La Madre Luna Tsotsil

La Madre Luna Tsotsil

Por las noches me canta
por las noches me platica.
Ella me cuenta sus secretos
y yo le cuento los míos.

Entre los maizales jugamos
me escondo y ella me busca
me alumbra con sus ojos
y juntas nos reímos.

A la orilla de los ríos
nos peinamos cantando.
Bordamos nuestras naguas
tejemos nuestro huipil.

Ella nunca se cansa
siempre despierta está
cuidando a los niños del campo
a los niños de la ciudad.

Es la hermana de las estrellas
rebozo para las niñas de la calle
abraza a las niñas en el hospital
es nuestra Madre Luna Tsotsil.


Jch’ul Me’tik U

Ta ch’ul ak’ubal xi sk’eojinta
ta ch’ul ak’ubal xi sk’opon.
Stuk xi slo’ilatabe xk’uxul yo’oton
xk’uxul ko’oton ta jchikintabe.

Ta yut ch’ul chobtik xitajinkutik
ta jnak’ jba stuke xi sa’
ta xojobtasun ta sat
tsobol xitseinkutik.

Ta sti’ uk’umaltik
ta k’eojimol ta jtus stsatsal jolkotik.
Ta jluch jtsekkotik
chilil ta jalkotik.

Stuke mu xlubtsaj
kuxul ta sba skotol balumil
xcha’bi ololetik ta osil
xcha’bi olol ta teklumetik.

Ja’ vixil yu’un skotol ch’ul k’anal
ja’ spots olol tsebetik ta be
sluts’ ololetik oyik ta poxtael
ja’ bats’i jCh’ul Me’tik U.

Foto de portada: Francisco Lion


Jch’ul Me’tik U / La Madre Luna Tsotsil
Autor: Xun Betan
Nación Maya Tsotsil, Chiapas–México

Comparte en sus redes:

Nuestras raíces y nuestra dignidad nos mantienen vivos

Dra. Aura Cumes

Nuestras raíces y nuestra dignidad nos mantienen vivos

Por Aura Cumes

Algunos antropólogos norteamericanos, a mediados del siglo pasado vaticinaron que para inicios del siglo XXI, los mayas habríamos desaparecido debido a un acelerado proceso de ladinización, pero fallaron en sus cálculos y seguimos vivos. Sin embargo, también es importante pensar en todas las aristas de por qué los censos cada vez reflejan que somos menos. Por supuesto, una de las razones para ello es lo que se ha llamado el “etnocidio estadístico” donde existe una intencionalidad de convertirnos en minoría para disminuir nuestra fuerza política. Pero también es importante pensar qué tan difícil es autoidentificarse como indígena, como maya, como  poqomchi’, kaqchikel, achi’, k’iche’, etc., en este momento en que el racismo sigue siendo crudo, pero que a la vez existe un bombardeo por borrarnos y pensarnos bajo los conceptos patrioteros de: “guatemaltecos”, “chapines”, “seres humanos” o “hijos de Dios”.
….. ¿Si hay tanta hostilidad contra quienes se identifican abiertamente como mayas o como indígenas, cómo es que ustedes no han desaparecido, por qué no se han ladinizado, cómo es qué siguen existiendo?, me preguntó una periodista hace varios años. Retomo algunas notas de esta entrevista para compartirlas, a propósito del censo 2018 y la discusión sobre las “identidades”.

¿Por qué el racismo cotidiano no ha terminado con la identidad indígena o maya?

Pienso que ha habido, al menos, tres formas de responder a esa hostilidad: la negación a partir de la negación, el ocultamiento a partir de la negación y la afirmación a partir de la negación.
….. En el primer caso, frente a la humillación, maltrato y despojo colonial sistemático, hay personas que pueden llegar a auto-despreciarse, a avergonzarse de sí mismas, y por lo tanto a querer despojarse de aquello que se usa como argumento para su inferiorización. En suma se niegan a sí mismos, buscan pasar desapercibidos o en otros casos procuran parecerse a quienes les dominan; su conducta coincide con la identidad inferiorizada que les impone el dominante. Ha sucedido con mucha gente que como mecanismo de sobrevivencia, empieza por ocultar lo que externamente lo define como indígena, deja de hablar el idioma maya y lo rechaza, cambia de apellido o lo pronuncia de otra manera, cambia de vestimenta, se emparenta con una persona a la que considera “superior”, etc. Pero junto a ello, odia sus raíces, desprecia a la gente que le recuerda su pasado y desearía que los indígenas o mayas no existieran más. A mi criterio, aquí se da un proceso de ladinización o des-indigenización.
….. En el segundo caso, hay un proceso de ocultamiento, recuerdo mi experiencia en la escuela y las jóvenes que buscaban al máximo parecerse a las ladinas, incluso sufrían cuando había que llegar sin uniforme porque era cuando “se notaba” quien era “india” y quién no. Esto no suele ser poca cosa a esa edad, recuerdo que un día cuando había que llegar sin uniforme varias chicas ladinas me retiraron su amistad por “ser de corte” y por lo tanto por ser “sucia y apestosa” según ellas. Si ser indígena o maya abiertamente, es ser objeto de una cruda agresión, hay muchas personas que preferirán ocultarse, pero esto no significa automáticamente ladinización, más aún si se tienen redes familiares fuertemente mayas.
….. En el tercer caso: la afirmación a partir de la negación, surge cuando frente a una inferiorización sistemática se obtiene el resultado contrario: un orgullo y una reafirmación de lo que se es. Muchas veces hemos escuchado la respuesta “soy indio y qué”, cuando alguien quiere humillar a una persona indígena, llamándolo de esa manera. Esta opción es contraria al ocultamiento para protegerse del racismo. Aquí se va por la cotidianidad con todo, enfrentando la crueldad del racismo, sabiéndose abiertamente indígena, natural o maya. Esta es la experiencia de mucha gente, pero especialmente de las mujeres, que portan la indumentaria maya en todos los espacios de la vida, y sobre quienes, quiérase o no, se afianza en gran medida el Pueblo Maya contemporáneo.

¿Así como hay gente que se ladiniza, pueden en algún momento volver a sus raíces?

Podría ser, aunque de momento esto es difícil porque la ladinización lleva consigo la arrogancia de pensarse “evolucionado”, frente a lo indígena que se ve “estancado”, “atrasado”. Lo que es más evidente, es que las personas que no renuncian a ser indígena, sino que lo ocultan, su siguiente paso no sea la ladinización, sino la opción de vivir públicamente como indígenas o como mayas, y luchar como tales. Hay ejemplos claros de mujeres que habían dejado de usar la indumentaria maya y la retoman, esto no es poca cosa, porque viven con el cuerpo la experiencia de encarnar el ser indígena o maya. Recordemos que el racismo pasa por el cuerpo, no solo por la cabeza.
….. Pero, por el otro lado, cualquier persona, y en este caso los mayas podemos vivir estratégicamente en varias “culturas” sin que estas amenacen el ser maya. De hecho, muchos mayas, somos al menos “bi-culturales” en este país. Hablamos idiomas mayas, más español y otros idiomas extranjeros porque es perfectamente posible. Nos manejamos en la “cultura” “occidental” y en la maya, pero nos afirmamos como mayas, y buscamos que nuestra vida se nutra con la visión de mundo y de la cultura que queremos dignificar luego de los intentos de aniquilación. Es decir, el ser indígena o maya no se define exclusivamente por los elementos materiales, sino además por lo que significa social y política serlo.
….. Los mayas como colectivos, hemos sido dominados con fines de despojo y por lo tanto, la reivindicación del ser maya, debiera tener presente la historia y la memoria colectiva, aquí nuestra identidad ya no es solamente social sino además política. Caminar como colectivo, está siendo cuesta arriba, porque por ejemplo, el multiculturalismo liberal, promueve soluciones individuales a lo que fue sometido como colectivo, situación que puede representar una derrota para nuestros Pueblos.

¿Hay gente indígena urbana que se siente discriminada por otros indígenas, porque se le piensa ladinizada?

Es paradójico cuando olvidamos la compleja historia que nos atraviesa y pensamos que el no hablar el idioma, o no usar el traje maya, es exclusivamente una elección individual. Pero también esto es comprensible porque hay gente indígena que en medio del auto-desprecio se mofa de no hablar un idioma maya, procuran “limpiar” su acento indígena, pero sí se enorgullecen de hablar inglés u otro idioma extranjero. Cuando las identidades están frágiles estos ataques del mismo grupo suelen causar incomodidad, pero cuando están fuertes no suelen trascender. Con todo, las identidades, aún las del mismo colectivo, no son uniformes, la historia ha trazado lo que somos. Hay que tener cuidado que las identidades, no se piensen cerradas y esclavizadoras, sino liberadoras y creadoras. Y en el caso de quienes, como los mayas, hemos sobrevivido a los intentos de aniquilación, nuestras identidades deben construirse en un diálogo entre nuestro pasado, presente y futuro.

¿Hasta cuándo podremos descansar del racismo? ¿Cómo superarlo?

El primer paso para superar el racismo es reconocer que existe y nos involucra. Pero es común que en Guatemala no se quiera ni hablar de ese problema porque el racismo estructural representa los despojos de muchos para sostener los privilegios de pocos. Ve usted cómo, cuando se habla de este problema inmediatamente se censura, se culpa a los indígenas del racismo, no hay serenidad para hablarlo, esto nos conduce al problema de aplazar su solución. El silencio no soluciona el problema, solo lo ahonda.
….. También suele suceder que la gente confunde el racismo con cualquier cosa o lo ve solamente como una forma de discriminación. El racismo no es cualquier cosa, es la base de la estructuración colonial de lo que hoy es Guatemala. En esta lógica, el desafío a la estructura colonial consiste en derrotar el hecho de que los indígenas seamos vistos y tratados como la servidumbre de este país. La supremacía extranjera, criolla y ladina de este país no quiere aceptarnos como sujetos políticos colectivos y quiere seguir pensándonos como servidumbre. Ahora con el censo 2018, se siguen preguntando ¿y qué hacemos con los indígenas?, las mismas viejas preguntas que se hicieron los colonizadores, españoles, criollos y ladinos a lo largo de nuestra historia: ¿qué hacer con el indio?, ¿qué hacemos con el problema indígena? Nosotros sabemos que queremos hacer con nuestro destino, en medio de nuestras complejidades, la primera solución sería que dejen de matarnos cuando pensamos por nosotros mismos.
….. ¿Cómo mantenernos vivos como Pueblos? Desafiando al sistema colonial, reafirmando nuestra dignidad de ser mayas, no olvidando nuestra historia, teniendo viva nuestra memoria, retornando a nuestras raíces, defendiéndonos como Pueblo y no solo como individuos, solo de esa manera seguiremos vivos como Pueblos.

Guatemala, 18 de julio del 2018.

Foto de portada: Carla Molina

Comparte en sus redes:

Pronunciamiento ante espectáculo RACISTA en FILGUA 2018

PRONUNCIAMIENTO
ANTE EL VIL ESPECTÁCULO FOLCLÓRICO EN LA INAUGURACIÓN DE FILGUA

Las organizaciones abajo firmantes, manifestamos nuestra indignación y repudio ante el vil espectáculo folclórico con que se abrió la Feria del Libro (FILGUA) el día de ayer (12-julio-2018). Los Pueblos Indígenas en este país hemos venido realizando un intenso e incansable trabajo en contra del racismo en todas sus formas y manifestaciones. Sin embargo, una vez más observamos con desconcierto cómo existen sectores que ponen oídos sordos a estas luchas, y de forma descarada siguen degradando la imagen de las mujeres y hombres indígenas, para fines de espectáculos, atractivos para sus negocios.

Una vez más, les recordamos que disfrazar a mujeres y hombres “no indígenas” de “inditas” e “inditos”, como suelen decir los ladinos racistas de este país, es degradar a quienes formamos parte de estos Pueblos y de quienes luchamos por una existencia digna. Pero, notamos que es aún más perverso, usar discursos multiculturales para encubrir sus formas de racismo, tales como argumentar que “FILGUA se ha convertido también en una fiesta de la cultura y la diversidad. Mediante la lectura no solo crecemos intelectualmente, sino nos acercamos entre nosotros”, como lo dijo el presidente de la Asociación Gremial de Editores, mientras pisoteaban nuestra dignidad de la manera que se hizo.

Frente a esto, invitamos a todas las personas académicas, activistas sociales, feministas, integrantes de Pueblos Indígenas, que presentarán sus libros en FILGUA a pronunciarse públicamente frente a actos como estos, y no quedarse callados, principalmente a todas aquellas personas que escriben “sobre los Pueblos Indígenas” o sobre la realidad colonial de este país. Es muy común encontrar académicos y escritores con grandiosos libros pero incapaces de confrontar el racismo de forma directa en la cotidianidad. Estamos viviendo un momento de gran saqueo y despojo contra los Pueblos Indígenas, esto tan solo es una pequeña muestra, por lo tanto hacemos un llamado a dignidad, a la coherencia y a la firmeza para frenar la producción del racismo en nuestro país, en todas sus formas.

  • Movimiento Nacional de Tejedoras
  • Comunicad de Estudios Mayas
  • TUJAAL.ORG
  • AFEDES
  • Bufete para Pueblos Indígenas
  • Ruchajixik ri qana’ojbäl
  • WAQIB’ KEJ
  • Sector de Mujeres
  • SEFCA
  • CALDH
  • Fundación Guillermo Toriello
  • Mujeres Positivas en Acción
  • Casa Colibrí
Comparte en sus redes:

Urpi Arawikuna -2-

Peta Yana Lucila Lema Otavalo

aunque yo miro tus ojos
los tuyos a la montaña miran
sabrás que mañana
esos, tus ojos, míos mismos serán
-los sueños no se equivocan-
dicen las interpretadoras de sueños


ñuka kampa ñawita hapishpa rikukpipash
kampa ñawikunaka hawa urkuta rikunakun
kayaka chay kampa ñawikuna ñukapakllatami kanka
-muskuykunaka mana  pantanchu- ninmi
muskuypi rikuk mamakunaka


Urpi Arawikuna / Poemas de Ternura
Autora:Yana Lucila Lema Otavalo
Nación Kichwa, Otavalo – Ecuador.

Comparte en sus redes:

Ejército colonial genocida

Dra. Aura Cumes

Ejercito Colonial Genocida (PDF)
Convertir “al indio” en un buen soldado:

El ejército colonial en la vida de los “indios”, campesinos, indígenas y mayas

Por Aura Cumes

El surgimiento de los “ladinos” desde el siglo XVI, fue crucial para las milicias coloniales; una de sus funciones fue controlar la rebelión de los Pueblos de Indios, exprimidos por el pago de tributos en especie, en dinero y en servicios personales. Los criollos y peninsulares evitaban involucrar “indios” en las milicias, porque temían que éstos pudieran usar las armas para rebelarse contra ellos. Las guerras pos “independencia” entre liberales y conservadores involucraron a gran cantidad de hombres ladinos, campesinos e indígenas, muchas veces en batallones improvisados. Es con la “Reforma Liberal” a finales del siglo XIX, cuando se intenta crear un ejército profesional, apto para defender los intereses de la dictadura liberal. El “indio” no era el sujeto ideal para tal ejército. Los liberales estaban convencidos de que éste era “inferior”, “torpe” y no digno de confianza; ansiaban un ejército “ladino” y “profesional”. Sin embargo, los privilegios que la Reforma Liberal trajo a la población ladina, provocó que éstos evadieran el servicio militar; quienes quedaban disponibles eran los ladinos pobres y los indígenas, siendo los últimos mayoritarios y objeto de trabajo forzado. La fracasada estrategia de crear un ejército “ladino”, conllevó a pensar en cómo convertir “al indio” en un “buen soldado”.

….. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, surgió un debate alrededor de la “naturaleza del indio” como potencial soldado. Como mozo, como cargador, se dice, el “indio” ya presta buen servicio. Un individuo llamado Guillermo Kuhsiek A. escribió en 1915 en la Revista Militar[1] “Acostumbrado como mozo al pesado trabajo de la tierra, como zapador[2] es de gran utilidad por su resistencia, aunque su espíritu pasivo no hace de él más que una máquina de trabajo que necesita ser guiada, hasta en los menores detalles para la ejecución de una obra”[3]. “El indio guatemalteco, descendiente de los aguerridos quichés y cakchikeles, cuyo fiero valor se estrelló contra las corazas y cañones del invasor español, es hoy un paciente y humilde labriego. Murió el espíritu altivo del indómito Tecún Umán… La gran masa de los indios sigue siendo el trabajador paciente y sumiso. No ha resucitado en él el espíritu de sus arrogantes antepasados.”[4] El mismo Kuhsiek propone que el ejército puede aprovechar al “indio” en dos formas: primero como un soldado, integrante del ejército; y segundo, como un componente auxiliar, como un zapador o como un cargador.

….. “…éste llega a ser un buen soldado si se le instruye con la intensidad necesaria, pues aunque el ladino le supera mucho en inteligencia, el indio posee algunas cualidades militares en grado más alto que él. Podemos decir que el ladino es superior en las cualidades activas, por decir así, como iniciativa, facilidad de comprender y criterio, pero inferior en las cualidades pasivas como subordinación, fidelidad y respeto. El indio se ha acostumbrado a obedecer y reconocer la superioridad del ladino, ya trae innato el sentimiento de la subordinación y obediencia… El indio obedece ciegamente a su Jefe, entra a la lucha, pelea y muere sin preguntar el motivo o el objeto de la campaña… El indio no conoce el patriotismo en la extensión como el ladino lo entiende;  él pelea por su Jefe y no por su Patria. La materialidad de la vida del indio, la falta de actividad intelectual en ellos y el pequeño radio de acción dentro del que se mueve, hace de él un localista, pero no un patriota. Es la obediencia la que empuja al soldado indio a enfrentar la muerte, no el entusiasmo nacido de la convicción y del patriotismo. Pero no por eso carece de valor…[5]

….. Los que se arrogaron la autoridad de hablar sobre “el indio”, se fueron convenciendo de que más que la escuela, el ejército era el mejor lugar para “civilizarlo” y hacerlo útil a la patria. Si él aprendía a disfrutar del aseo diario, de comer en una mesa, de dormir en una cama, nunca más volvería a buscar lo contrario, pensaban. Si aprendía a leer y escribir y comprendía los “nobles” ideales del progreso, él sería un buen multiplicador de la “civilización”. En una cartilla para el adoctrinamiento de los soldados en 1959, se encuentra que la preocupación central del ejército radica en “civilizar” los campesinos. Aquí no se usa ya la expresión “indio”, sino campesino como sinónimo. En una de sus páginas dice: “Higiene”, se ilustra con el dibujo de un hombre campesino y debajo se lee “Este campesino cultural y físicamente atrasado recibe en el ejército la preparación necesaria para ser un ciudadano útil”. Luego este campesino aparece con la indumentaria ladina: camisa, pantalón, zapatos, corbata, el pelo bien recortado, y dice “He aquí un campesino hecho un soldado, limpio y físicamente sano”.[6]   

….. En las décadas de 1970 y principios de 1980, había un cambio total en la estrategia del ejército. “Los indios”, serían reclutados contra su voluntad para convertirse en soldados de los más bajos rangos. Camiones del ejército llegaban a los pueblos a raptar a los jóvenes indígenas (los ladinos y los estudiantes, generalmente eran perdonados). De esta manera, gran cantidad de hombres indígenas fueron involucrados forzadamente en una de las facetas más tenebrosas del ejército de Guatemala. También se buscó controlar a todas las familias indígenas creando las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) en donde todos los hombres entre 18 y 60 años tenían la obligación de conformarlas. Los soldados ladinos, generalmente ocupaban puestos de decisión y eran los encargados del entrenamiento mental y físico. No es éste el espacio para hablar del entrenamiento de los soldados, pero éste fue dirigido a forjar una mentalidad de odio, de desprecio y de crueldad, no solo contra la guerrilla, sino contra sí mismos, en tanto “indios”. Esto no siempre se logró, de allí que hubo víctimas del genocidio que eran jóvenes que habían prestado servicio militar y de muchas maneras se rebelaron contra el mismo ejército.  

….. Para cometer genocidio, el ejército, no sólo quiso involucrar de manera sucia a la misma población Maya, sino usurpó de forma aberrante y condenable su simbología sagrada, para usarla en su contra. Los destacamentos militares y los comandos eran bautizados con nombres mayas. Mientras el nacionalismo guatemalteco –tanto de derecha como de izquierda, con sus diferencias– durante siglos intentó construir un país orientado a la ladinización, como mecanismo de “civilización” de “los indios”, el ejército, profanó la simbología Maya, para construir la institucionalidad castrense anticomunista. Nombres de personajes mayas como Kaibil Balam se usó para nombrar a una fuerza acusada de graves atrocidades. Asimismo, el ejército degradó al máximo el profundo significado de Tzuultaq’a’ símbolo de la espiritualidad Qeqchi’, al bautizar una base militar como: “el Hogar del soldado Tzuultaq’a’, y también al asemejársele, como lo dijo el coronel Homer García, “Nos comparamos a los espíritus de la montaña porque al igual que ellos, dominamos la tierra”.[7] Fue una estrategia extremadamente cruel utilizar a Tzuultaq’a’, guardián y protector de los Q’eqchi’ que huían a la montaña para salvar sus vidas, y convertirlo en su verdugo, al encarnarlo en los soldados que perpetraron las masacres.

….. El ejército colonial ha sido una maquinaria de destrucción permanente de la vida de los “indios”, “campesinos”, “indígenas” y “mayas”. Lejos de celebrar “el día del ejército”, los Pueblos Indígenas y Mayas debemos sentarlo en el banquillo de la historia, pedirle cuentas y desecharlo para siempre de nuestra vida. Sin embargo, las viejas cúpulas del ejército se resisten a desaparecer, siguen teniendo un gran poder, no solo a través del gobierno actual, sino mediante otros mecanismos. Los veteranos del ejército siguen llegando a distintos pueblos indígenas a conformar asociaciones cuyo objetivo se encamina a degradar la lucha por la historia y la memoria de quienes murieron durante el genocidio de la década de 1980. Por desgracia existen quienes, doblegan su dignidad para defenderlos, no les importa que “los indios fueron, después de todo, un objeto del ejército y no el sujeto”.[8] La historia ha demostrado que el ejército guatemalteco es absolutamente capaz para atentar contra la vida de los Pueblos Indígenas, al extremo de provocar su exterminio.

….. El día 20 y 21 de junio, asistimos a la inhumación de cerca de doscientas osamentas encontradas en lo que fue el destacamento militar de San Juan Comalapa, Chimaltenango. Los espíritus de quienes fueron asesinados de las formas más atroces jamás imaginadas, parecieran decir: nos mataron, pero nunca les servimos, nunca los aceptamos como nuestros, nunca los aceptamos en nuestras vidas, nunca doblegaron nuestra voluntad, nunca doblegaron nuestra dignidad. Es la dignidad de nuestros muertos lo que nos obliga a no olvidar y a exigir que los responsables de tanta destrucción no sean alimentados por la impunidad.

Guatemala, 2 de julio del 2018

Foto de portada: Carla Molina


[1] Una publicación regular del Ejército de Guatemala en la primera parte del siglo XX, ver Adams, 1995.
[2] Soldados encargados de los trabajos operativos, tales como abrir caminos, construir puentes etc. En el contexto guatemalteco se usa como sinónimo de “cargador”, es decir, como mozo o sirviente en el ejército.
[3] Adams, Richard, 1995, Etnicidad en el Ejercito de la Guatemala Liberal (1870-1915), FLACSO, Guatemala.
[4] Ibíd., p. 22.
[5] Kuhsiek, en Adams, pp. 23-24.
[6] Relaciones Públicas de El Ejército de Guatemala, Ministerio de la Defensa, 1959.
[7] Nelson, Diana M. 2006, Man Ch’itil. Un dedo en la llaga. Cuerpos Políticos y Políticas del Cuerpo en Guatemala del Quinto Centenario. p. 171.
[8] Kuhsiek, en Adams, pp. 23-24.

Comparte en sus redes: