ideales con esperanza, pero para quienes estamos comprometidas en la lucha contra el colonialismo, igual que contra el patriarcado y el capitalismo, estos signos no nos presentan buenos augurios. Nunca una lucha puede imponerse aniquilándonos como Pueblos, burlándose de la creación, trabajo y resistencia de las mujeres indígenas, y sobre todo, ejerciendo violencia de la cual estamos hartas.

….. Aunque no puedo hablar por todas las mujeres indígenas, a lo largo de muchos años, hemos ido construyendo desde la tensión y pluralidad, reconociendo que la historia nos ha hecho distintas. Seguiremos defendiendo la vida, construyendo Comunidad y construyendo Pueblo, desde la defensa de todo lo que da sentido a nuestra vida. Seguiremos luchando por la vida, por el agua, por el territorio, contra el genocidio, contra el etnocidio, contra la trata de mujeres, contra el feminicidio, contra la servidumbre, contra el empobrecimiento, contra la folclorización-mercantilización de nuestros cuerpos, y contra toda forma de despojo. Continuaremos reivindicando nuestra forma de hacer política, nuestros saberes antiguos y contemporáneos, el arte, la música y el trabajo concreto de mujeres tales como las tejedoras. Seguiremos construyendo Pueblo porque las mujeres somos Pueblo Maya.

Guatemala, 18 de agosto del 2018.

Foto de portada: Carla molina

[1] http://tujaal.org/pronunciamiento-ante-espectaculo-racista-en-filgua-2018/
[2] Es sobre estos principios que nace y se sostiene el Movimiento Nacional de Tejedoras, que se distancia de cualquier organización cuyo objetivo sea el lucro con “la cultura” y los saberes indígenas.
[3] Esto que a mi juicio fue un campo de batalla, se libró en las redes sociales a partir del pronunciamiento contra FILGUA, el 13 de julio 2018 hasta más o menos fines de ese mes; pero aún sigue teniendo consecuencias.
[4] No hablaré sobre las varas de autoridad respetando el silencio que las autoridades han mantenido.
[5] Sobre esto puede consultarse: Otzoy, Irma (1992) Identidad y trajes mayas. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4011029.pdf. Cumes, Aura (2016) Saberes colectivos de mujeres mayas frente a la lógica mercantilista del tejido maya, Movimiento Nacional de Tejedoras, Guatemala.
[6] Entre otros, Arriola de Geng, Olga (1991) Los tejedores en Guatemala y la Influencia Española en el Traje Indígena. CIRMA, Guatemala.
[7] Trabajos como el siguiente describen con claridad. Velásquez, Irma Alicia (2005) “Traje, folclorización y racismo en la Guatemala posconflcito” en Racismo en Guatemala. De lo políticamente correcto a la lucha antirracista, Meicke Heckt y Gustavo Palma, editores. Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala, Guatemala.
[8] Sobre ello puede consultarse: Cumes, Aura (2014) La “india” como “sirvienta”. Servidumbre doméstica, colonialismo y patriarcado en Guatemala. Disponible en: http://repositorio.ciesas.edu.mx/handle/123456789/283

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La Madre Luna Tsotsil

La Madre Luna Tsotsil

Por las noches me canta
por las noches me platica.
Ella me cuenta sus secretos
y yo le cuento los míos.

Entre los maizales jugamos
me escondo y ella me busca
me alumbra con sus ojos
y juntas nos reímos.

A la orilla de los ríos
nos peinamos cantando.
Bordamos nuestras naguas
tejemos nuestro huipil.

Ella nunca se cansa
siempre despierta está
cuidando a los niños del campo
a los niños de la ciudad.

Es la hermana de las estrellas
rebozo para las niñas de la calle
abraza a las niñas en el hospital
es nuestra Madre Luna Tsotsil.


Jch’ul Me’tik U

Ta ch’ul ak’ubal xi sk’eojinta
ta ch’ul ak’ubal xi sk’opon.
Stuk xi slo’ilatabe xk’uxul yo’oton
xk’uxul ko’oton ta jchikintabe.

Ta yut ch’ul chobtik xitajinkutik
ta jnak’ jba stuke xi sa’
ta xojobtasun ta sat
tsobol xitseinkutik.

Ta sti’ uk’umaltik
ta k’eojimol ta jtus stsatsal jolkotik.
Ta jluch jtsekkotik
chilil ta jalkotik.

Stuke mu xlubtsaj
kuxul ta sba skotol balumil
xcha’bi ololetik ta osil
xcha’bi olol ta teklumetik.

Ja’ vixil yu’un skotol ch’ul k’anal
ja’ spots olol tsebetik ta be
sluts’ ololetik oyik ta poxtael
ja’ bats’i jCh’ul Me’tik U.

Foto de portada: Francisco Lion


Jch’ul Me’tik U / La Madre Luna Tsotsil
Autor: Xun Betan
Nación Maya Tsotsil, Chiapas–México

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Nuestras raíces y nuestra dignidad nos mantienen vivos

Dra. Aura Cumes

Nuestras raíces y nuestra dignidad nos mantienen vivos

Por Aura Cumes

Algunos antropólogos norteamericanos, a mediados del siglo pasado vaticinaron que para inicios del siglo XXI, los mayas habríamos desaparecido debido a un acelerado proceso de ladinización, pero fallaron en sus cálculos y seguimos vivos. Sin embargo, también es importante pensar en todas las aristas de por qué los censos cada vez reflejan que somos menos. Por supuesto, una de las razones para ello es lo que se ha llamado el “etnocidio estadístico” donde existe una intencionalidad de convertirnos en minoría para disminuir nuestra fuerza política. Pero también es importante pensar qué tan difícil es autoidentificarse como indígena, como maya, como  poqomchi’, kaqchikel, achi’, k’iche’, etc., en este momento en que el racismo sigue siendo crudo, pero que a la vez existe un bombardeo por borrarnos y pensarnos bajo los conceptos patrioteros de: “guatemaltecos”, “chapines”, “seres humanos” o “hijos de Dios”.
….. ¿Si hay tanta hostilidad contra quienes se identifican abiertamente como mayas o como indígenas, cómo es que ustedes no han desaparecido, por qué no se han ladinizado, cómo es qué siguen existiendo?, me preguntó una periodista hace varios años. Retomo algunas notas de esta entrevista para compartirlas, a propósito del censo 2018 y la discusión sobre las “identidades”.

¿Por qué el racismo cotidiano no ha terminado con la identidad indígena o maya?

Pienso que ha habido, al menos, tres formas de responder a esa hostilidad: la negación a partir de la negación, el ocultamiento a partir de la negación y la afirmación a partir de la negación.
….. En el primer caso, frente a la humillación, maltrato y despojo colonial sistemático, hay personas que pueden llegar a auto-despreciarse, a avergonzarse de sí mismas, y por lo tanto a querer despojarse de aquello que se usa como argumento para su inferiorización. En suma se niegan a sí mismos, buscan pasar desapercibidos o en otros casos procuran parecerse a quienes les dominan; su conducta coincide con la identidad inferiorizada que les impone el dominante. Ha sucedido con mucha gente que como mecanismo de sobrevivencia, empieza por ocultar lo que externamente lo define como indígena, deja de hablar el idioma maya y lo rechaza, cambia de apellido o lo pronuncia de otra manera, cambia de vestimenta, se emparenta con una persona a la que considera “superior”, etc. Pero junto a ello, odia sus raíces, desprecia a la gente que le recuerda su pasado y desearía que los indígenas o mayas no existieran más. A mi criterio, aquí se da un proceso de ladinización o des-indigenización.
….. En el segundo caso, hay un proceso de ocultamiento, recuerdo mi experiencia en la escuela y las jóvenes que buscaban al máximo parecerse a las ladinas, incluso sufrían cuando había que llegar sin uniforme porque era cuando “se notaba” quien era “india” y quién no. Esto no suele ser poca cosa a esa edad, recuerdo que un día cuando había que llegar sin uniforme varias chicas ladinas me retiraron su amistad por “ser de corte” y por lo tanto por ser “sucia y apestosa” según ellas. Si ser indígena o maya abiertamente, es ser objeto de una cruda agresión, hay muchas personas que preferirán ocultarse, pero esto no significa automáticamente ladinización, más aún si se tienen redes familiares fuertemente mayas.
….. En el tercer caso: la afirmación a partir de la negación, surge cuando frente a una inferiorización sistemática se obtiene el resultado contrario: un orgullo y una reafirmación de lo que se es. Muchas veces hemos escuchado la respuesta “soy indio y qué”, cuando alguien quiere humillar a una persona indígena, llamándolo de esa manera. Esta opción es contraria al ocultamiento para protegerse del racismo. Aquí se va por la cotidianidad con todo, enfrentando la crueldad del racismo, sabiéndose abiertamente indígena, natural o maya. Esta es la experiencia de mucha gente, pero especialmente de las mujeres, que portan la indumentaria maya en todos los espacios de la vida, y sobre quienes, quiérase o no, se afianza en gran medida el Pueblo Maya contemporáneo.

¿Así como hay gente que se ladiniza, pueden en algún momento volver a sus raíces?

Podría ser, aunque de momento esto es difícil porque la ladinización lleva consigo la arrogancia de pensarse “evolucionado”, frente a lo indígena que se ve “estancado”, “atrasado”. Lo que es más evidente, es que las personas que no renuncian a ser indígena, sino que lo ocultan, su siguiente paso no sea la ladinización, sino la opción de vivir públicamente como indígenas o como mayas, y luchar como tales. Hay ejemplos claros de mujeres que habían dejado de usar la indumentaria maya y la retoman, esto no es poca cosa, porque viven con el cuerpo la experiencia de encarnar el ser indígena o maya. Recordemos que el racismo pasa por el cuerpo, no solo por la cabeza.
….. Pero, por el otro lado, cualquier persona, y en este caso los mayas podemos vivir estratégicamente en varias “culturas” sin que estas amenacen el ser maya. De hecho, muchos mayas, somos al menos “bi-culturales” en este país. Hablamos idiomas mayas, más español y otros idiomas extranjeros porque es perfectamente posible. Nos manejamos en la “cultura” “occidental” y en la maya, pero nos afirmamos como mayas, y buscamos que nuestra vida se nutra con la visión de mundo y de la cultura que queremos dignificar luego de los intentos de aniquilación. Es decir, el ser indígena o maya no se define exclusivamente por los elementos materiales, sino además por lo que significa social y política serlo.
….. Los mayas como colectivos, hemos sido dominados con fines de despojo y por lo tanto, la reivindicación del ser maya, debiera tener presente la historia y la memoria colectiva, aquí nuestra identidad ya no es solamente social sino además política. Caminar como colectivo, está siendo cuesta arriba, porque por ejemplo, el multiculturalismo liberal, promueve soluciones individuales a lo que fue sometido como colectivo, situación que puede representar una derrota para nuestros Pueblos.

¿Hay gente indígena urbana que se siente discriminada por otros indígenas, porque se le piensa ladinizada?

Es paradójico cuando olvidamos la compleja historia que nos atraviesa y pensamos que el no hablar el idioma, o no usar el traje maya, es exclusivamente una elección individual. Pero también esto es comprensible porque hay gente indígena que en medio del auto-desprecio se mofa de no hablar un idioma maya, procuran “limpiar” su acento indígena, pero sí se enorgullecen de hablar inglés u otro idioma extranjero. Cuando las identidades están frágiles estos ataques del mismo grupo suelen causar incomodidad, pero cuando están fuertes no suelen trascender. Con todo, las identidades, aún las del mismo colectivo, no son uniformes, la historia ha trazado lo que somos. Hay que tener cuidado que las identidades, no se piensen cerradas y esclavizadoras, sino liberadoras y creadoras. Y en el caso de quienes, como los mayas, hemos sobrevivido a los intentos de aniquilación, nuestras identidades deben construirse en un diálogo entre nuestro pasado, presente y futuro.

¿Hasta cuándo podremos descansar del racismo? ¿Cómo superarlo?

El primer paso para superar el racismo es reconocer que existe y nos involucra. Pero es común que en Guatemala no se quiera ni hablar de ese problema porque el racismo estructural representa los despojos de muchos para sostener los privilegios de pocos. Ve usted cómo, cuando se habla de este problema inmediatamente se censura, se culpa a los indígenas del racismo, no hay serenidad para hablarlo, esto nos conduce al problema de aplazar su solución. El silencio no soluciona el problema, solo lo ahonda.
….. También suele suceder que la gente confunde el racismo con cualquier cosa o lo ve solamente como una forma de discriminación. El racismo no es cualquier cosa, es la base de la estructuración colonial de lo que hoy es Guatemala. En esta lógica, el desafío a la estructura colonial consiste en derrotar el hecho de que los indígenas seamos vistos y tratados como la servidumbre de este país. La supremacía extranjera, criolla y ladina de este país no quiere aceptarnos como sujetos políticos colectivos y quiere seguir pensándonos como servidumbre. Ahora con el censo 2018, se siguen preguntando ¿y qué hacemos con los indígenas?, las mismas viejas preguntas que se hicieron los colonizadores, españoles, criollos y ladinos a lo largo de nuestra historia: ¿qué hacer con el indio?, ¿qué hacemos con el problema indígena? Nosotros sabemos que queremos hacer con nuestro destino, en medio de nuestras complejidades, la primera solución sería que dejen de matarnos cuando pensamos por nosotros mismos.
….. ¿Cómo mantenernos vivos como Pueblos? Desafiando al sistema colonial, reafirmando nuestra dignidad de ser mayas, no olvidando nuestra historia, teniendo viva nuestra memoria, retornando a nuestras raíces, defendiéndonos como Pueblo y no solo como individuos, solo de esa manera seguiremos vivos como Pueblos.

Guatemala, 18 de julio del 2018.

Foto de portada: Carla Molina

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Pronunciamiento ante espectáculo RACISTA en FILGUA 2018

PRONUNCIAMIENTO
ANTE EL VIL ESPECTÁCULO FOLCLÓRICO EN LA INAUGURACIÓN DE FILGUA

Las organizaciones abajo firmantes, manifestamos nuestra indignación y repudio ante el vil espectáculo folclórico con que se abrió la Feria del Libro (FILGUA) el día de ayer (12-julio-2018). Los Pueblos Indígenas en este país hemos venido realizando un intenso e incansable trabajo en contra del racismo en todas sus formas y manifestaciones. Sin embargo, una vez más observamos con desconcierto cómo existen sectores que ponen oídos sordos a estas luchas, y de forma descarada siguen degradando la imagen de las mujeres y hombres indígenas, para fines de espectáculos, atractivos para sus negocios.

Una vez más, les recordamos que disfrazar a mujeres y hombres “no indígenas” de “inditas” e “inditos”, como suelen decir los ladinos racistas de este país, es degradar a quienes formamos parte de estos Pueblos y de quienes luchamos por una existencia digna. Pero, notamos que es aún más perverso, usar discursos multiculturales para encubrir sus formas de racismo, tales como argumentar que “FILGUA se ha convertido también en una fiesta de la cultura y la diversidad. Mediante la lectura no solo crecemos intelectualmente, sino nos acercamos entre nosotros”, como lo dijo el presidente de la Asociación Gremial de Editores, mientras pisoteaban nuestra dignidad de la manera que se hizo.

Frente a esto, invitamos a todas las personas académicas, activistas sociales, feministas, integrantes de Pueblos Indígenas, que presentarán sus libros en FILGUA a pronunciarse públicamente frente a actos como estos, y no quedarse callados, principalmente a todas aquellas personas que escriben “sobre los Pueblos Indígenas” o sobre la realidad colonial de este país. Es muy común encontrar académicos y escritores con grandiosos libros pero incapaces de confrontar el racismo de forma directa en la cotidianidad. Estamos viviendo un momento de gran saqueo y despojo contra los Pueblos Indígenas, esto tan solo es una pequeña muestra, por lo tanto hacemos un llamado a dignidad, a la coherencia y a la firmeza para frenar la producción del racismo en nuestro país, en todas sus formas.

  • Movimiento Nacional de Tejedoras
  • Comunicad de Estudios Mayas
  • TUJAAL.ORG
  • AFEDES
  • Bufete para Pueblos Indígenas
  • Ruchajixik ri qana’ojbäl
  • WAQIB’ KEJ
  • Sector de Mujeres
  • SEFCA
  • CALDH
  • Fundación Guillermo Toriello
  • Mujeres Positivas en Acción
  • Casa Colibrí
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Urpi Arawikuna -2-

Peta Yana Lucila Lema Otavalo

aunque yo miro tus ojos
los tuyos a la montaña miran
sabrás que mañana
esos, tus ojos, míos mismos serán
-los sueños no se equivocan-
dicen las interpretadoras de sueños


ñuka kampa ñawita hapishpa rikukpipash
kampa ñawikunaka hawa urkuta rikunakun
kayaka chay kampa ñawikuna ñukapakllatami kanka
-muskuykunaka mana  pantanchu- ninmi
muskuypi rikuk mamakunaka


Urpi Arawikuna / Poemas de Ternura
Autora:Yana Lucila Lema Otavalo
Nación Kichwa, Otavalo – Ecuador.

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Ejército colonial genocida

Dra. Aura Cumes

Ejercito Colonial Genocida (PDF)
Convertir “al indio” en un buen soldado:

El ejército colonial en la vida de los “indios”, campesinos, indígenas y mayas

Por Aura Cumes

El surgimiento de los “ladinos” desde el siglo XVI, fue crucial para las milicias coloniales; una de sus funciones fue controlar la rebelión de los Pueblos de Indios, exprimidos por el pago de tributos en especie, en dinero y en servicios personales. Los criollos y peninsulares evitaban involucrar “indios” en las milicias, porque temían que éstos pudieran usar las armas para rebelarse contra ellos. Las guerras pos “independencia” entre liberales y conservadores involucraron a gran cantidad de hombres ladinos, campesinos e indígenas, muchas veces en batallones improvisados. Es con la “Reforma Liberal” a finales del siglo XIX, cuando se intenta crear un ejército profesional, apto para defender los intereses de la dictadura liberal. El “indio” no era el sujeto ideal para tal ejército. Los liberales estaban convencidos de que éste era “inferior”, “torpe” y no digno de confianza; ansiaban un ejército “ladino” y “profesional”. Sin embargo, los privilegios que la Reforma Liberal trajo a la población ladina, provocó que éstos evadieran el servicio militar; quienes quedaban disponibles eran los ladinos pobres y los indígenas, siendo los últimos mayoritarios y objeto de trabajo forzado. La fracasada estrategia de crear un ejército “ladino”, conllevó a pensar en cómo convertir “al indio” en un “buen soldado”.

….. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, surgió un debate alrededor de la “naturaleza del indio” como potencial soldado. Como mozo, como cargador, se dice, el “indio” ya presta buen servicio. Un individuo llamado Guillermo Kuhsiek A. escribió en 1915 en la Revista Militar[1] “Acostumbrado como mozo al pesado trabajo de la tierra, como zapador[2] es de gran utilidad por su resistencia, aunque su espíritu pasivo no hace de él más que una máquina de trabajo que necesita ser guiada, hasta en los menores detalles para la ejecución de una obra”[3]. “El indio guatemalteco, descendiente de los aguerridos quichés y cakchikeles, cuyo fiero valor se estrelló contra las corazas y cañones del invasor español, es hoy un paciente y humilde labriego. Murió el espíritu altivo del indómito Tecún Umán… La gran masa de los indios sigue siendo el trabajador paciente y sumiso. No ha resucitado en él el espíritu de sus arrogantes antepasados.”[4] El mismo Kuhsiek propone que el ejército puede aprovechar al “indio” en dos formas: primero como un soldado, integrante del ejército; y segundo, como un componente auxiliar, como un zapador o como un cargador.

….. “…éste llega a ser un buen soldado si se le instruye con la intensidad necesaria, pues aunque el ladino le supera mucho en inteligencia, el indio posee algunas cualidades militares en grado más alto que él. Podemos decir que el ladino es superior en las cualidades activas, por decir así, como iniciativa, facilidad de comprender y criterio, pero inferior en las cualidades pasivas como subordinación, fidelidad y respeto. El indio se ha acostumbrado a obedecer y reconocer la superioridad del ladino, ya trae innato el sentimiento de la subordinación y obediencia… El indio obedece ciegamente a su Jefe, entra a la lucha, pelea y muere sin preguntar el motivo o el objeto de la campaña… El indio no conoce el patriotismo en la extensión como el ladino lo entiende;  él pelea por su Jefe y no por su Patria. La materialidad de la vida del indio, la falta de actividad intelectual en ellos y el pequeño radio de acción dentro del que se mueve, hace de él un localista, pero no un patriota. Es la obediencia la que empuja al soldado indio a enfrentar la muerte, no el entusiasmo nacido de la convicción y del patriotismo. Pero no por eso carece de valor…[5]

….. Los que se arrogaron la autoridad de hablar sobre “el indio”, se fueron convenciendo de que más que la escuela, el ejército era el mejor lugar para “civilizarlo” y hacerlo útil a la patria. Si él aprendía a disfrutar del aseo diario, de comer en una mesa, de dormir en una cama, nunca más volvería a buscar lo contrario, pensaban. Si aprendía a leer y escribir y comprendía los “nobles” ideales del progreso, él sería un buen multiplicador de la “civilización”. En una cartilla para el adoctrinamiento de los soldados en 1959, se encuentra que la preocupación central del ejército radica en “civilizar” los campesinos. Aquí no se usa ya la expresión “indio”, sino campesino como sinónimo. En una de sus páginas dice: “Higiene”, se ilustra con el dibujo de un hombre campesino y debajo se lee “Este campesino cultural y físicamente atrasado recibe en el ejército la preparación necesaria para ser un ciudadano útil”. Luego este campesino aparece con la indumentaria ladina: camisa, pantalón, zapatos, corbata, el pelo bien recortado, y dice “He aquí un campesino hecho un soldado, limpio y físicamente sano”.[6]   

….. En las décadas de 1970 y principios de 1980, había un cambio total en la estrategia del ejército. “Los indios”, serían reclutados contra su voluntad para convertirse en soldados de los más bajos rangos. Camiones del ejército llegaban a los pueblos a raptar a los jóvenes indígenas (los ladinos y los estudiantes, generalmente eran perdonados). De esta manera, gran cantidad de hombres indígenas fueron involucrados forzadamente en una de las facetas más tenebrosas del ejército de Guatemala. También se buscó controlar a todas las familias indígenas creando las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) en donde todos los hombres entre 18 y 60 años tenían la obligación de conformarlas. Los soldados ladinos, generalmente ocupaban puestos de decisión y eran los encargados del entrenamiento mental y físico. No es éste el espacio para hablar del entrenamiento de los soldados, pero éste fue dirigido a forjar una mentalidad de odio, de desprecio y de crueldad, no solo contra la guerrilla, sino contra sí mismos, en tanto “indios”. Esto no siempre se logró, de allí que hubo víctimas del genocidio que eran jóvenes que habían prestado servicio militar y de muchas maneras se rebelaron contra el mismo ejército.  

….. Para cometer genocidio, el ejército, no sólo quiso involucrar de manera sucia a la misma población Maya, sino usurpó de forma aberrante y condenable su simbología sagrada, para usarla en su contra. Los destacamentos militares y los comandos eran bautizados con nombres mayas. Mientras el nacionalismo guatemalteco –tanto de derecha como de izquierda, con sus diferencias– durante siglos intentó construir un país orientado a la ladinización, como mecanismo de “civilización” de “los indios”, el ejército, profanó la simbología Maya, para construir la institucionalidad castrense anticomunista. Nombres de personajes mayas como Kaibil Balam se usó para nombrar a una fuerza acusada de graves atrocidades. Asimismo, el ejército degradó al máximo el profundo significado de Tzuultaq’a’ símbolo de la espiritualidad Qeqchi’, al bautizar una base militar como: “el Hogar del soldado Tzuultaq’a’, y también al asemejársele, como lo dijo el coronel Homer García, “Nos comparamos a los espíritus de la montaña porque al igual que ellos, dominamos la tierra”.[7] Fue una estrategia extremadamente cruel utilizar a Tzuultaq’a’, guardián y protector de los Q’eqchi’ que huían a la montaña para salvar sus vidas, y convertirlo en su verdugo, al encarnarlo en los soldados que perpetraron las masacres.

….. El ejército colonial ha sido una maquinaria de destrucción permanente de la vida de los “indios”, “campesinos”, “indígenas” y “mayas”. Lejos de celebrar “el día del ejército”, los Pueblos Indígenas y Mayas debemos sentarlo en el banquillo de la historia, pedirle cuentas y desecharlo para siempre de nuestra vida. Sin embargo, las viejas cúpulas del ejército se resisten a desaparecer, siguen teniendo un gran poder, no solo a través del gobierno actual, sino mediante otros mecanismos. Los veteranos del ejército siguen llegando a distintos pueblos indígenas a conformar asociaciones cuyo objetivo se encamina a degradar la lucha por la historia y la memoria de quienes murieron durante el genocidio de la década de 1980. Por desgracia existen quienes, doblegan su dignidad para defenderlos, no les importa que “los indios fueron, después de todo, un objeto del ejército y no el sujeto”.[8] La historia ha demostrado que el ejército guatemalteco es absolutamente capaz para atentar contra la vida de los Pueblos Indígenas, al extremo de provocar su exterminio.

….. El día 20 y 21 de junio, asistimos a la inhumación de cerca de doscientas osamentas encontradas en lo que fue el destacamento militar de San Juan Comalapa, Chimaltenango. Los espíritus de quienes fueron asesinados de las formas más atroces jamás imaginadas, parecieran decir: nos mataron, pero nunca les servimos, nunca los aceptamos como nuestros, nunca los aceptamos en nuestras vidas, nunca doblegaron nuestra voluntad, nunca doblegaron nuestra dignidad. Es la dignidad de nuestros muertos lo que nos obliga a no olvidar y a exigir que los responsables de tanta destrucción no sean alimentados por la impunidad.

Guatemala, 2 de julio del 2018

Foto de portada: Carla Molina


[1] Una publicación regular del Ejército de Guatemala en la primera parte del siglo XX, ver Adams, 1995.
[2] Soldados encargados de los trabajos operativos, tales como abrir caminos, construir puentes etc. En el contexto guatemalteco se usa como sinónimo de “cargador”, es decir, como mozo o sirviente en el ejército.
[3] Adams, Richard, 1995, Etnicidad en el Ejercito de la Guatemala Liberal (1870-1915), FLACSO, Guatemala.
[4] Ibíd., p. 22.
[5] Kuhsiek, en Adams, pp. 23-24.
[6] Relaciones Públicas de El Ejército de Guatemala, Ministerio de la Defensa, 1959.
[7] Nelson, Diana M. 2006, Man Ch’itil. Un dedo en la llaga. Cuerpos Políticos y Políticas del Cuerpo en Guatemala del Quinto Centenario. p. 171.
[8] Kuhsiek, en Adams, pp. 23-24.

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Guardo Tus Palabras

Pascual Felipe Pajarito

guardo tus palabras
en un jarrón de barro
para darles de beber
a las mariposas


ink’alam la tziij
chpaam jun nemalaj salsek
re b’la’ kin ya’b’eej kuk’ya’
jab’ q’os taq suluuy


Poema No. 4
Libro: Kuyo’ ni Loq’b’al Tziij / Palabras Para Vos
Autor: Kaypa’ Tz’iken / Pascual Felipe Pajarito
Nación Maya Tujaal – Guatemala

 

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Urpi Arawikuna -1-

Peta Yana Lucila Lema Otavalo

ella recoge sus cabellos
él agradece sus manos
sabe que no la olvidará
ella queda dichosa con la lluvia


pay paypak akchata watachikpi
pay paypak makikunata yupaycharka
payta mana kunkaytukushachu yuyarirka
payka shunku hunta alliyarishpa tamyawan sakirirka


Urpi Arawikuna / Poemas de Ternura
Autora:Yana Lucila Lema Otavalo
Nación Kichwa, Otavalo – Ecuador.

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¡No! ¡No fue el volcán!

¡No!
¡No fue el volcán!

Fue el sistema económico, político y social colonial y racista. Ha sido el despojo continuado y cínico el que ha obligado a nuestra gente a sobrevivir en los lugares más peligrosos, marginadas en la pobreza y extrema pobreza, exponiéndose a morir por inundaciones, por deslaves, por erupciones… 

Es un sistema que asesina con sus armas, pero también con robo, con corrupción, con desprecio, con indiferencia, con olvido…

 Desde hace 494 años, nuestra gente es asesinada día a día con hambre, por enfermedades curables, por luchar en pro de la justicia, por defender nuestros territorios…

Nunca debemos olvidar que el racismo mata, muchas veces con muerte lenta, muchas veces con muerte abrupta.

Solo nos queda continuar resistiendo y luchando.

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La miseria humana

Dra. Aura Cumes

La miseria humana: 

“Odiarás a tu prójimo como a ti mismo”

Por Aura Cumes

Hemos caído en la más honda miseria humana, como herencia de las caducas élites económicas, militares y políticas que nos han gobernado, que tienen en sus manos el gobierno, la política, las universidades, los medios de comunicación, la iglesia católica y ahora las iglesias evangélicas. 


¿Cómo es que los seres humanos podemos llegar a ser tan miserables, ruines y crueles? Por eso concuerdo con quien dijo irónicamente que los monos son demasiado buenos como para que los humanos podamos descender de ellos. Ah, pero parece que estoy escuchando vociferar a una multitud ofendida diciendo que ellos no descienden del horrible mono sino que están hechos a imagen y semejanza de Dios. ¡Vaya presunción! Y hablo ahora de religión porque una gran parte de guatemaltecos, empezando por el “presidente”, viven invocando a su dios aún en sus actos más ruines. La semana pasada una vez más, muchos de estos guatemaltecos abnegados cristianos (católicos, evangélicos, etc.) volvieron a sacar sus demonios en las redes sociales, periódicos y universidades, pisoteando la dignidad y la memoria de las víctimas del Conflicto Armado Interno, en ocasión de la sentencia por el caso Molina Theiseen. No es precisamente amor al prójimo, lo que sale de estos individuos que llenan las iglesias los domingos y que además dicen que hacen patria; todo lo contrario, es más que evidente que sus corazones están atrapados en el más profundo odio mientras sus cerebros están idiotizados; solo saben maquinar crueldad y miseria. Ellos revelan las conductas que les llevaron a cometer las atrocidades que ahora defienden con gran impunidad.

….. Si Guatemala, uno de los países más religiosos del mundo, es a la vez, uno de los más violentos ¿para qué está sirviendo la religión? Está claro que, en las iglesias, salvo excepciones, no enseñan a pensar, aunque debieran, por qué se asesinó a tanta gente civil durante el Conflicto Armado Interno, por qué se cometieron desapariciones y masacres especialmente contra comunidades indígenas; pero se supone que enseñan principios de “amor”, “paz”, “compasión” y “misericordia”, elementos básicos que pueden llevar a sorprendernos, a indignarnos y a llevar el dolor de los semejantes, cosa que no veo común entre las y los guatemaltecos. Lejos de ello, lo más común es observar una arrogancia “moral” para oponerse, sin pensar, a cosas como el aborto legal, mientras escupen sobre las víctimas niñas, niños, ancianas, ancianos, mujeres y hombres, asesinados con saña. La religión entonces, con excepciones, no parece estar cumpliendo el principio básico de hacer el bien al prójimo, sino está siendo útil para justificar el mal, para albergar la hipocresía humana, y últimamente se ha convertido en el refugio de los que huyen de las atrocidades que cometieron durante el Conflicto Armado Interno.

….. Me pregunto también que hacen las iglesias con el problema del racismo, base del genocidio en este país. ¿Estará ausente su discusión igual que en las universidades, en las escuelas, en los medios de comunicación? Es que la profundidad de esta miseria humana de la que hablo, tiene que ver con el racismo. En comentarios al condenable asesinato de la joven Maya-Mam, Claudia Patricia Gómez Gonzáles, por parte de la patrulla fronteriza, se leen comentarios como este:

….. “No era para matarla…pero seamos realistas muchos indios aquí en guate son huevones, borrachos y no quieren trabajar y luego piensan que en estados unidos los va a querer y no más llegando van a tener la gran vida, que luchen aquí que no sean huevones y que no quieran todo regalado”

….. La anterior nota, es firmada por María Isabel García Pedroza, una muchacha de piel oscura y en su fotografía la acompaña otra mujer de piel más oscura todavía, que si se hubiera tratado de ella, de igual manera el guardia fronterizo la hubiera asesinado; no, pero aquí ella es ladina, se ve al espejo y se observa blanca o quien sabe si gringa; desde su pobrísimo imaginario, es “muuuuy diferente” y superior a los “indios”, no solo física sino moralmente, por eso se atreve a despreciarnos y “aconsejarnos”. Es lo que Fanon llaman “pieles negras en máscaras blancas”. Tristemente esa muchacha García Pedroza es la viva imagen de la miseria humana y de lo ruin personificado; es incapaz de pensar en lo que dice, pero sí tiene poder para destruir la grandeza humana de quien desprecia, porque con sus palabras ha matado otra vez a la joven migrante que buscaba una mejor vida para ella y su familia. Cuando la leí recordé los motivos de muchos “ladinos” para avalar la muerte de “los indios” durante el llamado “Conflicto Armado Interno”.

….. Las y los guatemaltecos no podemos decir que vivimos en “sociedad” porque no nos defendemos en forma común, al contrario, algunos han matado a sus propios semejantes y se han comido sus vidas. Por eso, el mandamiento al revés les queda bien “odiarás a tu prójimo como a ti mismo”, porque no solo odian a sus semejantes, sino que se odian a sí mismos, como lo hace la muchacha racista. Cuando muchos guatemaltecos piden sangre, violencia, muerte, crean las condiciones para que la violencia misma les alcance, aunque estén rodeados de guardaespaldas.

….. Hemos caído en la más honda miseria humana, como herencia de las caducas élites económicas, militares y políticas que nos han gobernado, que tienen en sus manos el gobierno, la política, las universidades, los medios de comunicación, la iglesia católica y ahora las iglesias evangélicas. Ellos han inventado un dios y nos han metido miedo y culpa para no rebelarnos ante él. El dios del “presidente” Morales, el dios del genocida Ríos Montt que nunca descansara en paz, el dios de todos los asesinos durante el Conflicto Armado Interno y el dios de los patronos de estos como el tal Álvaro Arzú, es el mismo que trajeron los invasores en 1524, en nombre del cual inventaron los más crueles métodos de violencia contra los Pueblos Indígenas, que se replicaron durante el Conflicto Armado Interno y siguen aplicándose hasta la actualidad.

….. En lo que a mí respecta no quiero un dios ni dioses que avalen a genocidas, corruptos ni asesinos, no quiero a dioses que estén en contra de la vida. Son tan certeras las palabras de quien dijo: “creer en un dios cruel, hace crueles a los seres humanos”.

Foto de portada: Carla Molina

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Denuncia de Bernardo Caal Xol

Exigimos libertad para Bernardo Caal Xol, no a los juicios secretos de los presos políticos

Denuncia de Bernardo Caal Xol

No a los juicios secretos a las presas y presos políticos defensoras/es de nuestra madre tierra y de nuestro territorio

Compartimos una carta de denuncia sobre juicios secretos, escrita por nuestro compañero y hermano Bernardo Caal Xol, desde la prisión en la que se encuentra recluido injustamente.

Queja de Bernardo Caal Xol
Carta de denuncia escrita por Bernardo Caal Xol, desde la prisión.

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Notas Sobre Racismo Académico

Dra. Aura Cumes

“No se puede descolonizar el conocimiento sin destruir sus jerarquías raciales”

Por Aura Cumes

“Ser sirviente no es solo una situación laboral sino una condición racial/étnica y social, por eso “la sirvienta” y “el sirviente” pertenecen a un sector subordinado de la sociedad en tanto colectivo (como los pueblos indígenas o como pobres) y los patrones pertenecen al sector que gobierna (criollos, blancos, extranjeros, ladinos y mestizos). Esto mueve a pensar en cuáles son los mecanismos por los que los sirvientes son también los gobernados. Es allí donde la racionalidad patronal debe cuestionarse a la luz de cómo el sistema colonial organizó no solo el Estado, sino la sociedad y la vida misma.” 

“Existen esfuerzos por descolonizar el conocimiento desde los indígenas, pero nos encontramos con que el medio nacional en que se mueven nuestras ideas, terminan relegándolas más rápido que dialogando con ellas… Además nuestro intento de pensar con autonomía o independencia se ve afectado por la costumbre de querer vernos tutelados. Por eso, no se puede descolonizar el conocimiento sin destruir al mismo tiempo las jerarquías raciales y las relaciones de poder que lo soportan.”

“El ejercicio de lo político en sentido amplio no siempre está favorecido por la educación oficial, al contrario, la escolarización tiene la particularidad de promover el potencial económico de los cuerpos disminuyendo su fuerza política. Ha ido aumentando lentamente la cobertura educativa aunque los métodos, la calidad y el sentido de ésta, sigue siendo agresiva y disciplinaria para las mujeres indígenas. Pero es lo que hay, y aprovecharlo es muy importante también porque estas herramientas nos sirven, si así lo queremos, para cuestionar y desafiar al mismo sistema conociéndolo desde adentro.”

“Existen personajes mayas que fueron cautivados por los discursos indigenistas retomados por el multiculturalismo más superfluo para quienes el reconocimiento de la cultura es la solución de todos los problemas de los pueblos mayas. Para ellos no resulta problemático que “lo maya” convertido en emblema se adapte a cualquier discurso, incluso el orientado al despojo y a la represión.” 


 1. ¿Podrías comentarnos cuáles han sido hasta ahora los aprendizajes de tu paso por la academia, qué te gustaría resaltar?

Es difícil para mí pensar solo en términos de “aprendizajes”. El campo académico para quienes estamos en posiciones de subalternidad o inferiorización, aunque no lo queramos, es un lugar de poder y un campo de lucha, precisamente porque hay jerarquías y privilegios coloniales y patriarcales, que también le dan forma y sentido; pero desafortunadamente no se abre mucho a una autocrítica que permita dar cuenta de ello. Por ejemplo, salvando las excepciones, es común que a los indígenas que llegamos a estos espacios aun teniendo formación equivalente, no nos vean como colegas o interlocutores válidos, sino como quienes vamos a aportar insumos, experiencia, materia prima o rellenar la cuota de apariencia de “inclusión” de los indígenas. Muchos insisten en imponernos mentores como si nuestra existencia solo tiene sentido siendo discípulos.Hay centros de investigación o universidades que se mueven con habilidad para captar los nuevos discursos reivindicativos indígenas, campesinos y de mujeres, reproduciendo las jerarquías que afirman cuestionar. Sus dirigentes se hacen intocables a la crítica y cuando esto sucede se deshacen impunemente de los molestos indígenas no sin antes expropiar sus conocimientos. Sé de casos concretos algunos que han sido denunciados valientemente por investigadoras indígenas mujeres en la Universidad Rafael Landívar, otro caso mío acaecido en el 2013 al interior de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales (AVANCSO), y una lucha más librada en el Instituto de Estudios Interétnicos, comúnmente bajo la indiferencia de los colegas ladinos “con discursos solidarios” y mayas acomodados en esos espacios, con excepciones.

….. Debo decir, que hay colegas ladinos, mestizos y extranjeros que muestran su desacuerdo en que los conflictos y expulsión de los mayas de los centros de investigación se relacione con racismo pues ellos o ellas sin ser indígenas los han enfrentado también. Esto es cierto en parte, pero no hay que perder de vista, que las lógicas de las relaciones de poder, tocan el lado más vulnerable de los afectados. Es frecuente que a los indígenas, especialmente a las mujeres, se les grite, se les ningunee, se les dé órdenes, se les hable con imperativos, se les trate con indiferencia cuando no se les necesita, pero con una hipócrita deferencia cuando son necesarios. Por esta crítica un colega dijo en una oportunidad, “lo mejor entonces es no contratar indígenas, menos mujeres indígenas para evitarnos problemas”, y de hecho,hay quienes claramente optan por esta vía, me parece que es la más común. Estos académicos, orgullosos de su comportamiento “democrático” optan por ser neutrales, cuando se ha comprobado que los criterios de neutralidad, en sociedades que han generado desigualdades a partir de las diferencias –bien sean étnicas/raciales, de sexo/género y de cualquier otro tipo– generan efectos contrarios a los esperados: más que producir resultados igualadores perpetúan las desigualdades ya existentes.de sexo/género y de cualquier otro tipo– generan efectos contrarios a los esperados: más que producir resultados igualadores perpetúan las desigualdades ya existentes.de sexo/género y de cualquier otro tipo– generan efectos contrarios a los esperados: más que producir resultados igualadores perpetúan las desigualdades ya existentes.

….. Hay que recordar además que el racismo institucional no siempre es evidente, se da por reproducción de las condiciones, teniendo efectos tanto individuales como colectivos. Por eso, al retirarse la cooperación, que es la que sostiene en gran medida a los centros de investigación, ocurre que los espacios laborales se reducen, pero paradójicamente quienes van siendo expulsados son los indígenas principalmente las mujeres. A mi parecer el racismo en estos lugares se ha sofisticado, tiene formas perversas de operar y ocultarse.  Volviendo entonces a la pregunta ¿Qué he aprendido en la academia? He aprendido que el conocimiento, los métodos y las técnicas no son neutrales ni están fuera de las relaciones de poder. Por eso, nuestra experiencia como sujetos históricos indígenas, nos permite dar cuenta de las relaciones de poder y de dominación,desde otros lugares y perspectivas. Nuestra visión es fundamental para crear interpelando a la vez las formaciones ideológicas y epistemológicas dominantes, pero también a las jerarquías coloniales y patriarcales que subyacen a las condiciones de generación de conocimiento. He insistido en algo que me parece perfectamente posible si se quisiera: que nuestras voces alcancen un estatus dialógico; ni más ni menos.

2. Cuéntanos un poco acerca del trabajo de investigación que te encuentras llevando a cabo en este momento.

Lo último ha sido mi tesis doctoral en que me propuse problematizar la “naturaleza” del “trabajo doméstico” a la luz de las condiciones históricas, las estructuras sociales y de poder de las que forma parte. Exploré cual es el sistema de relaciones sociales en que las mujeres indígenas, en particular, son convertidas en “sirvientas”. En otras palabras busqué entender a qué tipo de organización social y a qué economía política responde esta forma de dividir socialmente el trabajo, que se basa en un método jerárquico y necesita de mecanismos de despojo para funcionar. La investigación me ha llevado a pensar que el “trabajo doméstico” contemporáneo en Guatemala, más que un empleo o categoría ocupacional, responde a una institución de servidumbre producida y normada en relaciones coloniales-patriarcales de poder. Esto significa que el encuentro,la interacción y la dependencia entre “patronas” y “sirvientas”, están inscrita en una “cultura de servidumbre” que normaliza las relaciones de dominación con que se configuran tanto la esfera pública como la privada. Así, la casa (el hogar o la familia) no es un espacio privado ajeno sino un ente conformado y conformador de la sociedad pues funciona de acuerdo a las lógicas organizativas, los imaginarios, los mandatos y las formas típicas de autoridad. Si la casa es un espacio de dominación privada es también un lugar donde esta dominación puede desestabilizarse, es por eso que el ideal “civilizatorio” deseado para las “sirvientas”, está enfocado a la fabricación de una buena trabajadora, o más bien, una “buena sirvienta”, pues esta disciplina busca mantener la estabilidad de la servidumbre frente a los mecanismos que la desafían.

….. El papel que las “sirvientas” cumplen en las casas, es el imaginario social deseado para los indígenas, las mujeres y los pobres en la sociedad guatemalteca. Pensar a la trabajadora como “sirvienta” y al trabajo doméstico como servidumbre, es una racionalidad compartida por la sociedad en su conjunto. Es decir, cualquier empleador puede disfrutar y por ello defender esta institución de servidumbre porque está configurada en su beneficio. Ser sirviente no es solo una situación laboral sino una condición racial/étnica y social, por eso “la sirvienta” y “el sirviente” pertenecen a un sector subordinado de la sociedad en tanto colectivo (como los pueblos indígenas o como pobres) y los patrones pertenecen al sector que gobierna (criollos, blancos, extranjeros, ladinos y mestizos).Esto mueve a pensar en cuáles son los mecanismos por los que los sirvientes son también los gobernados. Es allí donde la racionalidad patronal debe cuestionarse a la luz de cómo el sistema colonial organizó no solo el Estado, sino la sociedad y la vida misma.

3. Alrededor de los Acuerdos de Paz existió en Guatemala un importante movimiento maya. ¿Cuál es tu lectura de los espacios ganados y los aspectos más frágiles del mismo, a varias décadas de su emergencia?

Esta efervescencia de organizaciones y personalidades mayas dedicados a las reivindicaciones político-culturales ha pasado. Ahora vivimos otro tiempo en que hay una acción política intensa en las localidades que enfrentan procesos de despojo por la intrusión de proyectos extractivos. Muchos de estos movimientos locales tienen un fuerte arraigo histórico, reflejan una trayectoria de lucha política, es decir que no se articulan hasta ahora, por eso la realidad actual que amenaza la vida de sus habitantes genera caminos de convergencia en torno a la defensa común de la vida y del territorio. Pero me parece que hay luchas locales que retoman parte del legado de las organizaciones o el movimiento maya. El orgullo de ser mayas, tener un idioma, cultura, cosmovisión, espiritualidad y su definición como pueblo aporta a las ideas locales de autonomía que se están estructurando alrededor de la defensa del territorio. No estoy hablando con esto, de algo que fluye de arriba hacia abajo, para nada, al contrario, éstos movimientos locales se auto-convocan y aprovechan ideas producidas por el pasado movimiento maya. Esto no tendría por qué ser raro pues las organizaciones y el movimiento maya se alimentaron en su momento de lógicas comunitarias, políticas y culturales que forman parte de la vida social de los indígenas. Por otro lado, este encuentro no significa que los actores mayanistas estén vinculados a las luchas locales, algunos si lo están, pero a muchos otros se les ven distantes, otros incluso forman parte o se convirtieron en aliados de los gobiernos de turno que se relacionan con los pueblos indígenas a través de la represión. Existen personajes mayas que fueron cautivados por los discursos indigenistas retomados por el multiculturalismo más superfluo para quienes el reconocimiento de la cultura es la solución de todos los problemas de los pueblos mayas. Para ellos no resulta problemático que “lo maya” convertido en emblema se adapte a cualquier discurso, incluso el orientado al despojo y a la represión.

4. En las últimas décadas se ha hablado de una mayor participación de las mujeres indígenas en la vida social del país y de un mayor acceso de las mujeres a la educación. ¿Cuál sería tu valoración sobre esto?

Yo me atrevo a decir que “la participación de las mujeres indígenas” como se dice en la pregunta, ha sido una constante en la historia de este país. Aunque no abundan los registros del pasado, los pocos que hay, nos hablan de mujeres que siempre han cuestionado las formas de poder, pero que también por ello han sido reprimidas y forzadas a aceptar un “rol doméstico” o de reproducción privada, no tanto de su familia, sino de las familias no indígenas de este país. Los cuerpos y los poderes productivos y reproductivos de las mujeres indígenas y pobres han sido expropiados y colocados al servicio de la economía política colonial de Guatemala. Me parece que lo que ha habido en los últimos tiempos es una visibilidad y un reconocimiento incipiente de su participación.La promoción de su participación y quehacer político se da un contexto relativamente favorable para romper con esta condición de servidumbre impuesta por el mismo sistema que ahora piensa que nos da oportunidades. No nos dejemos engañar con esto. Recordemos que en las luchas actuales por la defensa del territorio las mujeres están a la vanguardia, defendiendo la vida, los territorios y los bienes naturales, creando comunidad y sociedad, es decir haciendo una política distinta e innovadora, pero han sido impunemente reprimidas, perseguidas, capturadas, porque el poder colonial y patriarcal las quiere ver sumisas.Recordemos que en las luchas actuales por la defensa del territorio las mujeres están a la vanguardia, defendiendo la vida, los territorios y los bienes naturales, creando comunidad y sociedad, es decir haciendo una política distinta e innovadora, pero han sido impunemente reprimidas, perseguidas, capturadas, porque el poder colonial y patriarcal las quiere ver sumisas.Recordemos que en las luchas actuales por la defensa del territorio las mujeres están a la vanguardia, defendiendo la vida, los territorios y los bienes naturales, creando comunidad y sociedad, es decir haciendo una política distinta e innovadora, pero han sido impunemente reprimidas, perseguidas, capturadas, porque el poder colonial y patriarcal las quiere ver sumisas.

….. El ejercicio de lo político en sentido amplio, no siempre está favorecido por la educación oficial, al contrario, la escolarización tiene la particularidad de promover el potencial económico de los cuerpos disminuyendo su fuerza política. Concuerdo en que ha ido aumentando lentamente la cobertura educativa aunque los métodos, la calidad y el sentido de ésta, sigue siendo agresiva y disciplinaria para las mujeres indígenas. Pero es lo que hay, y aprovecharlo es muy importante también porque estas herramientas nos sirven, si así lo queremos, para cuestionar y desafiar al mismo sistema conociéndolo desde adentro.

5. Se ha reflexionado acerca de las especificidades culturales que se nombran a sí mismas en Guatemala, es decir, que van más allá de genealogías propuestas desde espacios de poder, pero también del esencialismo, explorando la existencia de saberes específicos y de micropolíticas que escapan a una supuesta universalidad histórica. A la luz de lo anterior ¿crees que actualmente existen en Guatemala intentos de descolonizar el conocimiento desde las reflexiones y las obras de académicos e intelectuales indígenas?

Me cuesta comprender a que se le llama “especificidades culturales” ¿Qué es lo que le da a algo, la categoría de específico? ¿Su minorización o marginalidad? En este sentido yo diría que los indígenas no somos una especificidad cultural. Utilizando estas mismas categorías podríamos pensar en que hay muchas especificidades que se han impuesto como universales, pero son eso, especificidades que tienen el problema de pensarse a sí mismos como universales. Esta es claramente la raíz de lo colonial, que una especificidad se coloca como universal y domina.

….. Sobre los intentos de descolonizar el conocimiento, me parece que es a los indígenas actores políticos y académicos, a quienes más nos ha interesado hablar de ello últimamente. Quienes no son indígenas con raras excepciones, no lo tienen como prioridad ¿por qué? este es otro gran tema. Los académicos e intelectuales tanto no indígenas como mayas que hablaron de Guatemala como una sociedad colonial hace cuatro o tres décadas no tuvieron una interlocución que permitiera debatir sus ideas. Pero ahora, hay un fenómeno que llama mi atención. De pronto en Guatemala se empieza a hablar de colonialidad, una tendencia que se ha vuelto novedad en toda Latinoamérica, y es propuesto por académicos no indígenas quienes por su posición de poder en la generación de conocimientos han llegado hasta nosotros. Estas producciones son valiosas, necesarias, indudablemente; sabemos que son voces del sur en el norte, pero lo curioso es que se las recibe en muchos lugares de Latinoamérica como voces del norte para nuestro sur, porque no se les da una categoría dialogante, sino se les otorga exclusividad o superioridad en el análisis de lo colonial, subordinando o ignorando las producciones locales. Basados en estos estudios, de pronto se habla de la condición colonial de Latinoamérica frente a EE.UU o Europa, pero se deja de lado el colonialismo interno y su conexión con el colonialismo externo. De pronto surgen intelectuales,académicos o artistas no indígenas de los países del “tercer mundo” que se sienten colonizados frente a sus colegas del norte, pero ¿en qué momento van a revisar y cuestionar su posición de poder como no indígenas al interior de sus países?

….. Por las lógicas del conocimiento colonizado que hemos heredado, es habitual que para entender nuestras realidades miremos primero hacia afuera, o quizás exclusivamente hacia un exterior a quien concedemos autoridad. Esto ha pasado ya con las teorías de izquierda y feministas. La problematización de lo colonial desde los investigadores indígenas en Guatemala, sigue teniendo poco eco, pero seguimos pensando en ello. Esa es una prioridad de nuestro pequeño colectivo como Comunidad de Estudios Mayas. Nuestra insistencia es pensar el colonialismo como una realidad contemporánea, activa, contestada también; quizá esto nos diferencia de investigadores ladinos, mestizos o extranjeros que estudian Guatemala, que ven el colonialismo como una época pasada. De manera que si existen esfuerzos por descolonizar el conocimiento desde los indígenas,pero nos encontramos con que el medio nacional en que se mueven nuestras ideas, terminan relegándolas más rápido que dialogando con ellas, porque nuestro lugar en la investigación es la del sujeto subalternizado. Además nuestro intento de pensar con autonomía o independencia se ve afectado por la costumbre de querer vernos tutelados. Por eso, no se puede descolonizar el conocimiento sin destruir al mismo tiempo las jerarquías raciales y las relaciones de poder que lo soportan.no se puede descolonizar el conocimiento sin destruir al mismo tiempo las jerarquías raciales y las relaciones de poder que lo soportan.no se puede descolonizar el conocimiento sin destruir al mismo tiempo las jerarquías raciales y las relaciones de poder que lo soportan.

6. Dentro de las reflexiones contemporáneas acerca de la etnicidad existen diferentes posiciones, algunas de ellas contrapuestas de manera radical. Algunos prefieren hablar desde un esencialismo que pareciera estar mediado por una posición política de reivindicación de lo Maya ancestral; otros, sin embargo, reflexionan sobre la identidad desde posiciones menos rígidas. ¿Crees que actualmente podría hablarse de nuevas identidades indígenas? Y ¿cómo se sitúan las mujeres dentro del marco anterior?

Efectivamente hay posiciones rígidas, como ustedes dicen, de entender el ser maya, hay otras más fluidas y otras más pluralistas. Muchas mujeres, yo soy una de ellas, hemos criticado las posiciones rígidas porque éstas lo que hacen es negar la historia que nos ha producido como mayas. En aquel tiempo en el estudio “mayanización y vida cotidiana”, opiné y lo sigo sosteniendo, que nos unificaría más una identidad política como mayas, que una identidad cultural en sentido limitado. Opino que las posiciones rígidas no están solo en las mujeres y hombres mayas, he visto a hombres y mujeres ladinos, mestizos y extranjeros que difunden estas ideas rígidas, que podríamos definir como esencialismo, limitando la posibilidad de que las y los mayas podamos construir en pluralidad. Lo que hacen es usar su autoridad,para legitimar una corriente con la que ellas o ellos se sienten a gusto. Esto me parece muy peligroso porque están interviniendo directamente en nuestra libertad para crear desde la heterogeneidad que es donde me parece que se puede construir. Pienso que reconocer que somos heterogéneos y hacer intentos de construir desde allí, nos permitirá también desligarnos de las ideologías conservadoras y monistas de las que también somos herederos.

Nota: Extracto de entrevista realizada el 31 de marzo del 2014, por Anabella Acevedo y Rossina Cazali, denominado “Conversación con Aura Cumes”, publicada en Revista, Bienal de Arte Paiz.

Fotografía: Carla Molina, 2018.

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Mis palabras

Pascual Felipe Pajarito

Poema 1.

to’ ni tziij

xin taq b’iik
chipam li kiq’iiq’,
chipam li jurjuteem rel q’aaq’

totb’eej xqara’ chipam
ri jinwiik li laq’laj juyob’
pir sik’neem li b’alaam, li utiiw

na’taj ni tziij
pil mayuul rel saqarb’al,
rel la’aq’ab’

ni tziij kat riyb’eej
re kir tz’uliij la wanma’

escucha mis palabras

te las mandé
en el susurro de los vientos
y en el canto del fuego

escúchalas también
en los latidos de los cerros
y en el rugir de los jaguares

siéntelas en el agua
en la neblina de la madrugada
y de la noche

mis palabras te esperan
para abrazar tu corazón

Fuente: Kuyo’ ni loq’b’al tziij / palabras para vos. Tujaal Ediciones, 2016.

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Genocidio y Memoria

Élites anticomunistas: un retrato de la crueldad

Por Aura Cumes

Lo que se obtiene con violencia, se defiende con violencia dijo M. Gandhi. Esta frase queda como anillo al dedo a las élites que, una vez más, han obstruido el camino de la justicia, invocando al comunismo y al anticomunismo. Para estas élites parece que el mundo no camina. Su actitud cínica de justificar violaciones, mutilaciones, horrendos asesinatos, exterminio de comunidades mayas y rurales, como una heroica manera de acabar con el comunismo y defender la patria, solo agrega más sentido a su extraordinaria brutalidad. Así exhiben que se nutren del autoritarismo, del anticomunismo y del racismo, lo que les impide construir una verdadera nación e imposibilita que otras y otros la construyan. Cual amos medievales siguen fincando su poder en “el derecho” de matar para arrancar obediencia. Es así como se han relacionado con el pueblo maya, xinca, garífuna y con las poblaciones ladinas empobrecidas y rurales.

….. Esta tenebrosa élite ha demostrado por sí misma que no es apta para gobernar, pues constituye un verdadero atentado contra la vida. Así ha minado la existencia del grandioso pueblo maya y eliminado la valiosa vida de tantas revolucionarias y revolucionarios. Sabemos que estas élites son un peligro para la vida y sin embargo gobiernan, extremo que solo lo permite la forma perversa que ha tomado la política en Guatemala. Son además consentidos por quienes se han dejado seducir y han metabolizado sus premisas como única forma de “vivir en sociedad”. En países donde no conocemos más que dictaduras es fácil conceder a los tiranos, el derecho a gobernarnos.

….. Lejos de gobernar, estas élites deberían ser enjuiciadas por la descomposición social que han provocado en Guatemala. El ejército fabricó individuos autómatas penetrando profundamente en sus psiquis, dirigió con terror la polarización de la sociedad, sembró el miedo y el silencio. Como instrumento efectivo fomentó una virilidad asesina en los hombres instruidos como kaibiles, en los reclutados forzosamente como soldados y en los convertidos en patrulleros. Su fin fue crear seres impávidos, duros y sanguinarios que al torturar reprimieran cualquier signo de compasión y que al matar imitaran a las fieras y a las aves de rapiña. Hay hombres cuyas vidas no quedaron atrapadas en este macabro aprendizaje, pero los hábitos de muchos otros, han sido marcados por esta experiencia, cuyo costo lo sufren ahora tantas mujeres violentadas, niñas y niños agredidos.

….. Uniendo guerra fría y colonialismo interno, anticomunismo y racismo, el ejército aplicó sistemáticamente procedimientos de diferenciación y separación entre “indios buenos” e “indios malos”, estos últimos entendidos como subversivos, comunistas e insurgentes, aniquilados a partir de la sospecha. Así lo da a entender el mismo Otto Pérez Molina en la entrevista dada a Fernando del Rincón en CNN el 10 de mayo pasado. Cuando el entrevistador preguntó qué quiso decir -en 1982- al afirmarle al periodista Allan Nairn: “todas las familias están con la guerrilla”, Pérez Molina vociferó que “En el 82, la facción de la guerrilla…EGP involucró a las familias completas. No respeto edades. Desde los ancianos hasta los niños más pequeños, les pusieron pseudónimos. Tomaron el poder local…”.

….. De esta fácil verborrea del actual presidente solo destila una condenable irresponsabilidad. Cuando extrañados, dicen que no hubo intención de desaparecer a un pueblo, raza o etnia determinada, no se dan cuenta que están exteriorizando lo peor de su verdad. Lo vejatorio está precisamente en esa falta de voluntad, en la facilidad, en la normalidad con que se asesina a los indígenas. Así pues, la aversión al comunismo se consumó, aunque no solo, exterminando comunidades mayas, pasando por los más crueles mecanismos de muerte a niños, mujeres, ancianos y hombres desarmados.

….. El anticomunismo desde el Estado, hizo una guerra planificada contra la guerrilla, pero paralelamente permitió que se cometieran atrocidades que siempre se había deseado contra “los indios” por ser “indios indeseables”. Desviar el castigo contra el comunismo hacia “los indios”, daba también la impresión de mayor efectividad pues se magnificaba al enemigo. Eso generaba simpatía en determinada población especialmente urbana, criolla y ladina, insensibilizada ante la existencia y la muerte de “los indios”.

….. Lo amargo es enterarse de cómo ciertos individuos de izquierda que jamás se han interesado en pensar con seriedad lo que significa ser tratado como “indio” o “india” en este país, pasaron por alto como se había encarnado en la sociedad, la historia colonial. Pero la paradoja es actual cuando coinciden con los simples versos del anticomunismo: “a los indios se les mató por guerrilleros y no por indios”. Con ello quieren conminarnos al silencio para “evitar polarizar a este país”. Ojala podamos construir una memoria lo suficientemente vívida, crítica y autocrítica, para que esto, no se repita en nuestra historia.

….. Así como no son aptas para gobernar, estas élites han confirmado que tampoco tienen liderazgo moral e intelectual. Es común que al hablar evidencien que el pensamiento, el razonamiento, el sentido de la justicia y de la libertad no son lo suyo, lo son eso sí, el rumor y la propaganda para encender miedos, odios y agitar emociones violentas. Para muestra, un profesor que se dice así mismo liberal, se da el lujo de congratularse con Ríos Montt porque “él hizo en los años ochenta lo digno y lo apropiado” (Elperiódico 22/05/13). Sin el más más mínimo razonamiento respalda hechos tan atroces. Sus palabras llenas de odio, impregnadas de las elementales emociones distan de ser las de un profesor digno, menos culto, sin embargo “enseña” en un espacio que, en este país, quedó perfecto a su pensamiento retrógrado. No me extraña que se atreva a condenar la injerencia extranjera, cuando él es el fiel ejemplo de lo que detesta.

….. ¿Qué podemos aprender de estas élites? Nada. Hay graves males que el dinero no cura. Ellos tienen sobradas condiciones para crear pensamiento, ciencia, arte, literatura, música, innovaciones políticas y tecnológicas en un país con el extraordinario privilegio de la pluralidad. Pero no, estas élites ensimismadas solo saben de sangre, de armas y de violencia, solo conocen de represión, saqueo y depredación. Y así pretenden “instruirnos”, “conducirnos”, “moralizarnos”, “civilizarnos”. Nunca es tarde para que reconozcan que sus métodos medievales y sanguinarios jamás levantarán al país, al contrario lo hundirán más como pasa en estos momentos. Por eso, usamos nuestras palabras para decirles, que su crueldad es algo inconcebible en nuestras vidas. Su brutalidad no cabe en la existencia de quienes si queremos celebrar la vida, no como un castigo, sino como un evento hermoso y fecundo.

Guatemala, 31 de mayo del 2013.

Fotografía por Carla Molina

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mis pies

Pascual Felipe Pajarito

me duelen los pies
al caminar

          por el peso
          de los abrazos
                    que guardo
                    para dártelos 

(© Kaypa’ Tz’iken/Pascual Felipe Pajarito)

 

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