Celebración de la Virgen de Guadalupe y el orden colonial

Celebración de la Virgen de Guadalupe y el orden colonial
Por: Emil Keme

El 12 de diciembre se celebra el día de la Virgen de Guadalupe en Guatemala y varios países de América Latina. La gente, mayormente kaxlana o criollo-ladina, viste a sus niñas y niños de “inditos”. Una de las celebraciones racistas más perdurables en el continente. Algunas personas me han preguntado, ¿Por qué es ésta una tradición racista? ¿Qué tiene de malo celebrar y honrar a la Virgen y al santo Juan Diego? ¿Por qué es malo vestir a nuestros niños de “inditos”? Ofrezcamos respuesta a estas importantes preguntas.

…….Como decía George Orwell, “La historia, la escriben los vencedores”. El relato de Juan Diego fue una invención de los invasores españoles circa de 1548 en lo que hoy es México. La historia es atribuida a un hombre náhuatl de nombre Don Antonio Valeriano, quien según se dice, era uno de los informantes nativos del fraile franciscano Bernardino de Sahagún. Como se sabe, durante la envestida colonial en la ciudad de Tenochtitlan en 1521, las tropas de Hernán Cortés, con un gran número de aliados indígenas, conllevó el asesinato de autoridades espirituales y gobernantes mexicas, así como también la destrucción de templos, estatuas, y documentación histórica que guardaba los saberes ancestrales de los indígenas del valle central en México. Tales saberes, desde la óptica peninsular, se asociaban con el “demonio”, y de ahí que se justificara la sangrienta destrucción genocida y etnocida.

…….Luego de la violencia colonial, comenzó la otra conquista; la más pacífica. Sahagún, luego de adquirir un conocimiento avanzado del idioma náhuatl, seleccionó a un número de personas nahuas para que le ofrecieran información sobre la cosmogonía ancestral de los mexica. El fraile percibió que en lugar de la violencia que abanderaban los soldados españoles, la iglesia podía ofrecer otra forma efectiva para colonizar a los indios. Sahagún seguramente pensaba, si los soldados españoles matan a los pobladores de esta tierras, ¿Quién entonces va a construir las iglesias, las casas de los españoles, y hacer el saqueo de los recursos naturales? El fraile procedió entonces a extraer conocimientos ancestrales de sus informantes nativos a modo de manipularlos y usarlos en la evangelización de los pueblos Indígenas. Entre varios de estos documentos, en 1548, se produjo el Pergamino o códice “Escalada” (lleva este nombre por Xavier Escalada, quien lo sacó a luz y dio a conocer en 1995), el cual se dice, ofrece la narración de la virgen de Guadalupe. Acompañado de este texto, se produjo también el relato de Juan Diego, conocido hasta hoy día como, “Nican Mopohua”, y que en náhuatl quiere decir, “Aquí se cuenta”. Según lo indica el supuesto autor, Antonio Valeriano, el relato emerge “Diez años después de conquistada la ciudad de México, cuando ya estaban depuestas las flechas, los escudos, cuando por todas partes habían paz en los pueblos” (11).

…….Con esta invención mítica, el objetivo de la iglesia era pues “pacificar” y continuar subyugando a los indígenas a través del idioma y los informantes nativos que habían asimilado la tradición religiosa romano cristiana. Eran ellos los destinados a llevar el mensaje evangelizador a comunidades indígenas remotas. Su supuesta autenticidad residía en que estaba escrito en náhuatl y el personaje central era un indio. Esta era una de tantas estrategias colonizadoras realizadas por parte de la Iglesia en nuestros territorios ancestrales. Fray Bartolomé de las Casas, por ejemplo, había también producido un relato muy similar al de Juan Diego con la figura de Enriquillo, un indígena cristiano en el caribe que se rebela contra un soldado español luego de que éste intenta violar a su esposa. La poderosa rebelión indígena es luego neutralizada cuando en el relato de Las Casas un capitán español le pide disculpas a Enriquillo, y éste vuelve a sus quehaceres como catequista y vasallo de la iglesia. De forma semejante, el “cristo negro” de Esquipulas, fue producido para atraer indígenas a la iglesia, proveyendo la imagen de un cristo negro que físicamente se asemejaba a los Indígenas y negros esclavizados.

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…….En el relato Nican Mopohua se hace igualmente explicita esta característica apaciguadora. El cuento, como se sabe, trata de un “indito” de nombre Juan Diego, quien se dirige a la región de Tlatelolco para cristianizar a los indígenas. Al pasar por el cerro de Tepeyac, supuestamente se le aparece la Virgen de Guadalupe, quien le pide a Juan Diego que vaya al palacio del obispo de México y le diga que “Me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contaras, cuanto has visto y admirado y lo que has oído” (Villacorta, 16). Por ser un Indio pobre y humilde, los obispos no le prestan atención al mensajero. En su segundo intento, Juan Diego tampoco es escuchado, y el obispo le indica que de ser cierto su mensaje, tiene que mostrar una señal divina. La virgen entonces manda al “indito” a un cerro donde “sólo hay abundancia de riscos, abrojos, huizaches, nopales, mezquites” para que corte las raras y “diversas rosas de Castilla” (Villacorta, 36) que, por milagro, emanan del lugar. Juan Diego, impresionado de ver las “hermosas rosas”, las corta y las pone en su manto. Las lleva al Obispo, y al dejarlas caer a sus pies, el sacerdote nota la imagen de la Virgen en su manto. La iglesia finalmente le cree al “indito” y aprueba la construcción de la iglesia en el cerro de Tepeyac.

…….Este relato mítico ha sido tan poderoso, perdurable y efectivo para la Iglesia, que ha pululado a lo largo del continente. Hoy día, incluso, Univisión y Netflix lo siguen popularizado con “La Rosa de Guadalupe”, una serie que manipula la sensibilidad de los espectadores con variadas historias sobre cómo al creer afanosamente en la Virgen, resultará en la solución a sus problemas.

…….Desde una perspectiva indígena, sin embargo, tanto el relato como la celebración del 12 de diciembre en honor a la Virgen, no son más que claras pretensiones colonialistas que buscan alienarnos de nuestra identidad y tradiciones espirituales milenarias. Se trata en particular de la histórica complicidad de la iglesia en la colonización de nuestra subjetividad; de cómo ésta ha buscado y se ha encargado de pacificar a los indios rebeldes que atentan contra el orden colonial. En efecto, como lo evidencia el relato, Juan Diego es precisamente ese buen “indito” cristiano que ha asimilado perfectamente la cultura occidental. Se inca ante sus amos, y es alabado y celebrado por su actitud servil. A cada orden que la Virgen le da, éste siempre responde, “Señora mía, Niña, ya voy a realizar tu venerable aliento, tu venerable palabra; por ahora de Ti me aparto, yo, tu pobre indito” (17), “Y ahora iré de prisa a tu casita de México, a llamar a alguno de los amados de Nuestro Señor, de nuestros Sacerdotes” (28).

…….Así pues, las celebraciones del 12 de diciembre en Guatemala, son un recordatorio y afirmación del latente racismo, y del poder manipulador de la iglesia; de su empeño por seguir produciendo siervos bien portados para su causa evangelizadora. Vestir a las niñas y los niños de “inditos” es la promesa que las familias cristianas deben hacer para convertir a sus hijas e hijos en cristianos incapaces de actitudes rebeldes que atenten contra el estatus quo. La iglesia y el estado colonial, se imaginan pues, a gente servil que agacha la cabeza, se quita el sombrero, y que a todo lo que se les pida, respondan “¡sí!”. Es una celebración racista porque se apropia de los idiomas y saberes indígenas con el fin de humillarnos, así como también, a través de la amnesia histórica colectiva, alaba los esfuerzos genocidas y etnocidas de los colonos europeos y sus descendientes criollo-ladinos/mestizos.

Bibliografía
Valeriano, Antonio. Nican Mopohua. Trad. del náhuatl al Castellano, Mario Rojas Sánchez. Diócesis de Huejutla: Tlanepantla, México, 1978.

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