Racismo como violencia y como dispositivo de control colonial

 Por Edgar Esquit

En la reciente presentación del libro “Diagnostico sobre formas contemporáneas del racismo en Guatemala” de la autora Aura Cumes[1], realizada el 21 de marzo del presente año en Guatemala, se conversó sobre las distintas maneras en que se estructura el racismo en este país. En el texto comentado, se destaca la definición de racismo que esboza la organización Tz’ununija’[2] declarando que éste es una forma de violencia. Dicha organización plantea que su definición está basada en la experiencia y la lucha política de las mujeres indígenas. En este sentido, la construcción conceptual no surge de un análisis académico sino de historias personales y grupales de mujeres a quienes se les ha colocado en un lugar de subordinación específico pero que, al mismo tiempo, han luchado por construir sus propias identidades en un campo social definido.

……….Se puede observar que las voces de las mujeres de Tz’ununija’ y de muchas otras que no son partes de este movimiento, enfatizan los impactos del racismo sobre la vida y los cuerpos de quienes lo sufren. Dichas mujeres no se centran en asuntos como las formas cambiantes del racismo, la vinculación del racismo con la historia mundial o el lugar de la cultura en la reproducción del racismo contemporáneo, solo para presentar algunos tópicos analizados en otros ámbitos políticos y académicos. En cambio ellas construyen su proyecto epistémico y político de liberación usando sus propios conocimientos y su capacidad para reflexionar sobre el pasado y el presente.

……….Si tomamos la perspectiva de las mujeres de Tz’ununija’ como línea general de una discusión, se podría decir entonces que la historia del racismo, visto por las mayas, es la historia de relaciones basadas en la violencia, que se ejerce para crear la condición de imposibilidad, que luego o al mismo tiempo, tiene un vinculo estrecho con el despojo capitalista y colonial. Desde la perspectiva de muchas mujeres y hombres mayas el racismo busca la inanición y la anulación de los mayas, así como de su espacio vital, para que el colonizador entre en un proceso de sustracción de las energías y los recursos que se han acumulado para reproducir la vida de personas, familias y de las comunidades. Así, la violencia de los discursos, de las palabras, de las acciones físicas y políticas contra los hombres y las mujeres mayas finalmente buscan el robo de la fuerza de trabajo, el territorio, los recursos que están bajo el control de las personas y comunidades mayas.

……….A lo largo de su historia colonial los mayas han discutido, protestado o cuestionado el racismo y casi siempre hablaron de esta condición en términos de sufrimiento, maltrato o aflicción. Las reacciones frente al racismo y el despojo han sido múltiples; en la historia de los pueblos indígenas se pueden visualizar desde las grandes rebeliones hasta las protestas locales y cotidianas, tanto en la época colonial como en los tiempos de la república. Estos levantamientos no fueron unívocos sino estuvieron vinculados a intereses múltiples que fueron económicos, políticos, el resguardo de territorios pero también fueron luchas por la dignidad de las personas. Muchos de los levantamientos indígenas intentaron terminar con el maltrato, el irrespeto, la violencia que diversos grupos dominantes ejercían sobre trabajadores, vecinos o cualquier persona en condición subalterna. La búsqueda de un tratamiento humano para los mayas, fue un factor importante que movilizó las mentes y cuerpos de personas en espacios distintos.

……….El impacto del racismo sobre los mayas ha sido tan penetrante que inclusive en los idiomas mayas se han generado una serie de conceptos que dan forma a la idea de racismo vinculado a la violencia. Se puede mostrar que en idioma kaqchikel se adaptó una noción importante para definir este tipo de relación. Poqonal (sufrimiento) es una palabra que se asocia a la condición colonial que viven los mayas y de esta manera, con la angustia que experimenta el sujeto indígena que continúa bajo el poder colonial. En la segunda parte del siglo XX, poqonal sigue siendo importante como una forma de describir el racismo, no obstante, el concepto discriminación también tuvo un lugar para nombrar las relaciones de violencia y segregación que grupos ladinos habían establecido sobre las mujeres y los hombres mayas en cabeceras municipales y en ciudades. A finales del siglo XX sin embargo, muchos mayas han tomado el concepto racismo como una noción importante para nombrar la violencia histórica y actual que se define desde el poder estatal y en la vida cotidiana de los mayas en las comunidades y en el país en general.

……….Visto de esta manera, lo que se podría entender como racismo estructural, sería la forma en que se organiza el gobierno sobre un territorio que es entendido como penetrable y sobre una población diferenciada y definida como inferior. La forma en que se hace el gobierno sobre éstos, está vinculada a la organización de un sistema legal, educativo, a la formación de una burocracia, a los sistemas de trabajo y a una economía política que busca apropiarse de la fuerza y los bienes de unos seres considerados menores. Se habla entonces sobre los mecanismos que el gobierno implementa para extraer la vida de los sirvientes que moran en este espacio determinado. Si esto es así, entonces el gobierno en Guatemala está estrechamente vinculado con la violencia, es decir, el gobierno es un aparato para moldear con la fuerza las vidas de los mayas y de los indígenas en general.

……….El gobierno en un país como Guatemala, se establece como un sistema de control basado en el racismo. Esto significa que los gobernados son controlados y disciplinados mediante diversos procedimientos mediados por el terror, la intimidación o la muerte porque se ejerce control sobre seres considerados limitados en términos biológicos, espirituales, religiosos, culturales, etc. La tutela sobre comunidades indígenas se establece sobre la misma lógica; en el siglo XIX se expropiaron las tierras de las comunidades o se restringió la participación de los indígenas en las municipalidades bajo el argumento de que éstos no sabían cultivar racionalmente la tierra y al mismo tiempo desconocían los procedimientos correctos para dirigir el gobierno local. En su proceso el racismo, con su violencia, destruye la vida humana y en este sentido también a la persona y a la comunidad como cuerpo político indígena. Tanto la persona como la comunidad son destruidas en su lucha por la autodeterminación pues el Estado, como se ha mencionado, busca extraer las energías que se reproducen en ellas. Usando el racismo, el gobierno busca colocar en su lógica de dominación la fuerza política de personas así como el poder de la comunidad. Para lograr sus fines, el Estado no solamente construye aparatos racistas sino también difunde una visión del mundo plagada de jerarquías y entretejida con nociones, símbolos, actitudes y conceptos que se asocian con un imaginario de blancura y otro de repugnancia.

……….De esta manera, el racismo sigue siendo un poder disciplinar. Desde las visiones racistas los indígenas o los mayas, en tanto inferiores necesitan ser disciplinados para que sigan en su lugar subordinado.  Lo que en Guatemala, se conoce como respeto, acatamiento, deferencia, cortesía, en muchos sentidos son productos de un proceso complejo de disciplinamiento racista que se re-produce en diferentes espacios de la vida cotidiana, institucional o en el trabajo. Inclusive la ciudadanización del indígena está construida a partir de nociones racistas que definen un individuo que acata la ley, que respeta a la autoridad, que no traiciona a la nación y al Estado. El indígena como ciudadano debe ser un ser disciplinado porque de lo contrario, su acción política será fácilmente definida como crimen. La indisciplina de los indígenas es sancionada con violencia y con castigos individuales y colectivos que buscan dar una enseñanza o un escarmiento. Así, tanto ser mozo como ciudadano son formas de disciplinamiento que golpean pero que también moldean de manera individual y colectiva tanto la subjetividad como la vida política de personas y comunidades mayas.

……….Finalmente, si el racismo es una herramienta o un dispositivo de gobierno, entonces es posible pensar que su fin último no es destruir a los gobernados sino controlarlos. Su propósito, es colocar a los gobernados dentro de una lógica de obediencia. El gobierno de Guatemala al usar el racismo llega al genocidio, en este caso, dicha acción se torna en un dispositivo que pretende mostrar la capacidad de fuerza del Estado o del gobierno. El genocidio busca dar un escarmiento colectivo para que todos los sirvientes, subordinados e insubordinados, re-conozcan el poder de los patrones es decir, los finqueros, los militares o el dictador de turno. Así, el genocidio, en determinados momentos y lugares, se vuelve una fuerza colosal o descomunal para destruir la vida indígena, pero al mismo tiempo para construir la dominación sobre los inferiores, sobre los seres colonizados. De esta manera, a lo largo del tiempo, se obtiene o se logra una estabilidad para extraer nuevamente la fuerza o la energía de las personas y de las comunidades mayas.

[1] Cumes, Aura. (2019). Diagnóstico sobre formas contemporáneas del racismo en Guatemala y breve esbozo sobre el racismo en Centroamérica y México. Guatemala, Guatemala. Movimiento de Mujeres Indígenas Tz’ununija’.
[2] Movimiento de Mujeres Indígenas Tz’ununija’ es una organización de mujeres indígenas de Guatemala que surgió en el año 2002 y que hace cinco años logró un trabajo más orgánico. Fue constituido por mujeres que participaron de diferentes maneras en los procesos de discusión de los Acuerdos de Paz en Guatemala, en la década de los noventa, del siglo XX. Tz’ununija’ alude a un personaje del Popol Wuj, pero también al colibrí como un pájaro que esparce semillas, las que germinarán en algún momento y lugar.

 

Comparte en sus redes: