Tramas y enredos coloniales en las luchas por los derechos mayas

Tramas y enredos coloniales en las luchas por los derechos mayas
Por Emil Keme

Sigo despertando con tragos amargos. Por un lado, se emiten todavía las imágenes de un video de las redes sociales donde algunas jóvenes mayas bailan y besan la mano del nuevo verdugo de Guatemala, Alejandro Giammattei. Y por el otro, la foto donde Donald Trump aparece con Paul Achonda, el bebé que sobrevivió el ataque terrorista en la tienda de Walmart en el Paso, Texas. Melania Trump lo tiene en sus brazos, y Donald, sonriente, da su aprobación elevando su pulgar para las cámaras. Al lado de ellos, Tito Achonda y Elizabeth Terry, los tíos y ahora padres adoptivos del bebé. Achonda, de origen mexicano, resaltó que su familia es simpatizante de Trump, y que le apoyan incondicionalmente.

……….De pesadillas está hecha esta realidad. En pleno siglo veintiuno, los “condenados de la tierra” seguimos agachando la cabeza ante el colonizar, besándole la mano, enorgullecidos nosotros de tomar videos y fotos con él. Cierta es la sentencia de Franz Fanon respecto a cómo el “colonialismo no se contenta con apretar al pueblo entre sus redes, con vaciar el cerebro colonizado de toda forma y de todo contenido. Por una especie de perversión de la lógica, se orienta hacia el pasado del pueblo oprimido, lo distorsiona, lo desfigura, lo aniquila” (168). Parece que el colonialismo tampoco se contenta con humillarnos diariamente. Nos despierta cada día con las cachetadas de nuestros infames opresores quienes no solo provocan, sino también se deleitan en nuestras desgracias.

……….Orquestado hoy ante nuestros ojos, Giammattei y Trump manifiestan ese imaginario de superioridad patriarcal y racial blanca/ladina/criollo-mestiza que descaradamente impone en nosotras y nosotros ese complejo de inferioridad que nos ciega y seduce ante su mal.  ¿Tanto hemos interiorizado las lógicas represivas del colonialismo que en la pobreza de nuestro espíritu hemos quedado tan ciegos y hoy continuamos perpetuando y hasta celebrando nuestra dominación? ¿Cómo entender estas efectivas estrategias que nos hacen pensar que la humillación y destrucción de nuestros pueblos, la Madre Tierra y Madre Naturaleza a manos de influyentes y poderosas figuras patriarcales y racistas son la salida a nuestra pobreza espiritual, cultural, política y económica?

……….Bien se sabe que en las manos del colonialismo reside el poder económico y cultural de las instituciones dominantes (el gobierno, la iglesia, el ejército, las escuelas, los medios de comunicación, las redes sociales, capitalismo, etc.) que de forma forzada o a través de la fabricación de consenso, difunden lógicas eurocéntricas que paulatinamente nos separan de aquellos elementos de cohesión social que han caracterizado la supervivencia de los pueblos Indígenas. Estos procesos han gestado lo que la antropóloga de la nación Osage, Jean Dennison, ha denominado “enredos coloniales” donde el colonizado desarrolla un entendimiento del poder colonial como una demoledora fuerza destructora, pero también como una potente máquina que a través de alianzas con sectores dominantes hemos aprovechado para vindicar ciertos intereses políticos, económicos y culturales. En este sentido, el colonialismo y quienes lo edifican han logrado sus objetivos gracias a las estratégicas alianzas que ha desarrollado históricamente con sectores colonizados. No podemos olvidar nunca, por ejemplo, que el éxito de los colonos europeos y sus descendientes se ha dado precisamente porque ciertos sectores colonizados han visto en el poder colonial oportunidades. Pareciera que nada ha cambiado. Giammattei y Trump, ciertamente nos recuerdan y afirman estos enredos coloniales, y se aprovechan de nuestras situaciones de desgracia para avanzar sus agendas políticas. Nos ofrecen migajas y falsas promesas a cambio de actitudes serviles que a la larga perpetúan nuestra colonización.

……….Aquellas y aquellos de nosotras/os que repudiamos y despreciamos estas conductas, solo nos queda prepararnos, y entender que seguiremos tragando a sorbos los amargos y dolorosos insumos del orden colonial. No puedo dejar de pensar que se avecina más violencia contra cuerpos Indígenas y negros. En Guatemala, más caravanas de migrantes saldrán de un “tercer país seguro” (¡vaya estupidez!) que ha sido incapaz de atender las necesidades más básicas de personas en condiciones precarias. Más bien, gobernantes sin ninguna gota de lealtad nacional o bienestar colectivo, ofrecen nuestros territorios ancestrales al mejor postor. Y en tales procesos, se deja vivir y se aplaude al colonizado bien portado, mientras que se mata o encarcela a las “Indias” e “Indios” rebeldes que resisten el extractivismo depredador. En Gringolandia, aun si Trump no es re-elegido presidente en el 2020, estaremos viendo más redadas contra “indocumentados” y más ataques terroristas orquestados por supremacistas blancos. Irónicamente, con la misma explotación de trabajadores migrantes y la venta legal de armas, Republícanos y Demócratas saturarán sus barcas de capital para enriquecer y empoderar sus bases de apoyo político para seguir manteniendo intacto su estatus quo. Parece pues que seguiremos nadando en las aguas de la frustración y desesperación, entre nuevas olas de corrupción y violencia estructural.

……….En todo caso, estas son las recurrentes tramas del poder colonial, ligadas a una creciente supremacía blanca/ladina/criollo-mestiza que pulula en nuestra Abiayala. Se trata pues de un orden colonial con una inmensa capacidad para seducir basándose en la misma violencia y precariedad cotidiana que produce; que se alimenta de las condiciones de pobreza en la que nos ha puesto. A su vez, es un sistema que hace suponer que vivimos en un mundo donde no hay ya salidas; o que nos pone en “escaparates” sin que nuestros pensamientos o “actitudes decoloniales”—según algunas/os—puedan incidir en el pensamiento y posturas democrática para materializar cambio. ¿Será pues que no hay o habrá “tiempos mejores”? ¿Será que nos tenemos que quedar de brazos cruzados y renunciar ante la crisis humanitaria y ambiental que ocurre ante nuestros ojos? ¿Será que nos tenemos que transformar en “Indios” bien portados para sobrevivir las nuevas envestidas coloniales?

……….Cual sea la respuesta a estas interrogantes, me parece que debemos reconocer y asumir nuestras propias contradicciones; de reconocer que somos sujetos colonizados con poca inmunidad ante la seducción colonial. De reconocer que cualquier proyecto de cambio debe iniciar con una confrontación con nosotras mismas y nosotros mismos, examinando y diluyendo nuestros complejos de inferioridad a modo de empezar a revalidar y retomar las lecciones de nuestras abuelas y abuelos. De pensar en las diversas formas en que podemos desenterrar nuestras tradiciones milenarias y restituirlas en un presente oscuro. Con más urgencia tenemos la obligación de rehacernos, regenerarnos y fortalecernos puesto que lo que tampoco debemos olvidar nunca, es que todo poder, por más perfecto que se suponga, siempre tiene fisuras.

Referencias: 
Dennison, Jean. Colonial Entanglements. Chapel Hill, NC: Uni. of North Carolina, 2012.
Fanon, Franz. Los condenados de la tierra. Mexico: Fondo de cultura económica, 1963.

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